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Jean-Yves Hayez Jean-Yves Hayez Jean-Yves Hayez Jean-Yves Hayez
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La personalidad
actualmente
inmadura
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" La vraie trahison est de suivre le monde comme il va
et d'employer l'esprit à le justifier."
Jean Guéhenno.
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La personalidad actualmente inmadura
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Jean-Yves HAYEZ
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DEFINICION, CRITERIOS CLAVES Y DISCUSION.
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Definición
Por funcionamiento inmaduro de
la personalidad (1)
entendemos el de un joven
que no ha podido hacer madurar sus pulsiones
ni organizar su gestión con la misma rapidez y
la misma calidad que la media de la población
de su edad : en gran medida, sigue estando
habitado por fuerzas pulsionales y necesidades
de satisfacción inmediata típicas de quienes
son más jóvenes que él, las cuales se expresan
con intensidad, sobre todo en las situaciones
de frustración y de tentación.
Sin embargo, su sentido de la realidad no está
significativamente alterado; tiene asimismo
deseos de socialización y valores positivos,
pero la expresión de su comportamiento queda
repetitivamente obstaculizada por los torrentes
de exigencia pulsional que lo atraviesan.
Criterios claves
Presencia de pulsiones numerosas,
apremiantes y de las que algunas siguen
siendo arcaicas. Una parte minoritaria del
tiempo se expresan de manera irresistible; la
mayoría de las veces, el joven « cede » a ellas
( semáforo en verde con una fase muy breve de
su libertad interior para transformar estas
pulsiones en deseos )
Expresiones comportamentales
frecuentes de estas pulsiones y deseos de una
forma directa e intensa, poco elaborada por la
inteligencia, en especial con motivo de
situaciones de frustración y tentación.
Capacidad de autocontrol poco elevada.
Corolariamente, poca capacidad de
« pensar con detenimiento » el acto que se va a
realizar ( planificarlo; evaluar mentalmente las
consecuencias y adaptarse a ellas, etc.); lo
mismo sucede con la capacidad de mantener
un esfuerzo de alto coste en energía física y/o
mental para alcanzar un resultado.
Al principio, presencia de base de una
buena voluntad ( aparte de los estímulos de
tentación/seducción ) :
deseo de vida social y, de
manera inversa, sentimiento de angustia,
culpabilidad y depresión con motivo de las
transgresiones.
Es importante tener en cuenta sobre todo el
sentimiento de angustia : está presente de
forma primaria (« temperamento imaginativo
del joven ») y de manera reaccional después
de los primeros enfrentamientos con el entorno
y como anticipación del peligro que se sigue de
ellos. Sin embargo, no conduce a la inhibición,
sino más bien a la negación, a la huida hacia la
agitación y la agresividad reaccional.
Es frecuente que los otros sentimientos
penosos también se repriman con el tiempo,
que el joven descifre cada vez más las
reacciones del prójimo como injustas
persecuciones y que encuentre ahí otro motivo
para seleccionar y amplificar pulsiones y
deseos agresivos reaccionales.
Discusión
Para designar a los jóvenes de esta categoría,
hemos elegido el término simple y general de
inmadurez : en efecto, ésta se puede constatar
de manera inequívoca y connota a menudo una
disarmonía en la evolución de los diferentes
componentes de la vida psíquica : inmadurez de
la vida afectiva y relacional; inmadurez de las
pulsiones y los deseos; inmadurez de las
funciones de adaptación ( el « yo débil » para
los psicoanalistas o la inmadurez de las
funciones ejecutivas para los
neuropsicólogos ); la cantidad y la calidad de las
informaciones registradas por el sistema
cognitivo también dejan mucho que desear, al
igual que los procesos de las propias funciones
cognitivas.
En el sentido amplio del término, esta
inmadurez persistente es, en buena medida, el
fruto de una incapacidad : particularidades
desfavorables del equipamiento del joven, así
como condiciones del entorno poco
estimulantes han frenado, incluso impedido, el
buen crecimiento de muchas de sus lunciones.
Sin embargo, esta constatación no hace del
joven una mera víctima del destino : el coche
que conduce es un viejo modelo, propenso a
los sobresaltos, pero sin embargo, en muchas
ocasiones, tiene cierto control sobre él desde
su puesto de conductor.
De entrada o a la larga, a veces quienes
trabajan sobre el terreno designan a estos
jóvenes como caracteriales. No obstante, el
término forma parte más del vocabulario popular
que del lenguaje cientifico, y es mejor así. En
efecto, « caracterial » remite poderosamente al
poner etiquetas : jóvenes con los que es difícil
vivir, inestables, agresivos ( como son, en
efecto, los inmaduros de esta rúbrica ); pero
también : insoportables, « jóvenes basura »,
jóvenes peligrosos a los que más vale no
frecuentar, etc. Al dar fe de esta apelación no
hacemos más que confirmar demasiado un
reflejo de rechazo que es poco aceptable.
M. Lemay ( 1973 ) también atribuye a los
inmaduros una personalidad ofensiva. Podría
decirse también que son disociales
( experimentan dificultades para funcionar
socialmente, incluso cuando quieren hacerlo ),
en comparación con la actitud antisocial de
los que tienen un funcionamiento psicopático y
con la actitud a-social de los jóvenes que se
sitúan en la perversidad y la delincuencia
esencial ( para éstos no hay sociedad humana :
el otro no existe a sus ojos ).
En la CFTMEA [ Misés, 1988 ], los autores
proponen ubicar los problemas caracteriales
entre las organizaciones de tipo psicopático,
pero, por nuestra parte, lamentamos esta
asimilación, frecuente en la literatura
francófona. La discutiremos más ampliamente en
el capítulo 11 ( véase p. 292 ).
Otros menores inmaduros son situados entre
los problemas de la personalidad y/o del
comportamiento atrapado en una disarmonia
evolutiva. Sobre todo es el caso de los más
jóvenes, en especial si se perciben claramente
componentes de angustia, de depresión y de
mala imagen de sí mismos, sobre los que
volveremos más adelante.
En el DSMIV ( 1994 ), la entrada Oppositional
defiant disorder se aproxima también, aunque
de manera imperfecta, a los funcionamientos
inmaduros.
No hay nadie que viva situándose de forma
permanente en el centro de la inmadurez :
retomamos aquí el título que habíamos utilizado
a propósito de los jóvenes que gozan de buena
salud mental; también podríamos reproducirlo
en cada uno de los capítulos siguientes, pero
no lo haremos; resulta fácil hacer
razonamientos por analogía. Por lo que
respecta a la inmadurez, y con la reserva de
cambiar la denominación del polo de
referencia, proponemos al lector que vuelva a
la figura 5 de la página 239; en analogía con lo
que ahí aparece esquematizado :
- un joven que funciona como inmaduro
puede extender pseudópodos ocasionales
hacia cualquier parte del prisma;
- en ciertos casos, la base del
funcionamiento ya no es un círculo, sino un
óvalo;
- aun en otros casos, la base de
funcionamiento es una forma muy alargada que
engloba la « inmadurez » y otro polo u otra
zona : diremos entonces que el joven tiene
una doble ( triple ) dimensión de
funcionamiento : inmaduro y ... N (N').
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LOS FACTORES EXTERNOS, PIEND Y MECANISMOS INTRAPSIQUICOS
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Los factores externos
En primer lugar, enumeramos algunas
actitudes (2)
desfavorables por parte de los
adultos que interactúan con el joven y que son
susceptibles de provocar, alimentar o
exacerbar su inmadurez.
De entrada, hablaremos de actitudes
cronológicamente primarias, es decir, de las que
son susceptibles de contribuir a generar la
inmadurez.
Puede ocurrir que algunos jóvenes
reciban amor y cuidados materiales, pero que
el proyecto educativo con respecto a ellos no
haya ido más lejos o que sólo se haya aplicado
de manera irregular y/o con graves
contradicciones. Por ejemplo :
- no hay un « baño de palabras »
coherentes que le expliquen al joven :
la vida, él mismo, su historia y la de su familia,
su cultura; a su alrededor hay un profundo
silencio o una expresión muy operatoria del
pensamiento; peor aún, en este contexto
general de carencia de palabras se le proponen
algunas interpretaciones contradictorias en
relación con los temas importantes de la vida, o
incluso se lo confronta a prohibiciones de saber
más o menos violentas, a mentiras y secretos. La
utilización de las palabras aparece, pues, como
algo peligroso y/o difícil de asimilar : entonces,
es mejor prescindir de ellas y no hablar
( mucho ), no construirse un bagaje verbal de
referencia ni hacer introspección.
- los estimulos para su inteligencia y
curiosidad también son escasos y
contradictorios.
- lo mismo sucede con las sugerencias
que se le hacen en relación con el esfuerzo, la
producción por medio del trabajo y la adhesión
a unos valores : nada tiene realmente
continuidad ni coherencia;
- la contención de sus desbordamientos y
las sanciones a éstos son efecto del mismo
ambiente : los objetivos y las reglas de vida que
se le proponen o imponen son inestables, así
como los comentarios, recompensas y castigos
imprevisibles con los que se responde a su
obediencia o sus transgresiones; ciertamente,
no es el buen sentido ni la referencia a una
reglas terciarias lo que dicta lo que es
importante, sino más bien las emociones del momento;
- los adultos no se ponen de acuerdo para
promover las mismas reglas y objetivos, e
incluso se descalifican mutuamente.
- en el propio interior de las consignas
educativas hay muchos gritos, tumulto y
violencia. Sin embargo, no es una violencia
eficaz : siempre hay « agujeros » a través de los
cuales puede deslizarse el poder del joven : un
determinado adulto no mantiene las amenazas
que profiere, ni siquiera el castigo que él mismo
ha decretado; otro descalifica lo que el primero
ha ordenado : así pues, a menudo el más astuto
consigue sus fines, pero no sin riesgos ni
culpabilidad.
Las circunstancias y motivaciones que llevan a
que el entorno del joven sea poco eficaz
también son diversas : falta de disponibilidad
y/o cansancio para invertir en la educación;
inseguridad y pérdida de puntos de referencia
experimentadas por los adultos; negligencia;
dimisión dictada por el miedo o la necesidad de
mantener un vínculo fusional con el joven;
principios laxos de la generación del Mayo del
'68, etc.
Algunas actitudes espontáneas de los adultos
constituyen una prolongación lógica de las
actitudes educativas que acabamos de describir.
Estos adultos mismos dialogan poco, hacen
pocos esfuerzos coherentes y se disciplinan
poco. Su ambiente de vida está marcado por el
tumulto, la impulsividad y el dejarse llevar, así
como por la ausencia de previsibilidad y de
planificación, y por una tendencia a satisfacer
directamente las necesidades y las pulsiones.
Incluso los vínculos humanos se ven afectados,
pues se hacen y deshacen de manera muy
inestable sin tener siempre en cuenta los
imperativos de la buena convivencia.
Por otro lado, los padres son depresivos, sin
esperanza ni proyecto :
hay más estabilidad alrededor del joven, pero
muy poca vida.
Cualquier familia, cualquier grupo
humano puede presentar las características
que acabamos de enumerar; sin embargo, las
encontramos con mayor frecuencia y con más
intensidad en algunos subgrupos :
« familias » rotas, inestables, en las que las idas
y venidas y las reubicaciones de los niños son
numerosas; familias en las que el struggle for
life es fuerte; familias que no educan
verdaderamente al niño o en las que se deja
hacer a éste a su aire ( veremos en los capítulos
13 y 15 que estos niños se orientan, al menos
con bastante frecuencia, hacia la delincuencia
o la perversidad ). Puede argumentarse del
mismo modo en relación con los niños de la
calle o los que viven más a menudo en la calle.
Hasta cierto punto, las actitudes sociales
generales, también las espontáneas o con
fines educativos, forman parte del mismo
ambiente :
reina cierto debilitamiento de la función paternal
y una morosidad depresiva poco aptas para
estimular a los jóvenes, para indicarles unos
puntos de referencia y para contener con
eficacia sus desbordamientos.
A continuación nos ocuparemos de las
actitudes cronológicamente secundarias.
Como respuesta a la inmadurez que
constatan y a los inconvenientes que comporta,
los adultos tienen unas reacciones que
mantienen el problema o que incluso lo agravan.
- El comportamiento poco controlado, con
frecuencia agresivo y poco capaz de esfuerzo
del joven inmaduro le acarrea muchos
problemas con los otros. Sobre todo es el caso
con los entornos sociales muy estructurados,
como la escuela. En su camino encuentra cada
vez más descalificaciones, una mayor escalada
de autoridad y/o de castigos. Estas reacciones
engendran sentimientos penosos y unas
protestas de las que enseguida hablaremos.
- Más raramente, el joven encuentra una
dimisión progresiva porque se tiene miedo de él
y/o porque ya nadie se implica en relación con
él; también esta actitud provoca sentimientos
penosos ( alteración de la imagen del yo ) con
consecuencias peligrosas.
Los « refuerzos » de la manera de ser del
joven sólo afectan a los adultos :
- El joven puede experimentar poco a
poco placer al vivir su violencia y constatar que
ésta tiene cierta eficacia; entonces aprende a
reproducirla para conseguir las satisfacciones
que le apona;
- El joven inmaduro, que no deja de tener
deseos de contactos sociales, frecuenta de
manera preferente unos grupos de tipo
nebutoso o neargroups que constituyen
vínculos propicios a las transgresiones poco
organizadas.
Neargroup es definido por L. Yablonski ( 1962 )
como un grupo, a menudo masculino unisex,
que surge con frecuencia en zonas
económicamente débiles, incluso pobres, o que
agrupan a una misma etnia minoritaria; es un
grupo bastante grande ( diez, veinte miembros ),
pero inestable en su composición. El neargroup
se caracteriza por la pasividad, la ociosidad, el
vacio o la versatilidad de los proyectos; tiene
necesidad de satisfacciones inmediatas y se ve
invadido de vez en cuando por una explosión
de rabia, en el momento de los enfrentamientos
màs injustos con los adultos. Cuando no da
vueltas sobre sí mismo, se da unos objetivos
que a veces son vagamente recreativos (« dar
vueltas por ahí ») pero que, por desgracia,
connotan unas transgresiones más impulsivas y
vinculadas a las circunstancias inmediatas que
a las programadas con detenimiento por la
« inteligencia colectiva » del grupo; salvo en
caso de accidente, no son intencionadamente
muy destructivas : vengarse de los perseguidores,
afirmarse y/o expresar su rabia a través
de la violencia física o el vandalismo si es
necesario; hacerse con bienes de los que se
sienten excluidos; entregarse a placeres
marginales ( alcohol, drogas, ...).
Las PIEND
Probablemente, en muchos de estos jóvenes
hay predisposiciones constitucionales
desfavorables. Entre éstas, a menudo destacan :
- una inteligencia normal débil, lo que hace
difícil la introspección y la representación
mental antes de la acción, la planificaclón y la
evaluación anticipadas. También hay
dificultades neuropsicológicas del tipo : débil
capacidad de atención; dificultad del lenguaje
receptivo y expresivo, etc. ( véase el concepto
de disarmonia cognitiva según D. Marcelli y A.
Braconnier, [ 1995, pp. 316-317 ]);
- un equipamiento de pulsión agresiva
elevada;
- una inmadurez psicomotriz; la torpeza
y/o el nerviosismo pueden llegar en algunos
hasta una franca hiperkinesia. (3)
Algunos mecanismos intrapsíquicos propicios a
las transgresiones
« En el limite entre lo físico y lo
psicológico » del
joven, mil pulsiones se entremezclan, se
enredan y « exigen » de forma más bien
imperativa que se desahoguen.
Estas pulsiones son de naturaleza diversa,
pues el joven no ha podido hacer madurar las
exigencias de aquellas que son más arcaicas
entre ellas : satisfacerse oralmente, poseer,
tiranizar y eliminar al otro son tan interesantes
para él como el amor a la manera edípica : para
retomar la famosa metáfora de Freud, el joven
ha dejado muchos soldados en muchas
fortalezas a lo largo del camino de su vida; y
estas guarniciones están nerviosas y son
propensas a saltar en salidas intempestivas.
Estas pulsiones viven y se agitan en el joven en
estado bruto : a falta de identificaciones o de
indicaciones educativas coherentes, hay muy
pocas que se hayan transformado en
sublimaciones; tampoco disponen de un
programa mental eficaz gracias al cual podrían
expresarse por vías aceptables : el joven
apenas puede realizarlas según el « principio de
realidad ». Así pues, cuando estas pulsiones se
excitan o se exacerban en su interior, el joven
no conoce ninguna otra salida que no sea
realizarlas sobre la marcha, teniendo el tiempo
justo de reconocer cierto número como
verdaderamente suyas y de querer que sean
exitosas, es decir, de transformarlas en deseos.
Asimismo, el mundo intrapsíquico del joven
està habitado, y a veces invadido, por
sentimientos (4)
penosos, inestables y
enmarañados :
- sentimiento de insatisfacción, de
frustración : sus pulsiones querrían que lo
tuviera todo; así pues, cuando renuncia
interiormente a obedecerlas o cuando está
obligado desde el exterior, soporta muy mal lo
que le falta;
- sentimiento recurrente de angustia;
eventualmente, angustias cronológicamente
primarias; de forma sistemática, angustias y
recuerdo de todas las tonterías y
transgresiones que se han producido : entonces
el joven anticipa lo que podría ser la venganza
de los adultos;
- sentimiento depresivo : el joven registra
numerosas descalificaciones que provienen del
prójimo ... o de su conciencia reflexiva : su
imagen de sí mismo se vuelve negativa;
corolariamente, tiene miedo de dejar de ser
querido ... y/o ¡deja de quererse a sí mismo!
- sentimiento de culpabilidad en relación
con las tonterías y las transgresiones ya
cometidas o que se encuentran a punto de
repetirse, y cuya dimensión mala se amplifica a
veces por él mismo y/o por los otros de manera
indebida : confusiones frecuentes acerca de lo
que es bueno o malo;
- sentimiento de persecución : el joven es
extremadamente sensible a la mala voluntad y
la agresividad de los otros; la registra y la rumía
( ideas de injusticia y de venganza ); sin
embargo, a veces da sin ningún motivo un
significado agresivo a lo que no lo tiene y/o
amplifica en negativo las intenciones de los
demás.
Por desgracia, no es frecuente que estos
sentimientos penosos estimulen al joven a
dirigir mejor sus pulsiones y deseos, y/o a
encontrar unas vías de realización socialmente
aceptables; la mayoría de las veces comportan
las siguientes recomposiciones :
- represión de las ideas penosas,
raramente con éxito : por lo regular, éstas
vuelven al psiquismo consciente,
eventualmente deformadas y agravadas, y
después son de nuevo expulsadas de algún
modo ( juego de « yo-yo »);
- selección de diversas conductas
destinadas a eliminar la causa externa o a
anestesiar al joven. La exacerbación de la
agresividad ocupa un lugar central;
- legitimación de estos comportamientos :
pensamientos de autojustificación ( bastante
rudimentarios ) que sitúan al otro como único
responsable de lo que sucede y como
intencionalmente malévolo.
Aún cuando las actitudes externas a las que el
joven se ve confrontado no constituyan unos
modelos fuertes y coherentes, él les extrae
algunas ideas positivas. Otras de estas ideas
proceden de él mismo, es decir, de la
capacidad inherente a todo ser humano de
crear un pensamiento autónomo. El resultado
es la instalación de un sistema de valores, de
un ideal del yo, una programación de
comportamientos socialmente adaptados ...
entendiendo que ninguna de estas instancias
es ni muy poderosa ni muy permanente. No
impide que estén presentes con unos
contenidos muy sociales, a diferencia de lo que
veremos en otros tipos de funcionamiento
( delincuente, por ejemplo ). Y, de este modo,
cuando el joven inmaduro hace - con mucha
frecuencia - lo contrario de lo que estas ideas le
indican, sólo consigue ser más desgraciado :
¿Qué sucede con el discernimiento
y la libertad interior?
Aunque los jóvenes inmaduros dejan
crecer en su interior ideas excesivas de
persecución, sin embargo no han perdido los
componentes del discernimiento esenciales
para fundar una transgresión : discernimiento
sobre lo permitido y lo prohibido, así como sobre
las consecuencias destructivas o no de sus
proyectos.
En cuanto al ejercicio de su libertad interior, la
cuestión es mi compleja :
- en situaciones bastante infrecuentes, se
tiene la íntima convicción de que el joven se ha
visto desbordado por un impulso irresistible que
conduce a un acto repentino, breve y brutal :
golpear ( hasta matar de manera muy
violenta ), romper, apoderarse de alguna cosa, etc. : nos
encontramos por tanto con una pseudo-
transgresión momentánea;
- es más frecuente que el joven esté en
condiciones de resistir sus pulsiones, incluso
aunque viva tensiones internas excitantes o
desagradables : el esfuerzo que hay que hacer
para decir « No » cuesta energía, pero en
realidad no es imposible. Si no lo hace pasa, a
veces durante un período de tiempo muy breve,
de la etapa « pulsión » a la etapa « deseo »
(« Soy yo quien acepta dejarse llevar por lo que
me indica mi pulsión, para que se vaya y/o
para las satisfacciones que adivino al final »). A
continuación viene la etapa « proyecto »> a
veces muy breve también, a veces casi
chocando con la precedente, y después la
etapa « realizaciôn ».
El funcionamiento general típico del joven inmaduro
Su comportamiento cotidiano se basa más en
actuaciones imputivas que en la programación
reflexiva y/o en el intercambio verbal.
¿Impulsivas? Estas actuaciones, numerosas y
dispersas, tienden a liquidar con rapidez unas
tensiones interiores de orden diverso : unas son
bastante básicas y aparentemente el joven las
siente como « gratuitas » ( necesidad
permanente de excitación y de movimiento;
eflorescencia de numerosas pulsiones ); hay
otras que son fruto de fuentes externas de
tentaciones placenteras o, al contrario, de
frustraciones, descalificaciones o agresiones.
Al soportar estas tensiones, el joven apenas
reflexiona; « se abalanza » en vez de evaluar
mentalmente y con anticipación las
consecuencias de su acto. El propio desarrollo
está poco cuidado; el acto es « expedido » o
incluso se deja inacabado : el joven no
mantiene durante mucho tiempo su esfuerzo, se
deja distraer con facilidad por otras novedades,
cambia de opinión ... A menudo sus actos se
califican como : repentinos, abruptos,
intensos ... irreflexivos, impulsivos ... cambiantes,
caóticos, inestables.
Sin embargo, no se trata de la inestabilidad
psicomotriz de los niños y los adolescentes
especificamente hipercinéticos ( AD/HD del
DSMIV ). (5)
Estos últimos se caracterizan por un
nerviosismo, una necesidad de cambiar de
sitio, una distractibilidad que hace que no se
queden en ningún sitio. La inestabilidad de los
inmaduros es permanente, pero a ritmo más
lento : después de treinta minutos abandonan
una acción empezada y efectuada hasta
entonces con cierta concentración. La acción
les parece demasiado austera, demasiado
larga y/o una nueva presión afectiva los
requiere en otra parte.
Como corolario a estas actuaciones incesantes
están los contratos y las promesas que no se
mantienen, la inestabilidad de muchos vínculos,
el absentismo escolar y, más tarde, la
inestahilidad profesional, la de los lugares de
residencia e incluso, entre los más mayores, el
vagabundeo puro y simple hasta llegar a
encontrarse sin domicilio fijo.
En el peor de los casos, la vida del joven se
parece a un caos, tejido con mil rupturas, citas
fallidas y ausencias no motivadas : la próxima
vez promete que será la buena, hace algunos
esfuerzos para estabilizarse y después se deja
seducir por otra posibilidad de placer más
tentadora, o deja que su rebelión aumente ante
alguna frustración en la situación en curso.
Hay otro criterio, incluido en parte en el
precedente : la vida cotidiana del joven se
desborda de actos de satisfacción inmediata de
pulsiones y deseos muy variados, transgresivos
o no transgresivos, arcaicos o más
evolucionados.
Así pues, en muchos de ellos sigue siendo
importante satisfacer pulsiones y deseos
orales : en el terreno de la alimentación, de la
bebida, el tabaco y las drogas; exigiendo de
forma tiránica a los padres, en algunos
momentos, ser tratados y queridos como bebés
y, por tanto, recibir mil pruebas materiales;
conservando algunas distracciones y ritos muy
pueriles, etc.
La realización de pulsiones y deseos
vinculados a la fase anal sigue siendo muy
importante : enorme necesidad de tener cosas,
de manipularlas y de disecarlas a su modo;
necesidad de dominar, sobre todo físicamente;
necesidad de ser libre.
Las experiencias y el placer sexuales stricto
sensu también pueden estar implicadas; la
sexualidad y la agresividad están muy
intrincadas, el deseo de dirigir a quien se ama
es muy fuerte, llegando hasta la tiranía.
En determinados momentos, estas pulsiones y
deseos se exacerban en ausencia del objeto
externo por el simple trabajo intrapsíquico que
anticipa su presencia. En otros, es la
percepción directa de un objeto codiciado lo
que estimula el deseo. Cuando es tentado de
este modo, el joven inmaduro raramente se
resiste. Más bien lo que hace es elegir, y con
rapidez :
- ya sea exigir poseer, de manera
apremiante y siempre más. Si se le resiste,
insiste ruidosamente, regatea, (6)
« da la lata ». Si
hay algo parecido a una negociación y, por
ejemplo, él promete alguna cosa a cambio, es
raro que mantenga su palabra : sólo está
interesado en su objetivo primero. Si se
continúa resistiendo, es raro que renuncie :
puede montar en cólera, destruirlo todo o
extender un pseudópodo del lado de la
delincuencia y espabilarse más sutilmente para
conseguir el objeto de otro modo;
- ya sea coger de repente el objeto, sin
demasiadas precauciones, jugando más con su
fuerza física que con la astucia. Por ejemplo :
violencia ocasional para con iguales para
apoderarse de sus bienes; (7)
robos impulsivos,
eventualmente con riesgo, para el disfrute
inmediato del objeto codiciado ( robos directos
de bienes de consumo más que estafas );
pasajes al acto de sexualidad precoz, con
parejas que consienten o no ( por ejemplo,
participación en una violación colectiva );
consumo de substancias excitantes : alcohol,
productos volátiles, marihuana ...; gambling
recurso a los juegos de las máquinas
tragaperras, en donde el joven vive a solas la
sensación excitante - y repetitiva - de que
quizás domina a la máquina y que ésta va a escupir
todo lo que tiene en su interior.
Hay también el equipamiento y el
rendimiento débil y/o irregular
de las funciones cognitivas y
neuropsicológicas. Por ejemplo :
- QI normal bajo : problemas
instrumentales frecuentes ( véase el concepto
de disarmonfa cognitiva de D. Marcelli y A.
Braconnier [ 1995, p. 316-317 ] );
- calidad intelectual general pobre para
gestionar los problemas de la vida cotidiana :
poca creatividad y escaso razonamiento y
capacidad para planificar;
- poca capacidad introspectiva; lo mismo
sucede con la capacidad para percibir con
agudeza lo real externo ( por ejemplo, las
intenciones del otro );
- poca vida de fantasia espontánea o a
demanda.
La fuerte presión interna de las pulsiones y los
deseos, junto a esta debilidad cognitiva difusa,
explica que los jóvenes inmaduros vivan más
bajo el predominio del principio de placer que
bajo el principio de realidad : son poco capaces
de hacer síntesis mentales que tengan en cuenta
su mundo interior y las exigencias de la
realidad exterior, así como de programar
comportamientos que sean compromisos
aceptables. He aquí algunos ejemplos.
- En el espacio, a menudo son
desordenados : « asuntos suyos » que llevan
consigo, que pierden, cuyo cuidado olvidan.
Estas negligencias son más fuertes todavía a
propósito de cosas con las que no se sienten
implicados, como su material escolar. Su
habitación desespera a su madre. A veces
descuidan incluso su indumentaria.
- En el tiempo, son poco capaces de tener
objetivos a largo plazo que necesitarían
esfuerzos de larga duración, bien programados,
sin placeres tangibles intermedios; abandonan
pronto la partida para entregarse a
« diversione s» más placenteras.
Su tiempo se desglosa, pues, de manera
espontánea, en una sucesión anárquica de
actividades fáciles, placenteras, que requieren
pocos esfuerzos ( por ejemplo : mirar la
teievisión, jugar a los videojuegos; empezar
una partida de fútbol ...). Estas actividades
están entrecortadas con largos momentos de
pasividad y aburrimiento.
Ya hemos mencionado los sentimientos más
penosos susceptibles también de atropellarse
entre las representaciones mentales y los
afectos experimentados por el joven inmaduro :
sentimientos de insatisfacción y de frustración,
de angustia, de depresión, de culpabilidad y/o
de persecución. Cuando estos sentimientos
están presentes, el joven intenta reaccionar
reprimiendo los contenidos idéicos, pero sin
lograr un verdadero éxito.
Entonces selecciona conductas agresivas que
aseguran y reafirman su fuerza y su
invulnerabiiidad ( por ejemplo, roba un coche y
se estrella con él; elimina al que lo humilla ), u
otras que lo aturden ( bebida, juegos ). Más
raramente pueden ser conductas de
autodestrucción que también son portadoras de
un mensaje agresivo hacia otro ( por ejemplo,
intento de suicidio ).
A menudo, al principio de su itinerario, el joven
inmaduro tiene buena voluntad y manifiesta
deseos de socialización junto a todos los
demás.
Después de las primeras transgresiones, en
virtud de esta buena voluntad básica, hay otra
reacción - más rara - a
los sentimientos penosos
que acabamos de mencionar, y es la de
cuestionarse y desear funcionar de manera
más sociable en el futuro. Estas promesas de
« no hacer más porquerías » son sinceras y van
seguidas de algunos esfuerzos; sin embargo,
tienen lugar nuevos fracasos y
descalificaciones, y el joven termina por
reprimir paulatinamente estas invitaciones
internas para mejorar y convertirse en cada vez
más proyectivo en su visión del mundo (« es
culpa vuestra si las cosas no van bien »), y
agresivo en sus conductas.
Como sintesis de todo lo anterior, algunas
palabras sobre la vida relacional del joven
inmaduro.
- Con sus padres, no es extraño que
existan muchos enfrentamientos y relaciones
de fuerza. A medida que se hace mayor, no es
raro que los padres estén cada vez más hartos
de su conducta y lo sientan como un peso
molesto ante el cual dimiten ( por fatiga ) o del
que intentan desembarazarse.
Sobre todo durante los primeros tiempos de la
infancia, el joven puede sentirse muy
atemorizado por uno de sus progenitores, (8)
al
cual se somete.
Por otro lado, y de manera más profunda, a
menudo este joven está muy apegado a uno de
los padres ( dependencia secreta, como un
bebé prolongado; inseguridad no confesada
cuando éste está ausente; algunos impulsos
edípicos por afiadidura ); paradójicamente, para
defenderse de estos sentimientos positivos y
en virtud de sus deseos de poder, se pone a
tiranizar a esta madre o este padre a medida
que se hace mayor : enfrentamientos
numerosos; progenitor que « tiene que hacerlo
todo en su lugar »; alternancias incesantes de
disputas-reconciliaciones. En estos casos, a
menudo el otro progenitor está ausente del
hogar o moralmente es inexistente.
- Relaciones sociales generales : los
jóvenes inmaduros pueden desear vínculos
sociales auténticos y empezar a trabarlos con
facilidad ( extravertidos, no inhibidos ). Al
principio, pueden mostrar empatía y solicitud
para con los otros. Sin embargo pronto se
convierten en exigentes, ávidos de poseer y de
dominar, o simplemente son difíciles de
soportar porque son ruidosos. Así pues, las
frustraciones se acumulan y se van a otra
parte, al final de una ruptura más o menos
violenta con su amigo o su pareja sentimental.
Finalmente, no se arriesgan más que de tanto
en tanto a un « acercamiento afectivo »
significativo y se refugian la mayor parte del
tiempo en el anonimato de los neargroups
( véase p. 266 ).
- Relaciones en la escuela : en el plano de
los aprendizajes : numerosos fracasos y cosas
por acaban. En el plano de las relaciones con
los adultos : los enfrentamientos, las rupturas
escolares, el nomadismo y el absentismo son
moneda corriente.
Recapitalación de las principales transgresiones
La vida del joven inmaduro está llena de
transgresiones menores; además, la
intensidad, ya sea de los deseos, ya sea de los
sentimientos penosos lo conduce también a
entregarse a cierto número de transgresiones
mayores ( por ejemplo, una violación,
vandalismo, agresión física pronunciada ). Sin
embargo, nos parece que interiormente todavía
está frenado por los grados últimos del tabú del
asesinato. No hay que olvidar que a veces está
desbordado por sus pulsiones y que puede
cometer, por tanto, pseudo-transgresiones,
eventualmente gravísimas.
Por otro lado, gracias a las dimensiones
sociales de su ser también es capaz de
transgresiones positivas, al menos al inicio de
su camino, antes de dejarse llevar por un
sentimiento de persecución demasiado
acusado.
Muchas de sus transgresiones aparecen como
impulsivas, repentinas y violentas, nada o poco
disimuladas. Su agresividad reaccional ocupa
un lugar preponderante :
- mal humor e irritabilidad fácil; gritos,
insultos y cólera; portazos ...;
- violencia física hacia las personas;
destrucción de cosas, de repente, sin cuartel
( muebles rotos; aparatos que « vuelan por los
aires »);
- desafíos a la autoridad; desobediencias
exhibidas o no; negativa a participar en las
tareas duras de la vida común porque
estropean su placer; tozudez.
A continuación vienen las realizaciones
transgresivas que surgen de las pulsiones y los
deseos : los robos impulsivos son su
manifestación más frecuente.
A menudo se cometen también dos
transgresiones estatutarias típicas : el
absentismo escolar y la fuga; (9)
esta úlltima no es
preparada y su duración es bastante breve
( algunas horas, ... dos-tres
días ... dos semanas
a lo sumo : el joven regresa cuando le falta el
afecto de sus allegados y le resulta demasiado
incómodo estar fuera ).
La evolución a largo plazo
La evolución más frecuente sigue siendo el
mantenimiento del statu quo :
el joven inmaduro se convierte en un adulto
impulsivo que actúa más que piensa,
eventualmente violento, inestabie en sus
vínculos y compromisos.
Una minoría, que ha encontrado acogida y
paciencia en su camino, termina por
normalizarse. Para otra minoría, el deterioro es
más profundo y siempre de larga duración :
- ya sea hacia una marginalización cada
vez mayor : asistidos por los servicios públicos
de ayuda social, si no ciaramente sin domicilio
fijo; pasivos, viviendo a salto de mata y de la
pequeña delincuencia; se convierten
claramente en dependientes del alcohol o de
otras drogas ...;
- ya sea en una dirección más claramente
antisocial ( personalidad antisocial del DSMIV ) :
si su odio hacia la sociedad crece y son lo
bastante inteligentes para no dejarse coger y
elaborar estrategias, se vuelven menos
inmaduros y adquieren un funcionamiento más
psicopático, de delincuencia esencial o
combinando estas dos dimensiones.
|
EL ACOMPANAMIENTO DEL JOVEN Y DE SUS SISTEMAS DE VIDA
|
No describiremos aquí los componentes del
acompañamiento que, por importantes que
sean, no presentan especificidades con
respecto a las descripciones generales hechas
en la segunda parte. Por ejemplo, no
hablaremos más de la remediación cognitiva, de
la medicación o del trabajo con la familia.
Un estado de ánimo
Recordemos que hay un desfase entre la edad
biológica del joven inmaduro y sus deseos y
capacidades adaptativas del momento :
acompañarlo requiere, pues, mucha tolerancia y
paciencia : este joven es capaz de cambiar,
pero de manera lenta; la esperanza en un
futuro intelectualmente más rico y más sociable
es realista si el aduito que camina a su lado se
implica, cree en él y se muestra perseverante :
el adulto puede vivir esta esperanza por su
propia cuenta y hacérsela saber.
Corresponde también al adulto evitar algunas
trampas como : la dimisión o la escalada
autoritaria progresiva cuando él se siente
utilizado por los comportamientos disociales del
joven : no ponerle siempre la etiqueta de ser
una « calamidad » o « un juguete permanente de
sus pulsiones ».
El joven inmaduro tiene el arte de irritar a sus
interlocutores y sus educadores por sus
desbordamientos violentos y su lado de
bocazas. A flor de piel, se ve en él unas
amenazas graves y permanentes, que dan
lugar a tantos eslóganes de seguridad más o
menos recuperados políticamente ( ¡la
ascensión como una flecha de la violencia de
los jóvenes! ). El joven inmaduro aparece como
el « mal objeto que hay que
someter », (10)
y nos
olvidamos que puede ser de buena voluntad y
más débil que malvado cuando se trata de
resistir la llamada de las pulsiones. El arte de la
seducción le es extraño, arte en el cual se han
hecho maestros jóvenes mucho más
mentirosos y destructores, como por ejemplo
los delincuentes esenciales. Por tanto, es
importante recordar que bajo su apariencia de
erizo el inmaduro espera la acogida y el aliento
de la comunidad.
Las sanciones
El acto que termina en una destrucción debe
ser cuidadosamente evaluado : ¿se trata de una
pseudo-transgresión, de una transgresión o de
la sucesión de ambas en la misma unidad
temporal?
Las tres eventualidades pueden coexistir con
una mayoría de transgresiones,
sobrentendiendo que, incluso cuando se trata
de estas últimas, el joven siente unas tensiones
internas a las que no le resulta fácil resistir.
Sobre esta base, podemos distinguir de
manera esquemática dos opciones descriptivas
de la política de las sanciones, según se trate
de unas u otras. A la creatividad del lector le
corresponde determinar si debe remitirse de
manera clara a una de ellas o apuntar más
hacia su integración.
La sanción de las transgresiones
La idea central es situar con claridad la frontera
entre la tolerancia y la abstención, por un lado,
y la sanción activa por otro : puesto que
« dominarse » es un objetivo difícil y costoso en
energía para el joven, éste no quiere aceptarlo
cada vez. Si se interviniera de manera
continuada para reconducir al joven al orden,
muy pronto se exacerbaría el sentimiento de
persecución y la motivación inversa en
dirección al enfrentamiento.
Por tanto, al principio hay que poder cerrar los
ojos ante las transgresiones menores, incluso
ante algunas mayores poco destructivas y
hacer recaer las sanciones sobre lo que es
verdaderamente inaceptable. Después, a
medida que la personalidad del joven se
refuerce, podemos mostrarnos cada vez más
sistemáticamente exigentes acerca de un
número creciente de transgresiones mayores.
Cuando se opta por la sanción activa, se puede
empezar por recordarle al joven la Ley, con
unos comentarios que de entrada son
detallados, después son más sobrios y luego breves :
entre otras cosas, le comunicaremos nuestra
reflexión a propósito de la implicación de su
libertad en sus actos y, por tanto, de su
responsabilidad.
Otra sanción fundamental es el resarcimiento.
En lo que respecta al joven inmaduro, será
preciso que recordemos sus pobres
capacidades y su débil nivel de tolerancia. El
resarcimiento impuesto será, pues,
proporcionado a su fuerza interior y un adulto
vigilante lo apoyará de cerca en su ejecución
echándole eventualmente una mano para
realizar con él el trabajo impuesto.
Al principio, la dimensión de buena voluntad
presente en el joven hace que éste tenga
ganas de reparar de manera espontánea,
desde su interior, o que sea sensible a nuestras
invitaciones a la reparación :
¡es una motivación que hay que explotar!
Asimismo, el joven puede ser muy sensible a
nuestras palabras de aliento o a las
recompensas que atribuyamos a los esfuerzos
ulteriores de socialización; en cambio, el
castigo desencadena muy pronto un
sentimiento de persecución. Sólo debería
emplearse el castigo en presencia de actos
muy graves, ya que en este caso el propio
joven no comprendería que no se recurriese a
esta medida. El adulto que lo impone sale
ganando si sigue siendo dueño de sus
emociones en el momento de aplicar el castigo :
más que nunca, el castigo debe limitarse a una
privación material, cuyo sentido debe
explicársele bien, y el adulto debe apoyar su
realización. Nunca puede tratarse de humillar al
joven, de infundirle miedo ni de clamar urbi et
orbi la desesperación que provoca ...
La sanción de las pseudo-transgresiones
Nos limitaremos a aquellas que son efecto de
impulsos irresistibles.
También con respecto a
éstas hay que decidir juiciosamente la línea
divisoria entre la abstención de una
intervención activa, la tolerancia y resignación,
por un lado, y la sanción activa por otro.
Si se opta por la sanción activa, la pseudo-
transgresión debe primero ser nombrada y
reconocida como tal en su estatuto.
No obstante, ya hemos discutido el hecho de
que el joven podría tomar ulteriormente la
decisión de controlar su impulsividad si es bien
informado y se lo anima a que lo haga ( véase p.
41 ). Nos corresponde, pues, proceder a ello.
Si el joven no quiere tener en cuenta la
invitación para que mejore, la repetición de
actos destructores que dependen de la misma
dinámica puede, sólo por este motivo,
asimilarse a las transgresiones. Lo mismo
sucede cuando está a su aicance prevenir
situaciones de riesgo ( por ejemplo, el
alcoholismo ), cuando se le llama la atención
sobre ese punto y él no lo tiene en cuenta.
En el caso de una pseudo-transgresión grave
es mejor si va seguida de invitaciones al
resarcimiento. ¡En este caso, se trata de invitar
y no de imponer! (11)
Si el joven se adhiere a la
idea o la piensa por sí mismo, sus
compensaciones deberían ser proporcionadas
a sus fuerzas y se le debería acompañar, como
en la categoría precedente.
La valoración y la recompensa de esfuerzos
ulteriores de mejor control de sí mismo ayudan
al joven a amplificarlos; en cambio, el castigo
de un acto involuntario constituye una injusticia
y tiene efectos negativos sobre la maduración
de la personalidad.
La actitud solícita hacia la persona del joven
Una educación y relaciones cotidianas de calidad
Los adultos estarán atentos en particular a los
puntos siguientes :
La claridad y la estabilidad con las que
está organizada la vida cotidiana : espacios,
tiempos, ritos, reglas.
La abundancia y la autenticidad de las
palabras con propósitos informativos que se
intercambian con el joven. Por ejemplo, se lo
puede sensibilizar para la psicología del otro, y
en especial para la de sus amigos ( y sus
necesidades ) o la de sus víctimas. Pueden
cuestionarse algunas falsas creencias ( acerca
de las intenciones persecutorias del otro ) y
mostrar los callejones sin salida a los que
conducen, etc. En los casos en los que la
carencia informativa ha sido precoz y profunda,
se trata de volver a explicarle el mundo y la
vida, incluido él mismo ...
Una mezcla de tolerancia en lo accesorio y de
firmeza en lo esencial, ya mencionada a
propósito de las sanciones :
- se debería poder cerrar los ojos, sin
complicidad ni dimisión interiores, sobre
algunos de sus desbordamientos y
manifestaciones de desorganización, al menos
en relación con los menos graves.
- los ritos y reglas de vida que se le
imponen no deberían afectar más que lo
esencial, es decir, lo que puede evitar la
destrucción gratuita de los otros - cuerpos y
bienes - y, eventualmente, lo que puede mejorar
unas dimensiones indispensables de la calidad
de su vida.
De manera difusa, tanto si el adulto ha
decidido intervenir como si no, el joven
inmaduro debería encontrar en él una gran
fuerza tranquila, capaz de aguantar en lo que es
esencial ( véase p. 187 y ss. ).
Asimismo, el joven puede sacar
provecho de una fuerte presencia amical a su
lado, que apoye sus esfuerzos y que incluso
participe en ellos; este joven tiene necesidad
de alientos repetidos y de esperanza
expresada en relación con su futuro; ¡tiene
necesidad de que se le reconozca y que se
valore lo que ya hace bien! Esta valoración
puede incluso ser menos sobria que con otras
categorías de jóvenes ... Cuando rompe un
vínculo bajo el efecto de una frustración y un
momento de cólera, es mejor si, sin mendigar,
se hace el primer paso para volver a acercarse
a él y decirle que todavía se lo valora.
Para que el joven inmaduro adquiera el
hábito de pensar antes de actuar y de invertir
su energía en actividades más sociables, el
adulto puede proponerle un conjunto de
actividades recreativas y/o sociales que sean :
- vividas como atractivas, placenteras,
fácilmente accesibles, que conduzcan a un
resultado agradabie y/o útil ( por ejemplo, ganar
pronto dinero para pagarse aquello que quiere
tener );
- primero de corta duración, que requieran
pocos esfuerzos para llegar a su fin; si lo
consigue, se puede aumentar de forma
progresiva la duración, los esfuerzos y la
planificación necesarias para llegar a un
resultado, siempre concreto, agradable y/o útil.
Los encuentros para dialogar instituidos que
pretenden mejorar la personalidad y/o el comportamiento
Los profesionales deben organizar entrevistas
muy bien estructuradas, de carácter individual o
en pequeños grupos.
De vez en cuando, algun joven formula además
una demanda auténtica de psicoterapia debido
a una incomodidad interior que él siente y a un
cierto cuestionamiento de sí mismo.
Ciertamente hay que darle cabida, pero no hay
que mecerse en la ilusión sobre la persistencia
de la motivación del joven a causa de todas las
características psicológicas señaladas a su
respecto : lo más probable, pues, es que haya
un programa de entrevistas que hay que
mantener en lo que es esencial y al que se
añadan unas secuencias bastante breves de
psicoterapia.
Al principio, los jóvenes inmaduros son poco
capaces de realizar una introspección y están
poco ávidos de hacerlo : sin embargo, su débil
interés por el intercambio de pensamientos
puede constituir una trampa si se termina en
no hablarles más de ello. Lo mínimo es, pues,
que los terapeutas los consideren como unos
jóvenes que tienen « algo que decir »:
sobre ellos, sobre su proyecto, sobre los otros;
y que crean que recoger este testimonio es
algo importante.
Más allá, y de manera más concreta, los
terapeutas velarán para que la presentación de
las entrevistas ( y de las psicoterapias ) sea
atractiva y esté centrada en objetivos concretos
y útiles a los ojos del joven. Por ejemplo,
organizarán entrevistas asistidas por técnicas
divertidas ( juegos de rol, películas ...) e
intentarán mejorar las habilidades sociales ante
situaciones relacionales frustrantes o difíciles, o
frente a tareas que aparecen como pesadas.
También se puede ayudar al joven a identificar
bien sus sentimientos penosos y las reacciones
inmediatas más habituales que comportan;
después, se puede intentar con él encontrar
otras reacciones posibles, que lo satisfagan
también, pero que se conviertan en
socialmente más aceptables.
La movilización del equipamiento social
Cuando cometen transgresiones, los jóvenes
inmaduros se sitúan en lo que M. Fréchette y M.
Leblanc denominan la zona marginal de la
delincuencia ( en : Tremblay, 1985, p. 191 ) : se
quedan al margen de una sociedad de la que
comienzan a sentirse excluidos y de la que
desconfían; no están muy lejos de inclinarse
hacia esquemas de conductas más asociales
(« criminales » dicen los citados autores ), pero
durante algún tiempo todavía son accesibles a
la acción de quienes se molestan en implicarse
con paciencia y firmeza.
Así pues, de entrada se los puede orientar a
programas ambulatorios (12)
que tienen
dimensiones sociales, psicológicas y
educativas : asistencia social en su entorno,
guía de los padres; terapia familiar, continuada
si la experiencia muestra que el ambiente
puede resultar positivo; actividades y/o terapias
cognitivas destinadas a acrecentar sus
aptitudes cognitivas y sociales.
Asimismo, se cuidará de encontrarles una
escuela adaptada a sus débiles capacidades
momentáneas de adaptación social y de
esfuerzo intelectual : una escuela con pequeñas
unidades, con métodos concretos, que sea
tolerante sin ser no directiva. La escuela toma a
su cargo buena parte de la remediación
cognitiva, si bien hay otros medios que pueden
contribuir a ello con eficacia ( escuelas de
repaso, actividades de barrio; actividades de
prevención de los centros de salud mental,
etc.).
Si a pesar de los intentos terapéuticos el
entorno de vida sigue siendo inevitablemente
carencial ( en relación con la estabilidad, con los
estímulos para pensar ...) o se vuelve más
intolerante ante las travesuras del joven
inmaduro, se puede proponer una estancia en
un internado e intentar que esto se produzca
amistosamente : según la gravedad de las
perturbaciones que proceden del joven, incluso
podrían ser internados que se denominan
« para casos sociales », u otros con fines más
terapéuticos.
Cuando el joven participa en un programa
ambulatorio o residenciai abierto decidido de
manera amistosa, uno de los principales
problemas del joven inmaduro es su intolerancia a
la frustración, su inestabilidad y su nomadismo.
Aceptar esto no constituye ipso facto un
fracaso : el fracaso consiste a veces en pensar,
de manera demasiado estricta, que un joven
debe permanecer en el mismo lugar en virtud
de una proyección adulta de la normalidad.
Por tanto, podemos imaginar que una
institución que haga importantes esfuerzos
para implicarse y vigilar a un joven se
encuentre con que, a pesar de esto, el joven
quiera abandonarla por decisión unilateral,
impulsado tal vez por la excitación y la
curiosidad de ir a ver a otra parte ... o porque se
le ha hecho insoportable y tiene necesidad de
respirar. A veces resulta inevitable que pase
por una serie interminable de lugares en los
que vive : lo que nos queda entonces es
presentarlo a todo el mundo de la manera más
positiva posible, en vez de hacerlo de una
manera negativa. Por otro lado, en este
contexto no es imposible que un día regrese a
un lugar del que se fue dando un portazo con
sensación de fracaso. Lo esencial es que exista
la « función de permanencia » mencionada en la
p. 146.
En vez de ( continuar con ) gestionar la
inestabilidad del joven en el marco de
programas decididos de manera amistosa, a
veces se piensa que es mejor crear un marco
de ayuda impuesta. Esto está sobre todo
indicado si el joven continúa cometiendo actos
preocupantes (13)
y se escapa de manera
significativa del programa amistoso : podemos
dirigirnos entonces al tribunai de menores para
que ordene la ayuda impuesta. Sin embargo,
hay que hacer un par de consideraciones al
respecto :
Conforme a nuestra posición, reservamos el
recurso al tribunal por parte de los
profesionales (14)
a las situaciones en las que el
joven escapa en gran medida a una ayuda que
éstos consideran como necesaria o importante :
pensamos que no es preciso recurrir a él a la
ligera, y que este tribunal no debería aceptar
desempeñar con excesiva rapidez el papel del
« coco », exigido por ciertos padres o instancias
sociales irritadas y agotadas.
Esta recomendación sólo es una opiniân : aún
en nuestros días, los tribunales de menores
aceptan a veces con demasiada facilidad
gestionar el comportamiento difícil de
muchachas jóvenes, es decir, sus
« transgresiones estatutarias », fuera de
cualquier delito grave. ¿No sería mejor dejar
que las instancias educativas, psicológicas y
sociales se debatieran con la tumultuosa
afirmación de sí mismo y con el nomadismo,
cosas corrientes entre los adolescentes?
Finalmente, cuando delitos bastante graves
impulsan al tribunai a abrir un expediente y a
establecer un programa de ayuda impuesta, las
incertidumbres del seguimiento de este
programa tampoco deberían conducir a una
escalada progresiva que termine en el
internamiento.
No obstante, no hemos excluido que, fuera de
todo contexto de escalada, un momento de
internamiento pueda revelarse como
constructivo para los jóvenes que son más
inestables, que de otro modo escapan a todo
programa ( véase p. 148 ).
Observación : como ya hemos indicado,
describiremos en detalle las variantes clinicas
en el capitulo dedicado al componente de la
variante más lejana en el orden sucesivo de los
capitulos.
(1). Para simplificar, no retomaremos cada
vez la descripción de los tres términos
« funcionamiento », « actualmente » y « en
interacción con sus sistemas de vida » que, sin
embargo, son esenciales y forman parte
integrante de la definición de conjunto : los
hemos presentado y discutido en general en las
pp. 221-223.
(2). Por « actitudes » entendemos los
comportamientos, maneras de ser y discursos
de estos adultos. Algunas de ellas tienen
propósitos educativos y otras no; todas ellas
pueden dirigirse directamente al joven o no.
(3). En esce caso, se produce en primer
lugar por una falta de maduración cerebral; en
lo sucesivo, la angustia y la depresión
experimentadas por estos jóvenes no arreglan
para nada las cosas : lo inverso no es cierto : no
es inevitable que todos los niños
hipercinéticos tengan el funcionamiento inmaduro
descrito aquí.
(4). Recordemos que, en nuestro texto, un
« sentimiento » es un conjunto coherente de
representaciones mentales ( ideas, preguntas,
imágenes ) como mínimo conscientes,
« coloreadas » por uno u otro afecto tipo y
relativas a un tema existencial más o menos
bien definido.
(5). Observemos sin embargo que algunos
jóvenes presentan la doble dimensión de la
inmadurez del AD/HD.
(6). Esta capacidad de regateo de
seducción, de presión verbal con un contenido
pobre y repetitivo se acrecienta con la edad;
en su forma más elaborada, no está al alcance
de todos los jóvenes inmaduros : ya hemos
dicho y volveremos a decir aún que la función
lenguaje es deficitaria entre muchos de estos
jóvenes.
(7). Sin embargo, el chantaje sutilmente
organizado es más bien propio a los jóvenes en
fase de delincuencia esencial.
(8). E incluso cuando se hace mayor, hay
alguna figura de auroridad que todavía es
susceptible de atemorizarlo puerilmente y de
provocar cuidadosas evitaciones.
(9). La fuga que definiremos de manera
abstracta como una salida no autorizada del
lugar de vida habitual que dura al menos
veinticuatro boras. Es una transgresión
estatutaria que se puede encontrar entre jóvenes
de todas las categorías. Lo mismo sucede con
los jóvenes llamados « normales » ( recordemos
que, según el Evangelio, a la edad de 12 años
Jesucristo se fugó durante tres días, lo que
legitimó ante sus padres con una explicación
« noble ». Así lo hacen también los delincuentes
para calmar la irritación de otros, aunque en su
caso la explicación que dan es falsa ).
Algurias características clínicas y algunos
significados de las fugas varían según las
categorías de personalidad implicadas.
Características clinicas. Por ejemplo : edad en
que la fuga tiene lugar; comportamiento
solitario o en pequeño grupo; fenómeno aislado
o repetitivo; duración; grado de preparación;
destino; comportamientos planteados durante
la fuga, etc.
Significado. Muy esquemáticamente, algunas
fugas significan sobre todo « una huida fuera
de », otras « una búsqueda de otra cosa »; hay
otras más que combinan los dos significados.
- ¿Fuga fuera de ...? Lejos de fenómenos
externos ( por ejemplo, adultos demasiado
rigidos, fríos e indiferentes, atemorizantes etc.)
o intento de evasión de un sufrimiento interno
( vacío existencial; carencia afectiva, etc.).
- ¿Búsqueda de? Padres perdidos e
idealizados; libertad; felicidad ( por ejemplo por
medio de vínculos con pares ); aventuras
excitantes; dinero y bienes de consumo, etc.
(10). En francés mater ( dominar, sojuzgar,
amaestrar ). En el argot accual de los jóvenes,
mater significa « mirar ». Teniendo en cuenta el
significado español de « matar », podemos
preguntarnos qué sentimiento provocador de
los jóvenes se encuentra en el origen de este
deslizamiento de sentido ( ¡alguien que queréis
matar ... lo tenéis que mirar! ). [ Se puede pensar
también en « jaque mate », usado en ajedrez; la
palabra « mate » viene del árabe
mât, « muerto ». N. del E. ]
(11). En este caso, puede decirse que la
invitación a la compensación constituye una de
las formas posibles de la invitación a la
reparación de sí mismo que se le hace al
joven. Por otro lado, puede que éste también
quiera, de manera espontánea, incluir una
indemnización material significativa dentro de
sus actos de reparación.
(12). Al menos si no han cometido una
transgresión gravísima que hace inevitable su
internamiento en una institución, incluso en
una insticución cerrada.
(13). Por actos preocupantes entendemos
aquí actos que cada vez se vuelven más
peligrosos actos que terminan por minar
gravemente la alegría de vivir del entorno
y/o de otros que deterioran cada vez más el
funcionamiento de la personalidad del joven.
(14). También hay todos los casos en los que el
tribunal es requerido por la policía o el personal
judicial después de recibir quejas por las
infracciones cometidas.
Pour retourner à l'endroit
dont je viens de partir
Création le 17 octobre 2005.
Dernière mise à jour
le dimanche 02 mai 2010.
Issu d'un texte du professeur Jean-Yves Hayez.
ds.ds
... Inutile de continuer à dérouler car ce qui suit
n'est constitué que
d'informations techniques automatiques dont les textes sont
déjà repris plus haut.
... Ce qui suit ne mérite pas d'être imprimé
pour les mêmes raisons et n'a rien à voir avec
le texte du professeur Jean-Yves Hayez.
|
je serais très heureux de dialoguer avec vous à ce propos :
jyhayez@uclouvain.be
Bravo de m'avoir trouvé
Félicitations
Ce site a été composé par un bénévole sans
aucune rémunération sinon l'estime et l'amitié
du professeur Hayez.
C'est dans un mail que le professeur Hayez lui adressait
qu'il l'a traité de fourmi laborieuse.
L'hébergement du site est situé sur lycos depuis
le début en 2001 et nous les remercions ici d'avoir
pratiqué cette action bénévolement également avec
beaucoup de professionnalisme.
Malheureusement le site gratuit chez Multimania-Lycos a
été supprimé par Lycos
le 15 octobre 2006 pour une raison
non expliquée. Nous le regrettons vivement
et ceci altère
fortement ce que nous disions au paragraphe précédent.
... L'empreinte digitale dans le coin gauche de l'en-tête
appartient au pouce droit du professeur Jean-Yves Hayez ... a
été retirée par souci de simplicité.
Vérification d'accessibilité
Le site est bien visible avec Internet Explorer 3.0 et plus et
Netscape ( quelques instructions ignorées )
Vérification faite avec windows 3.0/95/98/XP
La présentation est prévue pour écran 640x480
mais est encore correcte avec les écrans
plus grands 1600x1200 ou autres.
Mes plus vifs remerciements vont à mon webmaster, le docteur
Guy De Saedeleer : sans sa créativité et son
infatigable persévérance, ce site n'existerait pas.
Ce 22 septembre 2008,
Jean-Yves Hayez
|
je serais très heureux de dialoguer avec vous à ce propos :
jyhayez@uclouvain.be
... Inutile de continuer à dérouler car ce qui suit
n'est constitué que
d'informations techniques automatiques dont les textes sont
déjà repris plus haut.
... Ce qui suit ne mérite pas d'être imprimé
pour les mêmes raisons et n'a rien à voir avec
le texte du professeur Jean-Yves Hayez.
|
je serais très heureux de dialoguer avec vous à ce propos :
jyhayez@uclouvain.be
Ce site a été composé par un bénévole sans
aucune rémunération sinon l'estime et l'amitié
du professeur Hayez.
C'est dans un mail que le professeur Hayez lui adressait
qu'il l'a traité de fourmi laborieuse.
L'hébergement du site est situé sur lycos depuis
le début en 2001 et nous les remercions ici d'avoir
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beaucoup de professionnalisme.
Malheureusement le site gratuit chez Multimania-Lycos a
été supprimé par Lycos
le 15 octobre 2006 pour une raison
non expliquée. Nous le regrettons vivement
et ceci altère
fortement ce que nous disions au paragraphe précédent.
... L'empreinte digitale dans le coin gauche de l'en-tête
appartient au pouce droit du professeur Jean-Yves Hayez ... a
été retirée par souci de simplicité.
Vérification d'accessibilité
Le site est bien visible avec Internet Explorer 3.0 et plus et
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Mes plus vifs remerciements vont à mon webmaster, le docteur
Guy De Saedeleer : sans sa créativité et son
infatigable persévérance, ce site n'existerait pas.
Ce 22 septembre 2008,
Jean-Yves Hayez
|
je serais très heureux de dialoguer avec vous à ce propos :
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La personalidad actualmente inmadura.
DEFINICION, CRITERIOS CLAVES Y DISCUSION.
LOS FACTORES EXTERNOS, PIEND Y MECANISMOS INTRAPSIQUICOS
DESCRIPCION CLINICA
EL ACOMPANAMIENTO DEL JOVEN Y DE SUS SISTEMAS DE VIDA
NOTAS.
Pour retourner à l'endroit
dont je viens de partir
- Notes automatiques. -
.
.
Note 1.
(1). Para simplificar, no retomaremos cada
vez la descripción de los tres términos
« funcionamiento », « actualmente » y « en
interacción con sus sistemas de vida » que, sin
embargo, son esenciales y forman parte
integrante de la definición de conjunto : los
hemos presentado y discutido en general en las
pp. 221-223.
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Note 2.
(2). Por « actitudes » entendemos los
comportamientos, maneras de ser y discursos
de estos adultos. Algunas de ellas tienen
propósitos educativos y otras no; todas ellas
pueden dirigirse directamente al joven o no.
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Note 3.
(3). En esce caso, se produce en primer
lugar por una falta de maduración cerebral; en
lo sucesivo, la angustia y la depresión
experimentadas por estos jóvenes no arreglan
para nada las cosas : lo inverso no es cierto : no
es inevitable que todos los niños
hipercinéticos tengan el funcionamiento inmaduro
descrito aquí.
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Note 4.
(4). Recordemos que, en nuestro texto, un
« sentimiento » es un conjunto coherente de
representaciones mentales ( ideas, preguntas,
imágenes ) como mínimo conscientes,
« coloreadas » por uno u otro afecto tipo y
relativas a un tema existencial más o menos
bien definido.
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Note 5.
(5). Observemos sin embargo que algunos
jóvenes presentan la doble dimensión de la
inmadurez del AD/HD.
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Note 6.
(6). Esta capacidad de regateo de
seducción, de presión verbal con un contenido
pobre y repetitivo se acrecienta con la edad;
en su forma más elaborada, no está al alcance
de todos los jóvenes inmaduros : ya hemos
dicho y volveremos a decir aún que la función
lenguaje es deficitaria entre muchos de estos
jóvenes.
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Note 7.
(7). Sin embargo, el chantaje sutilmente
organizado es más bien propio a los jóvenes en
fase de delincuencia esencial.
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Note 8.
(8). E incluso cuando se hace mayor, hay
alguna figura de auroridad que todavía es
susceptible de atemorizarlo puerilmente y de
provocar cuidadosas evitaciones.
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Note 9.
(9). La fuga que definiremos de manera
abstracta como una salida no autorizada del
lugar de vida habitual que dura al menos
veinticuatro boras. Es una transgresión
estatutaria que se puede encontrar entre jóvenes
de todas las categorías. Lo mismo sucede con
los jóvenes llamados « normales » ( recordemos
que, según el Evangelio, a la edad de 12 años
Jesucristo se fugó durante tres días, lo que
legitimó ante sus padres con una explicación
« noble ». Así lo hacen también los delincuentes
para calmar la irritación de otros, aunque en su
caso la explicación que dan es falsa ).
Algurias características clínicas y algunos
significados de las fugas varían según las
categorías de personalidad implicadas.
Características clinicas. Por ejemplo : edad en
que la fuga tiene lugar; comportamiento
solitario o en pequeño grupo; fenómeno aislado
o repetitivo; duración; grado de preparación;
destino; comportamientos planteados durante
la fuga, etc.
Significado. Muy esquemáticamente, algunas
fugas significan sobre todo « una huida fuera
de », otras « una búsqueda de otra cosa »; hay
otras más que combinan los dos significados.
- ¿Fuga fuera de ...? Lejos de fenómenos
externos ( por ejemplo, adultos demasiado
rigidos, fríos e indiferentes, atemorizantes etc.)
o intento de evasión de un sufrimiento interno
( vacío existencial; carencia afectiva, etc.).
- ¿Búsqueda de? Padres perdidos e
idealizados; libertad; felicidad ( por ejemplo por
medio de vínculos con pares ); aventuras
excitantes; dinero y bienes de consumo, etc.
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Note 10.
(10). En francés mater ( dominar, sojuzgar,
amaestrar ). En el argot accual de los jóvenes,
mater significa « mirar ». Teniendo en cuenta el
significado español de « matar », podemos
preguntarnos qué sentimiento provocador de
los jóvenes se encuentra en el origen de este
deslizamiento de sentido ( ¡alguien que queréis
matar ... lo tenéis que mirar! ). [ Se puede pensar
también en « jaque mate », usado en ajedrez; la
palabra « mate » viene del árabe
mât, « muerto ». N. del E. ]
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Note 11.
(11). En este caso, puede decirse que la
invitación a la compensación constituye una de
las formas posibles de la invitación a la
reparación de sí mismo que se le hace al
joven. Por otro lado, puede que éste también
quiera, de manera espontánea, incluir una
indemnización material significativa dentro de
sus actos de reparación.
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Note 12.
(12). Al menos si no han cometido una
transgresión gravísima que hace inevitable su
internamiento en una institución, incluso en
una insticución cerrada.
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Note 13.
(13). Por actos preocupantes entendemos
aquí actos que cada vez se vuelven más
peligrosos actos que terminan por minar
gravemente la alegría de vivir del entorno
y/o de otros que deterioran cada vez más el
funcionamiento de la personalidad del joven.
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Note 14.
(14). También hay todos los casos en los que el
tribunal es requerido por la policía o el personal
judicial después de recibir quejas por las
infracciones cometidas.
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