La sexualidad actuada por los niños y los adolescentes

 

 

 

                                                         J.-Y. Hayez [1]        

 

 

AGRADECIMIENTOS :

 

Le doy muchísimas gracias al señor Umberto Celi, estudiante universitario en la Universidad Israel En Quito ( Ecuador ) que realizó con mucha sensibilidad la traducción al español de mi texto francés.

 

Asi mismo a la Pra  Ana Teresa van der Horst ( Instituto Tecnologico de Santo Domingo ) que lo reviso cuidadosamente.

 

Y también al Dr Guy De Saedeleer, mi webmaster, que concibió y arregla mi sitio con muchísima amabilidad y capacidad.

 

 

 

 

PRIMERA PARTE : GENERALIDADES

 

 

Capítulo I : Definir la sexualidad

 

La sexualidad es un dinamismo interno, una fuerza de unión que opera en el conjunto de nuestro ser ( corporal, intra psíquico, social ) ; en primer lugar  pulsión, se despliega en una gran mayoría de individuos en deseos, fantasmas, proyectos y actividades.

 

 

La sexualidad contempla esencialmente a la reproducción de la especie, es decir, a la transmisión y a la lenta evolución del genoma. En su dimensión más espiritual, ella contempla también a la creación de relaciones afectivas positivas de distintos órdenes. Su práctica implica un placer corporal que, para un gran número, se convierte en un tercer objetivo autónomo o adjunto a los anteriores.

 

I. La reproducción de la especie ; en esta se incluye la cría de los pequeños

 

No se encuentra obviamente esta primera finalidad en la sexualidad de los niños ni de los jóvenes adolescentes. A lo sumo se puede suponer que se preparan poco a poco, mediante conocimientos y familiarización con su propio cuerpo sexual  y  el del otro sexo.

En cuanto a los adolescentes más viejos y a los adultos, la gran mayoría de ellos se adhiere pronto o tarde al proyecto de darse una descendencia y esto, no en función de un instinto, pero en el marco de un proyecto humano reflejado ( paternidad responsable ).

 

II. La creación de relaciones afectivas positivas      

Otra finalidad de la sexualidad reside en la realización de una unión emocional positiva con otro o con sí mismo. Esto ya puede prescindir  en las actividades sexuales físicas : cuando hay un “ partenaire ”, este representa a menudo más que una fuente de placer física : cada uno vive de la reciprocidad en el intercambio del placer ; el que toma parte es un camarada, un amigo y finalmente es el o la  de que nos enamoramos.

Pero la energía sexual es también apta a sublimarse, es decir, a trasladarse de la actividad sexual física y a transformarse en sentimientos, en proyectos y en actos emocionales positivos de todo tipo, desde la ternura hasta la dedicación. Esta capacidad y esta riqueza emocional se manifiestan muy precozmente en la vida del niño, que muestra claramente su deseo de amar y ser amado.

 

 

Y hay también la unión positiva a sí mismo, hacia que se dirige una parte de la energía sexual. Gracias a qué, a partir de su todavía joven edad, el niño puede apreciar su cuerpo de muchacha o muchacho,  velar por él, asumirlo personalmente siendo su propia “ buena madre ”,  proporcionarle un bienestar y placeres físicos de todo tipo.

Puede también apreciar su ser, tenerse ternura, aprecio y orgullo con respecto a sí mismo.

 

III. La búsqueda del placer erótico

 

La búsqueda del placer erótico es una finalidad no de la sexualidad, pero proseguida mediante el ejercicio de la sexualidad. Los seres humanos tienen una apetito más o menos intenso por el placer y  entre otras cosas, por el placer erótico. Rápidamente aprendieran a disociar la investigación del placer de las finalidades naturales de la sexualidad y a dedicarse al placer para sí mismo, a veces de manera intensiva.

Llega incluso al tema humano de buscar el placer contra una finalidad natural: entonces, el partenaire o compañero estará en peligro, puesto que se llega a veces hasta a dañar a esta persona para encontrar aún más placer … o es uno mismo que se maltrata, a veces más allá del entendimiento, para obtener un placer masoquista.

 

 

CAPÍTULO II - Sexualidad, libertad y obligación


§ 1. Definiciones

 

I.  La sexualidad que queremos

 

El único criterio que define este polo, es que nadie, del exterior, de manera inmediata o diferida, no ejerció o ejerce presión sobre el autor del acto sexual aquí concernido para que lo produzca. Es lo que llamo la sexualidad “ consentida, actuada o deseada ”, que constituye uno de los polos de todo lo que es posible.

 

Se constata entonces que una buena parte de estos actos consentidos constituyen la prueba de la buena evolución psicoafectiva del niño. Son actividades que llamo pues “ normales, de desarrollo sano ”.         
 Otros al contrario dan prueba de una evolución preocupante, o incluso francamente patológica de la personalidad, transitoria o no: Pensemos por ejemplo en las actividades perversas, en los abusos cometidos contra otros, o a una vida sexual
muy abundante, que se expresaría sin la menor retención …

 

Algunas actividades preocupantes se limitan a cometerse una vez u otra, aisladamente, en una persona  - adulto o niño - que encontrará de nuevo bien rápidamente su buena conducta usual : Es lo que llamo los momentos de descontrol ; se estudiarán al segundo apartado del presente capítulo ; a pesar de ser breves, pueden ser graves, por ejemplo cuando llevan a abusar de otros.

 

Por otra parte, si se considera el grado de preparación interior de estos actos cometidos sin presión externa, se constata que se distribuyen sobre una curva de Gauss : A un extremo, la preparación es en exceso larga : un adolescente puede ya pensar a las nueve de la mañana a la masturbación de tipo perverso que hará a las 9 de la tarde.

En el centro la secuencia preparación => realización, aparece como razonable a los observadores externos.

Al otro extremo, se trata de actos impulsivos :

- o sea por falta de socialización, por preponderancia de “ necesidad de placer inmediato ” en la persona ( ver el párrafo consagrado a la sexualidad sin retención )

- o sea al término de una presión y de una lucha intensa que termina por fallar : el niño descarga entonces cuanto más o menos brutalmente sus impulsos sexuales, sin estar orgulloso de lo que hace: volveré a hablar con respecto a la sexualidad efectuada bajo los auspicios de angustia y culpabilidad.

 

II. La sexualidad obligada   

Al contrario de la sexualidad consentida, hablo de sexualidad “ sufrida u obligada ” cada vez que el niño está bajo la presión de un tercero, y realiza una actividad sexual que, básicamente, no quiere.

Existe sin embargo un gradiente de gravedad en cuanto a estas actividades sufridas. Conviene mencionar ya que nuestras sociedades tienen demasiada tendencia por meterlo todo en el mismo bolso:

- Al extremo benigno  del gradiente encontramos las “ espinas sexuales ” : ellas son comunes. El porcentaje de menores que se enfrenta e espinas una u otra vez en su vida de niño o adolescente es difícil de afirmar con certeza, pero no me asombraría que sobrepasa un 50% de la población : la normalidad estadística, en alguna manera.

 

« l’enfant à l’épine »

 

- Al otro extremo, son los abusos más graves, los más viciosos, lo más hirientes. Tan las espinas como los abusos mas graves se describirán en la tercera parte. Cada uno puede imaginar lo que pueden ser los actos de gravedad intermedia.

 

III.  Y  justo en medio?

 
Nada no es sin embargo simple. Para una serie de actividades sexuales a socios o mas, es difícil, si no imposible, determinar si se tratara de actividades mutuamente consentidas u obligadas. Se está verdadera y a veces definitivamente “ en la duda ”.

 

1. Es el caso por ejemplo cuando el niño solicitado es ambivalente a la idea de una actividad sexual y en consecuencia, que su respuesta tiene falta de claridad.

Una dimensión de si  tiene deseo, y otra rechaza la idea ( por angustia, por culpabilidad, en referencia a valores, etc …) Ante la tensión, este niño se muestra vacilante, ambiguo, incapaz de pronunciarse de manera estable en un sentido u otro. El que invita  aprovecha para insistir. Después,  si les atrapan, este último destacará con más o menos buena fe el hecho de que el compañero/a ambivalente estaba de acuerdo y éste afirmará que no lo estaba.
Veremos sin embargo en la parte consagrada al acompañamiento, que es posible entonces indicar que nos encontramos en una situación de duda,  sin que el diálogo ni la acción educativa resulten paralizados.

 

2. Es este aún el caso cuando un niño o  un adolescente dice claramente “Si” y luego que, en plena decadencia de la actividad sexual, grita repentinamente “ No, no quiero ya ”  ¡Una otra manera de administrar su ambivalencia! No es fácil sin embargo - si no prácticamente imposible - para el compañero en plena excitación sexual el detenerse : ¡no se tiene siempre un cubo de hielo a su disposición ! Pienso que tales situaciones no deberían calificarse en sí de abuso ( a reserva de diferencias de edad aceptables entre compañeros ).

Es diferente si una persona cambia de dictamen con el paso del tiempo, y dice “No” en un momento dado, suficientemente mucho tiempo antes de la actividad sexual siguiente. Aquí, se abusa si no se tiene en cuenta su nueva denegación.

3. Este podría aún ser el caso en las situaciones que tenemos aquí, y que tienen lugar entre menores sin diferencia de edad excesiva : uno de ellos tiene secretamente miedo del otro, o es habitualmente muy pasivo, y sólo deja apenas entrever su posición de no estar acuerdo : se somete, habitualmente sin mucha creatividad participativa. ¡Implicado por su excitación o por su deseo de amar, el otro no observa esta reticencia …
si son atrapados, el primero indicará generalmente algo de su estado interior de rechazo, pero él no había enunciado nada !

IV. Situaciones de apreciación delicada 

-         He aquí al menos una : Son los amores, incluyendo las actividades sexuales, que se viven recíprocamente entre un joven adolescente púber, que no ha alcanzado aun la mayoría de edad sexual legal en su país, y parejas netamente mayores ( adolescentes mayores o adultos ). Hablando legalmente, estos son abusos cometidos por este último. Psicológicamente hablando, eso puede ser otra cosa.

Imagen de la pelicula « For a lost soldier » … dos seres abandonados por la vida se han encontrado y amado


La sociedad admite, con una sonrisa, que una señorita de dieciocho años se « meta » con un amante de cincuenta años …. ¿Por qué el amor de una joven de catorce, quince anos y de un adulto de treinta años seria ipso facto, dañino ? Es cierto, es bueno que puntos de referencia y límites existan en las sociedades, para mantener el orden. Pero todos aquellos y aquellas que los transgreden no lo hacen a causa de ( empujados por ) demonios, y mejor valdría, a veces, que cerremos los ojos y ratifiquemos algunos de los misterios recíprocos de los deseos humanos.

-         He aquí otra : En una institución, un preadolescente de doce años, considerado poco socializado, e impulsivo, es sorprendido entregándose a un juego de toques sexuales con una autista de once años, conocida en el grupo por sus masturbaciones compulsivas.  Frente a los adultos, el juró que no la violentó, y de un cierto punto de vista, es verdad. ¿Pero, se puede afirmar que él no " jugó " con la docilidad pasiva de esta compañera de grupo ? ¿O tenía la señorita  también      verdaderamente ganas y él tuvo la intuición ?

 

 

En las dos partes que siguen, no tendré la ocasión de estudiar en detalles todas las situaciones intermedias. Al lector pues debe demostrar creatividad para manejarlos.

 

§ 2. Los momentos de desvío sexual

El fenómeno se describe en el libro « La sexualité des enfants » J.-Y. Hayez, Odile Jacob, 2004, páginas 167-172. En resumen :

El adulto aquí concernido, respeta habitualmente los límites sexuales intergeneracionales. Sin embargo, un triste día, puede desviarse e implicar al niño en una experiencia sexual (o casi) : él cede pues a una tentación transgeneracional, bajo la presión de un conjunto de factores.

Entre éstos, puede existir algo de provocación que emana del niño.

A continuación, y eso resulta definitorio del concepto de momento de desvío, el adulto va a retomarse rápidamente. Después de una o algunas veces espaciadas sobre un plazo de tiempo bastante corto, va a poner fin a su divagación y no lo repetirá más ( o, en el peor de los casos, unas o dos vez sobre la duración de una vida ) ; será el miedo de tener problemas graves, la voz de su conciencia o a veces también la resistencia y la desaprobación inmediatas o diferidas emanadas del niño quiénes le impulsaran a detenerse. En los mejores casos, adulto y niño vuelven a hablar juntos, el primero para explicarse como lo puede y presentar sus excusas. En los casos menos favorables, un silencio más o menos molesto y definitivo es la consecuencia de los acontecimientos.

Algunos desvíos son graves accidentes, tipos de colisiones frontales, como una violación o una relación sexual completa al parecer acordada con un niño joven.

 

Imagen de la pelicula «  Le souffle au cœur » ( L. Malle , 1971). Despues de una fiesta, Lorenzo y su madre hacen el amor : el « gran incesto » que solo tomara lugar una vez entre ellos.

 

Existen también formas más ligeras o más turbias de descontroles sexuales, como cuando un padre comienza por decidirse a entrar al baño, se excita y termina por pedir a su niña de ocho años que lo masturbe, evitando que ella observe su eyaculación … Aquí, tiene vergüenza después de dos o tres veces y no va más lejos.

¿Cómo enfrentar la situación?

Es necesario distinguir los intereses humanos del niño y los del adulto que  ha caído. En la medida en que el niño no se curaría completamente solo del “ encendido ” precoz o del traumatismo sufrido, tiene derecho a los cuidados requeridos por su estado.

 

¿Cómo tratar de manera precisa a los adultos autores de un desvío ?

- Desaprobar el acto y recordar la Ley.

- Tomar en cuenta los posibles problemas de la persona y curarlos.

- Estimularle a utilizar sus recursos positivos en el futuro.

- Velar a su lado por la no repetición.

- Esforzarse que exista un diálogo con el niño implicado en el desvío, sin ejercer violencia en éste ; velar por que el adulto repare el daño causado. Este diálogo, si tiene lugar, debe conseguir excusas presentadas y actos de reparación. En cuanto a la aplicación institucional, no me parece  absolutamente necesario desencadenar procesos socio-judiciales oficiales muy pesados allí donde hay posibilidad de diálogo, presencia de buena voluntad y vigilancia del tejido social informal.

 

Capítulo III: Meditaciones sobre una observación

 

§ I. Primeras señales en torno a los cuatro años

 

En las sociedades occidentales, la vida sexual comienza a observarse en el niño en torno a sus cuatro años. “ Vida sexual ” debe ponerse de acuerdo al sentido usual del término : interés por las zonas genitales del cuerpo y comportamientos que lo expresan concretamente.

 

 

Antes de cuatro años, el niño ya puede manipular su sexo a la ocasión, agarrarlo en caso de tensión o designar el sexo de otros, pero por casualidad o en la decadencia de una exploración general de los cuerpos, sin intencionalidad más específica.

Esta vida sexual visible se acompaña probablemente muy rápidamente de actividades mentales ( elaboración de imágenes, ideas, cuestiones, teorías, proyectos … de naturaleza sexual ).

Antes de sus 4 años, cuanto el niño es  joven, hay más interés y búsqueda de placer por otras partes del cuerpo, en referencia a procesos y con objetivos idénticos : interés para la micción, la defecación, el ano, la boca, incluso otras zonas inesperadas a las cuales el niño atribuye el mismo poder que a sus órganos genitales. A medida que él envejece, y por poco que él esté bien de salud mental, el niño reduce ampliamente las inversiones de estas zonas conexas.

 

§ II. ¿Por qué este interés precoz y a menudo constante ?

¿Por qué hay exploraciones sexuales, o incluso actividades a connotación erótica comienzan así de pronto y se amplían mucho, generalmente sin conocimiento de los adultos ?

 

I- El desarrollo de los órganos y funciones del cuerpo humano están habitualmente muy bien organizados y sincronizados. Una extraordinaria “ inteligencia de la vida ” lo previó así : las funciones parecen activarse en el momento en que se vuelven útiles a la progresión de la vida del individuo y a la de la especie, es decir, a nivel biológico, a la transmisión a la generación siguiente del genoma del cual somos depositarios.

“ Lógicamente ”, las cosas deberían desarrollarse así, más que nada, para el aparato sexual, en el centro de este proceso de transmisión. 
 ¡Pues no es así ! Existe un hito temporal bastante increíble : el niño puede descubrir sus órganos genitales, jugar con o incluso dañarlos, o más frecuentemente acostumbrarlos a usos que desvían con relación a la lógica de la vida ( la investigación o incluso el culto del placer )
y puede pasar años, antes de que tenga la madurez fisiológica para procrear. Y aun mas tiempo antes de que su cultura de pertenencia o antes de que su inteligencia y sus valores le aconsejen programar lo que considera constituir un paternidad responsable.

 

II- ¿Por qué ? Una serie de pedagogos afirman que es “ para prepararse ” : en alguna sentido, “ hacer arrancar ”  sus órganos genitales y titubear en los actos de encuentro del otro, hasta encontrar cómo conseguir “ el total ”       
Bah, esta hipótesis teleológica nos hace sonreír : no es tan complicado para una hembra dejarse penetrar por un varón, a
pesar de todo … y cientos de juegos sexuales o masturbaciones previas no cambian nada a la angustia de la primera vez y a las torpezas que implica y que, para muchos, no hacen de esta el mejor recuerdo del mundo.

¿Y si no existiera respuesta racional a la cuestión ? Describiremos en la segunda parte una lista de factores biológicos, intra psíquicos y externos que contribuyen al despertar de la sexualidad. Pero alegarlos no explica básicamente porqué la naturaleza ( o el Espíritu ) ha puesto así precozmente a disposición del niño partes tan preciosas de su cuerpo, para darse a muchas experiencias que el elige hacer ( a menudo ) o que se lo obliga a hacer ( más raramente : es el siniestro ámbito del abuso sexual ( Furniss T., 1993 ; Hayez J.-Y. et al., de Becker E., 1997 )).

 

§ III. ¿Lo que resulta ?

 

I. Al acceder a la adolescencia, luego a la edad adulta, la mayoría de las personas sigue siendo portadora del proyecto de transmisión y quiere concretarlo por la procreación. Por este gran número, en nuestras sociedades occidentales, mucho quieren hacerlo de manera “ responsable ” programando, juiciosamente, el número y las modalidades de su descendencia. Al menos tanto como a la transmisión genética, es a la transmisión espiritual que se ligan : se puede ilustrarlo mediante todos estos pares ( o incluso estos individuos ) donde existe obstáculos biológicos a la procreación natural, y que pasan por la procreación asistida o por la adopción.

Al objetivo procreador del actuar sexualmente, este mismo grupo integra casi sistemáticamente la creación y el mantenimiento del vínculo amoroso ; ¡vínculo cuya existencia se celebrará recíprocamente por la sexualidad con objetivo no procreador, habitualmente mucho más frecuente ! En este tercer milenio, el vínculo de amor no es ya sinónimo de fidelidad para la vida. ¡Los vínculos se hacen y se deshacen !

 

 

Además para muchos humanos, la búsqueda del placer, en sentido amplio del término, se convierte en un objetivo “ artificial ” de su sexualidad, susceptible de disociarse de todo el resto. Este placer lo encuentran o en las relaciones llevadas con su compañero sentimental, o fuera : es especialmente patente en la adolescencia donde coexisten mucho tiempo en el desorden masturbaciones y otras actividades agradables solitarias, juegos sexuales y otros momentos “ de explosión de goce ” compartidos con otros, vínculos de amor más bien inestables y repetidos al principio, donde se integra pronto o tarde la sexualidad física.

 

II. Un subgrupo minoritario no se adhiere al proyecto de transmisión de la vida, esté debido a dificultades físicas finalmente aceptadas ( por ejemplo : parejas estériles sin niños adoptados ), sea porque no lo quieren ( por ejemplo : solteros en el alma, la mayoría de las parejas homosexuales ). Como los miembros del primer grupo, se comprometen en proporciones y con mezclas variables en el vínculo amoroso y en la sexualidad-placer, hasta a veces no invertir más que ésta. Esto puede aún ser normal y transitorio en una parte de los adolescentes, antes de la creación del vínculo.

 

 


 

Harry Potter et Malavoy  : doble vida o imagen arreglada por el numerico ???

 

 

SECUNDA PARTE : LOS NINOS Y LOS ADOLESCENTES, AGENTES DE SU SEXUALIDAD

 

 

Capítulo I : Factores para despertar u obstáculos

 

 

§ I. Introducción

 

I. Describiremos cuatro categorías de factores susceptibles o de favorecer el despertar de la sexualidad, o de obstaculizarlo. Llamaremos el primero : “ Fuerza endógena de la vida ”. Segundo factor : los otros humanos, testigos, comentaristas, represores, partenaires ( compañeros ) de la aparición y del crecimiento de la sexualidad y también, ocasionalmente, objetos directos de esta.

Nos gusta comparar el desarrollo de la sexualidad al de un árbol frutal. Más allá de un símbolo de fecundidad la imagen nos agrada, por la complejidad de la organización de las ramas, sus caminos tortuosos, las ramas principales que terminan por separarse, más o menos de una forma clara : complejidad que da cuenta del desarrollo multiforme de nuestros intereses sexuales, acabando por constituirse de los caminos más maduros y más fuertes, y también de una abundancia de “ ramas bajas ” ( Stoller R., 1985 ). 
 Y para  el árbol-sexualidad, los otros humanos constituyen como el calor del sol o el frío, la calidad de la tierra y el agua que lo alimenta …

 

El tercer factor, son unas instancias intra-psíquicas que realizan sus objetivos específicos sirviéndose de la actividad sexual, sin concurrir por eso a las finalidades más fundamentales de ésta. Sin embargo, para " satisfacer " estos factores, el niño aprende a mantener y a ampliar su vida sexual.

 En fin, el ser humano está dotado de inteligencia y de libertad: son las últimas instancias que lo conducen a la mayoría de los casos a una elección propia y a decisiones personales, en el aspecto sexual como en muchos otros dominios de la vida.

 

§ II. La fuerza endógena de la vida

 

 

Nosotros debemos citar primero este factor fundamental de activación de nuestras vidas biológicas e intra-psíquicas. ¡Incluso si su naturaleza, su composición más precisa y los procesos de su funcionamiento quedan medianamente misteriosos ! Al querer explicarlo demasiado, entramos rápidamente en el lenguaje de la medicina de Molière! Nosotros nos limitaremos a comprobar que :

·        El fenotipo del niño se despliega progresivamente; en éste está incluido su aparato sexual y, por lo menos en parte, sus disposiciones de mentales alrededor de la sexualidad. La llegada a la madurez de este fenotipo logrará en gran número  tarde o temprano asegurarse una descendencia, es decir a participar en la continuación de la aventura genética así como en las alegrías espirituales de la relación y de la transmisión.

Veremos en lo siguiente que la presencia y las actitudes de los otros humanos contribuyen ampliamente a la apertura o al marchitamiento del desarrollo sexual: así, por ejemplo, el adolescente o el joven adulto que permanece significativamente autista no tiene verdadera vida sexual – excepto unas masturbaciones erráticas – probablemente porque él es incapaz de « captar al otro(a) » en su unidad global y de entrar en relación con él.

 

·        El despliegue de nuestra sustancia - nuestra naturaleza más profunda -, es de un cuerpo, pero también de un « mundo intra-psíquico » ( pensamientos, proyectos, inteligencia, valores, ejercicio de la libertad, etc. ). Ciertas realidades en nosotros son por otra parte mixtas, corporales y psíquicas ( los afectos, sus propulsiones, los deseos …). Una pregunta fundamental es que hay que saber si nuestro despliegue psíquico es totalmente subordinado a nuestro cerebro y a otras señales que vienen de nuestro cuerpo, o si existe y una subordinación parcial al aspecto cerebral y a una dimensión de trascendencia del Espíritu.

Esta última hipótesis nos reenvía a lo Sobrenatural y la existencia de esta entidad que llamamos Dios.

 

 

Esta pregunta esencial no será discutida sin embargo en este texto ; todas las consideraciones que siguen, contienen descripciones e hipótesis científicas y convienen por tanto a los lectores materialistas o espiritualistas, donde estamos nosotros.

 

§ III. La influencia de los otros humanos sobre la sexualidad del niño

 

I. Introducción

Catalogaremos esquemáticamente a los seres humanos que rodean al niño en tres categorías :

- Los padres : los que toman el lugar de estos y los otros, más a menudo los adultos, que tienen una responsabilidad educativa fuerte y directa ( por ejemplo : los profesores ).

- Los contemporáneos o pares, los y las que pertenecen a la misma generación que el infante particularmente sus compañeros, amigos, incluso aquel o aquella al que tarde o temprano va a amar.

 

 

- La sociedad en su conjunto : persona moral que influye sobre el infante a partir de su organización, sus ritos, su cultura, sus leyes, etc.

 

Todos estos humanos son susceptibles de influir sobre el devenir sexual del niño en lo que respecta a su testimonio de vida o a actitudes o comentarios directamente destinados a éste. Además el niño vive a algunos de ellos directamente   como objetos de deseo o repulsión sexual.

Más allá, otros no influyen más que por su exterioridad : interiorizamos « cualquier cosa » de lo que son, dicen y hacen, con algunas remodelaciones vinculadas a nuestra subjetividad. Constituyen en nuestra memoria consciente o inconsciente como un álbum de fotografías móvil, que ejerce un poder sobre nuestras reflexiones, cuestiones, proyectos y decisiones. Hasta cierto punto, los otros viven en nosotros, de manera continua, incluso cuando no están presentes en carne y hueso.  No se detienen a hablarnos para hacernos sugerencias internas más o menos vinculantes. No obstante eso, nuestra libertad no vuela en pedazos.

Sin embargo, en el marco limitado de esta contribución escrita, nos limitaremos a enumerar las principales funciones mediante las cuales movilizan la vida sexual del infante, a partir de su exterioridad.

 

II. El testimonio de vida espontáneo

 

Es un factor de influencia fundamental. El niño se impregna de la manera de ser espontánea del otro, sobre todo cuando es más viejo, cercano afectivamente y accesible a la observación ; entonces, este otro puede constituir un modelo de referencia. Las personas más concernidas aquí son pues los padres y algunos mayores de una forma menos previsible, pero en los que tal niño en particular invierte mucho.        
 Por supuesto el niño no es el testigo usual de la vida sexual de estos adultos; debe pues encontrar completamente solo, o con la ayuda de sus pares, qué forma tomará su propio itinerario sexual.    
Pero es bien testigo de muchos “ corolarios y acompañamientos ” de esta vida sexual. ¿Cómo los adultos, y sobre todo sus padres, manejan sus sentimientos de amor y amistad ? ¿Qué lugar dan al placer ? ¿Qué equilibrio encuentran entre placer y trabajo ? Cómo administran la relación con su compañero/a : ¿dominar, negociar, dejarse hacer ? Es esta espontaneidad que el niño observa y que  lo “ marca ”, en el sentido más completo de la palabra.

 

III. Despertar el niño a la alegría de tener un cuerpo sexual o refrigerarlo.

 

A) Aquí el papel de los padres durante los primeros años de la vida es primordial (++++) : a través de sus gestos y palabras de ternura, sus sonrisas, la suavidad  de sus cuidados, dan no sólo directamente placer al bebé, sino que reconocen también implícitamente el valor de todas estas pequeñas inversiones corporales y  enseñan pues al niño cómo querer su cuerpo y hacerse bien a sí mismo. Y es todo el cuerpo que recorren : la cabeza, la boca, los miembros, la parte posterior y los genitales, sin dar a estos últimos ni más ni menos importancia que al resto. Se alegran también cuando el bebé juega completamente solo con su cuerpo : como es agradable, sus dedos del pie que chupa … al igual que la concentración y los primeros esfuerzos voluntarios que hace para defecar … resumidamente, cuando el ambiente es positivo, contribuyen enérgicamente a instalar la sensualidad del niño.


 Más tarde, cuando éste tiene cuatro, cinco años, sus actitudes deben transformarse : el niño más viejo se aventura solo en la vida social y no busca ya en sus padres  las únicas ni principales fuentes de ternura física : a éstos entonces, corresponde el dar los incentivos que confirmen este primer despegue y viaje al exterior : ¡sustituirán una buena parte de la ternura física por otra, a dimensión de  solicitud más espiritual  dirán pues al niño que  están orgullosos de él, más bien que hacerlo saltar sobre las rodillas ! ; le estimularan para que se vincule con verdaderos amigos(as) de su edad, etc.

 

En una minoría de los padres falta total o parcialmente este movimiento “ acariciar- liberar ” :

- En referencia a su historia de vida, algunos son incapaces de tratar las zonas genitales del pequeño con la misma naturalidad que al resto. Los ignoran o tornan alrededor con desconcierto y culpabilidad ; en consecuencia serán los que más repercutan negativamente en la sexualidad infantil naciente. Es muy precozmente que pueden introducir en sus hijos la idea de un misterio de inseguridad y quizá de malo en torno a esta parte del cuerpo.- Porque son deprimidos, no disponibles o porque no quieren al niño, otros padres no llegan a crear este despertar de la sensualidad y del amor dirigido a sí mismo. Entonces su niño no vive de verdad  su cuerpo como “ cercano y amistoso ” sino más bien como un desconocido más o menos congelado ; ¡su sexualidad se controla, vinculada a algunas necesidades físicas irregulares, no en condiciones de abrirse e integrarse a su afectividad !

- Otros por fin no llegan a hacer evolucionar sus primeros intercambios sensuales : algunos niños aceptan entonces el permanecer como los objetos - peluches de estos padres no inmaduros sino ya perversos y se muestran poco aptos a desarrollar una sexualidad genital que conquista.

 

B) En este primer campo, los pares desempeñan a menudo un papel complementario más modesto  (++) : cuando le gusta al niño  uno(a) camarada o uno(a) amigo(a), aprecian también recíprocamente su cuerpo y comparan sus méritos físicos respectivos ; gestos de ternura física discreta y algunas exploraciones sexuales ocasionales no les desagradan, y en consecuencia el niño recibe reforzadores positivos de su amigo(a).  Pero si tal niño tiene algunos defectos físicos y, peores aún, si carece de confianza en sí y no sabe venderse en el mercado del otro, entonces, aparecen los daños : el grupo de los pares puede mostrarse  cruel, señalar las faltas y contribuir a crear la vergüenza de tener un cuerpo, incluyendo en este las partes sexuales.

 

C) En cuanto a la sociedad, su papel en este primer campo es también complementario (+). Si elogia el poder de atracción físico y los placeres del cuerpo, las influencias que ejerce por este intermediario es más fuerte en el adolescente que en el niño y no ayudan siempre ni a uno ni  al otro a querer su cuerpo tal como es ( véase por ejemplo la idealización de la delgadez, que contribuye a una serie de anorexias en las jóvenes muchachas ). Por otra parte, la sociedad de consumo es una fuente abundante de excitaciones sexuales, por sus estímulos muy variados que celebran el placer físico … aquí también los preadolescentes y adolescentes son más sensibles que los más jóvenes.

 

IV. La función de información 

 

A) No es la que los padres administran mejor (+). Comprobación que puede chocarlos, visto su deseo contemporáneo habitual de hablar claramente al niño de sexualidad y de no culpabilizarlo, y vista la montaña de información escrita u oral que existe sobre la educación sexual. Sin embargo, el  resultado sigue siendo a menudo ambiguo y decepcionante :

- Por una parte, es verdad que los padres contemporáneos entran aún más que las generaciones anteriores en un proceso de información más o menos hábil. Pero siguen estando sobre todo centrados en campos biológicos. Pueden añadir que un día, cuando los niños serán grandes, su sexualidad será una buena cosa y que ganará al vincularse con el amor. Por el tiempo que corre, hablan incluso de  peligros inherentes: ¡los pedófilos cuando se es pequeño y no protegerse cuando se es adolescente !

- Esto deja sin embargo numerosas zonas de sombra: sigue siendo raro que los padres compartan lo que estaría más en el orden del testimonio, comunicando - en respuesta a las interrogaciones más profundas del niño - su itinerario con relación a la sexualidad, sus propias cuestiones e incertidumbres, así como el sentido personal que atribuyen a la sexualidad.

Sigue siendo raro también que reconozcan la existencia de la sexualidad tal como se construye en “ el hoy ” de su niño, y que hagan comentarios a propósito de esta. Y si caen sobre un ejercicio práctico, se seguirá  a menudo un tipo de convulsión emocional y una represión sin demasiados matices : volveremos a hablar en el párrafo siguiente.

 

¡Partes truncadas y dobles mensajes en su información ! 

 

B) La información más pertinente, el niño se la da completamente solo, por el juego de su curiosidad y su espíritu científico (++). No sin pasar por momentos de angustia en torno a sus derechos, alrededor de la normalidad de sus órganos, con a veces  la idea anticuada que podría haberlos dañado utilizándolos como ya lo hace : ¿el fuego que Prometeo ocultó del mundo de los dioses no valió el sacrificio de tener su cuerpo martirizado para la eternidad ?

 

Imagen de la seria « Petit Spirou » de Tome et Janry. Spirou, su amiga Suzette y sus companeros, atrevidos y ingenuos a la vez….

 

Existe otra fuente de información de gran valor, estos son los pares (+++) : los otros similares, que van sobre el mismo camino de descubrimientos progresivos, angustias e incertidumbres. ¡Es pues en las aulas, los campos de recreación de las escuelas  o en las chozas más o menos disimuladas que se hace la verdadera información sexual, mediante la división de un conocimiento que se conquista progresivamente - no sin errores ! - y mediante variadas experimentaciones en común. En los adolescentes, los foros en Internet vienen a completar estos momentos de reflexión científico-erótica : recorriendo los intercambios consagrados a la sexualidad en los sitios web que les son familiares, nos ha afectado siempre constatar, más allá de su lengua cruda mencionando sus prácticas probablemente libres y variadas, lo ansiosos que seguían estando de informarse mutuamente, de sostenerse los unos a los otros a través del compartir sus experiencias y sus incertidumbres. Y aún cómo se intercambiaban no sólo información concreta, sino también  sus cuestiones y sus convicciones sobre el sentido de la sexualidad: el valor “ compartir ” ( compartir el placer y la afectividad ) está siempre muy bien presente.

 

 

C) Es también observando y escuchando la vida espontánea del mundo social  que el niño completa su información sobre la sexualidad (+). Hoy no se disimula ya mucho : no debe ya espiar ni conquistar un conocimiento, sólo tiene que recogerlo con pala, en particular, en el universo de los medios de comunicación y de Internet. Desgraciadamente, el paradigma de los conocimientos que adquiere sigue siendo la imagen de Bill Clinton y Monica Lewinski : los más grandes de los padres sociales que se comprometen en un puro asunto de sexo físico, e intentan negarlo  como un niño tomado en falta.  
 El mensaje de la sociedad de consumo oficial es mayoritariamente : Viva el sexo físico, el sexo que se compra o que se consume, respetando un mínimo de prohibiciones ( no verdadera violencia, no pederastia … pero aparte de eso : you like it, just do it ). 


V. Estímulos, tolerancia o represión

 

A) Muchos padres siguen siendo espontáneamente más represivos que lo que se representan conscientemente : desalientan la curiosidad del niño, sólo responden a sus preguntas más embarazosas con ideas generales o con el silencio : ya hemos evocado que casi nada se comunica sobre la naturaleza y el sentido de su sexualidad actual. Se oponen a que, más allá de los cuatro, cinco años, el niño se exhiba desnudo, muestre sus órganos sexuales en público o se interese de más cerca por los suyos en la sala de baño - prohibición no inútil del todo, pues anima al niño a desarrollar el pudor y la discreción -.

 

¿Y si sorprenden un ejercicio práctico ? Algunos padres “ conectados ” pueden disculparse suavemente y volver a cerrar la puerta detrás de la cual está un joven masturbándose desatento de las cerraduras ; dentro de las horas que siguen, a veces hasta le comentan, un poco avergonzados, que es natural y que también lo hicieron a su edad … Pero más a menudo, ellos pronuncian la prohibición de seguir, con emociones negativas. Es la norma casi cuando la actividad sexual no es solitaria: los sex-jugadores alegres se hacen  reprimir con más o menos dramatización.         

Por supuesto represiones severas, espantosas, culpabilizantes y a menudo injustas dañan a la expansión del niño y generan núcleos de neurosis o una  neurosis completa. Sin embargo, la represión contemporánea puede ser “ más suave ” y no referirse más que a la continuación del acto, sin evaluación moral; puede hasta acoplarse a momentos de tolerancia donde los padres cierran los ojos sobre el ejercicio inicial de la sexualidad, en parte porque quieren hacer coincidir la teoría y sus actitudes concretas, en parte porque piensan que la sexualidad de sus niños no les compete, siempre que no se manifieste por señales preocupantes ( Werbrouck D., 2001 ).

      Este ambiente donde alternan represión moderada y tolerancia es lo más interesante probablemente para el desarrollo sexual del niño (++) : lo incita a mezclar momentos de obediencia y retos. Me parece bueno que los padres actúen así : no podrían “ dar ” al niño el derecho y los medios de su sexualidad, como al igual no pueden “ dar ” la independencia. La sexualidad es un territorio que se conquista personalmente o entre pares, a veces ante los celos, la reprobación y  la inseguridad causada en la generación de los mayores.

La actitud opuesta, completamente permisiva, es el hecho de padres  jeunistes ( jóvenistas ) que se sienten más como amigos de sus niños que como educadores.

Y hay también los padres “ voyeuristas ” que no respetan los territorios íntimos de su niño.
Hay en fin  los que hacen sencillamente reinar un clima incestuoso, dónde una sexualidad turbia y posesiva invade las relaciones padre-niños, con el paso de los “ guiños de ojo ” sexuales incorrectos ( por ejemplo : alusiones salaces al pecho naciente de una preadolescente …). Al niño no le gustan a menudo estas actitudes, que considera como amenazas a su independencia ; más raramente, se abandona al juego un poco perverso de compartir demasiado territorio y placer sexual con su padre … al final, puede surgir el verdadero incesto.

 

B) Los pares ejercen mayormente una función positiva de estímulo,  (++). En los mejores de los casos, se proponen el uno al otro : curiosidad, deseos y retos compartidos y estímulos mutuos ; aceptación ocasional de constituirse en “ objetos ” sobre los que la sexualidad de un amigo o de un enamorado se dirige y en consecuencia momentos de sexualidad compartida ; capacidad de hacerse respetar, es decir, de hacer saber al que solicita, cuando proceda, que una actividad sexual sana no se impone : es necesario negociar el consentimiento del otro ; desarrollar la capacidad de seducir, y de aplicar juegos preliminares de seducción.

 

Imagen de la pelicula «  La guerre des boutons » ( Y. Robert, 1963 ) … Nada sexual sin embargo en la escena : se trata de agredir y sorpender los enemigos de siempre del otro pueblo. Que bonita epoca ! Hoy serian acusados de maltrato sexual y llegados al fiscal … con Ongs para curarles

 

En ocasiones, los mayores inician también cadetes de manera sana, es decir, en la perspectiva de volver los más jóvenes competentes en el ejercicio de una actividad sexual, aquí considerada como una adquisición positiva.

Los pares enuncian también la prohibición de lo que es de verdad desviado, al menos cuando “ eso podría convertirse en serio ” es decir, a partir de la adolescencia. Al hacer la hipótesis que los foros de Internet reflejan bien la espontaneidad de sus comunicaciones, se ve que, si se dan el derecho de una sexualidad libre bajo sus principales formas contemporáneas, se muestran por el contrario castigadores sin piedad para el incesto, la pederastia, las violencias en materia sexual o las perversiones.  Frente a la lectura de sus pares, tan anónimos como pueden ser, declaran incluso que no son grandes aficionados de pornografía … a ver !

Ciertamente, no es frecuente que la relación con los pares combine armoniosamente todas estas funciones, siempre en respuesta agradable a las necesidades del momento del niño ; pero el resultado es más bien a menudo positivo y no al revés. En el lado negativo de la balanza, recuerden que los pares, al igual que los adultos, pueden cometer de vez en cuando violencias sexuales, que apenan al niño y le hacen vivir la sexualidad como un mundo globalmente negativo. No obstante, la más ligeras de estas agresiones, raras y aisladas, constituyen “ espinas ” sexuales en las cuales el angelismo del niño se pela : no es divertido tener los pantalones bajados a causa de un juego de los más grandes que se burlan y huyen, cuando se tiene cinco u once años. Cualquier sea ello, o algo parecido, hace sin embargo parte de la vida de muchos y el niño aprende completamente solo a endurecerse un poco y a ser más prudente: ¡sin necesidad de alborotar al fiscal de la República no obstante ! Otros  jóvenes pueden resultar híper-eróticos e implicar a un camarada o a una compañera  en experiencias repetidas de pura excitación física, que no contribuyen de verdad para que goce de su sexualidad dominándola.


C) La sociedad en su conjunto no fomenta ni desalienta directamente la sexualidad de los niños ni la de los jóvenes adolescentes : aparte de vender a sus padres innumerables manuales de educación sexual, les es bastante indiferente ; más allá de declaraciones de principios y de campañas de prevención rápidamente recuperadas por los políticos, no toma en intensa y concreta consideración el  sufrimiento sexual que se da a ver o a adivinar en algunos de estos pequeños ; es decir que ella carece de solidaridad efectiva.       
Por otra parte, las fuentes de excitación existen, teóricamente destinadas a los adultos, pero viniendo regularmente a afectar al niño directamente : al principio, eso puede ser traumatizante ; poco a poco, la gran mayoría de los niños se adapta, pero debe administrar el mensaje social que dice que la sexualidad se resume al placer físico ( Hayez, 2002 ) …   

¿Se puede preguntar por fin si la sociedad contemporánea es permisiva y laxa ante la sexualidad de los más viejos a partir de sus catorce, quince años ? ¡Esto no es quizá más que una apariencia ! Más sutilmente, pensamos que no existe verdadera “ democracia  sexual ”, y que la sociedad es tan normativa como en la época victoriana. Sólo las aplicaciones hicieron una vuelta en 180 grados : Se decía antes “¿Te tocas? ¡Irás al infierno ! ” Y hoy, no está lejos decir : “ ¡No te hagas la paja diez veces por semana ! ¡No dejes a tu amiga porque tu pareja está un poco usada ! ¿No eres bisexual ? ¿No te gusta lo anal ... tu eres de verdad cojonudo ! Las grandes misas siempre se celebran, con música más varios celebrantes bien excitados a la vez, pero ya no en las iglesias ! Más bien sobre los medios de comunicación a los cuales son aficionados grandes adolescentes y jóvenes adultos en búsqueda de liberación de sus deseos.

 

VI. Para concluir : una breve síntesis

 

La media de los niños, por cierto los que viven en las sociedades industrializadas, encuentra en sus padres actitudes precoces positivas que les dan deseo de invertir positivamente su cuerpo sexual. Cuando crecen, estos padres y sus prójimos les dan un determinado número de informaciones sobre la sexualidad, pero truncadas ; enfrentados a la realización directa de la sexualidad infantil, mezclan a menudo momentos de tolerancia y represión moderada. Actitud que encontramos interesante, ya que incita al niño a seguir una conquista que se necesita a veces, arranca a la  generación de sus padres elementos de saber y de territorio. Es en sus pares que el niño encuentra la información más pertinente, los estímulos, y los “ objetos ” directos para su sexualidad naciente. No es siempre angelical, hay a veces algunas espinas, pero es de sobra positivo, están incluidas la prohibición de las transgresiones más fundamentales.

En cuanto a la sociedad en general, es más bien indiferente a las prácticas sexuales de los niños y adolescentes ; no desalienta, no fomenta directamente tampoco y apenas ayuda al niño con problemas. Además ella transporta en un ambiente normativo y seductor un enorme número de estímulos en torno a la sexualidad-placer : son fuentes de excitaciones sexuales para los jóvenes aún más que de un verdadero conocimiento y de una ayuda a la maduración de su sexualidad.

 

§ IV. Los factores intra-psíquicos del despertar

 

I. Satisfacer la curiosidad

 

La curiosidad constituye una disposición fundamental del psiquismo humano : el niño observa, lee, plantea cuestiones ; luego reflexiona para buscar, elaborar y estrujar el conocimiento de la humanidad. Experimenta y de manera dialéctica, elabora teorías ( síntesis de su “ conocimiento ” y de especulaciones para reducir las lagunas restantes ). A continuación, pone sus teorías a la prueba in situ, mediante nuevas observaciones y nuevas experiencias. Cuanto más crece, más procede a un trabajo “ inter-jueces ” comparando sus ideas con las de sus amigos y amigas.

Aplicados a la sexualidad, los objetivos de su curiosidad varían durante el desarrollo ( Plummer K., 1991 ). Esquemáticamente :

 

- Entre tres años y medio y cinco-seis años, él cómo y el porqué de la constitución sexual de su cuerpo y del otro sexo, niños y adultos, así como la saga de los bebés. Esta búsqueda es activada no sólo por las lagunas de sus conocimientos, a colmar para convertirse en “ grande ”, sino también a veces por fuertes angustias : permanencia o no de sus órganos genitales ; posibles transformaciones de su cuerpo ; riesgos colocados por la llegada de hermanitos (“ ¿Me van a expulsar a mi que estaba antes allí ?”) ; naturaleza de los ruidos raros, a veces sorprendidos durante la noche en la habitación de los adultos, etc. ;

 

- Entre siete y diez años, una curiosidad concreta, científica, referente al funcionamiento del sexo, con debates y experiencias de grupo ( generalmente homosexuales - menosprecio por el otro sexo y retos para acercarlo ). Sucede que estas experiencias toman formas aparentemente muy avanzadas, para saber con certidumbre : así la puesta de un pene en boca de un compañero dentro de los baños de una escuela primaria constituye a menudo una experimentación científica, que no tiene  nada que ver con una felación erótica, ni con un verdadero abuso sexual, aunque el conejillo de indias es presionado un poco por otros … : es la suerte de los animales de laboratorio ;

 

Imagen de la seria « Petit Spirou » de Tome et Janry. Spirou, su amiga Suzette y sus companeros, atrevidos y ingenuos a la vez….

 

- En la preadolescencia ( once-doce años ) y en la primera adolescencia : ¿Cómo se actúa y juega en el recreo sexual de los grandes ? ¿Cómo darse  placer, completamente solo, a dos o en pequeño grupo ? Primeras zambullidas en el mundo del erotismo y de las actividades sexuales “ serias ” y compartidas.


El adolescente más viejo intentará, él también, de diversas maneras, masturbarse y
mejorar sus conocimientos técnicos antes de “ hacerlo ”. La psicología y la reactividad sexual del otro sexo lo intrigan también mucho : es que se  trata de ser un enamorado y un amante competentes … y  de ser igualmente amado !

 

II. Imitar los mayores e identificarse con ellos

 

A) Al igual que juegan a la muñeca o a ser belicosos, los niños, sobre todo jóvenes, se aventuran a veces hasta juegos de papeles sexuales y reproducen lo que creen que los adultos hacen : (« Somos el papá y la madre … tú te montas sobre mi ” ; y si son sorprendidos dicen : « No estábamos haciendo nada de malo, solo jugábamos »). Aquí pueden también tomar su fuente los juegos orales ya mencionados, que no tienen nada que ver con un erotismo a la Monica Lewinski !

 

B) El niño normal tiene precozmente deseos de convertirse en grande, haciendo suyo el comportamiento de sus modelos mayores. Son sobre todo los preadolescentes y los adolescentes que se identifican con los  mayores, accesibles y “ liberados ” en el campo sexual : si el Padre hace el amor en un lugar público ( lo que ven en las pantallas ), sus hijos, para sentirse crecer, pasarán también precozmente a la acción.

 

III. Afirmarse, hasta desafiar las normas

 

 

A) Al niño le gusta afirmar la potencia de la vida en él : interesarse por el sexo, es ya no creer en Papá Noel ; es realizar el hecho de que se convirtió en grande, que resulta capaz de reconocer las vibraciones de la fuerza sexual en sí y el sex-appeal de los otros.

¿Ya desde el banal “ juego del doctor ”, no reina implícitamente una afirmación de poder y saber, cualquier sea su apariencia sociable y altruista, hecha sobre un paciente dirigido como un bebé ?

Una escalada de pretensiones de competencias es a menudo de norma en los grupos de pares : es a quien dirá la mala palabra más fuerte, dirá el chiste más colorado, incluso sin comprender nada, o se elogiará de la hazaña más sulfurosa. Los desafíos son  numerosos : « tú no te atreverías a ponerle un dedo en ... »

Se pueden incluir aquí también los comportamientos de iniciación, a la demanda del ignorante o a propuesta espontánea del iniciador: ya dijimos que podían ser sanos o viciosos.

Y también hay los comportamientos “ dominante-normales ” dónde el niño dominante toma la iniciativa de proponer una actividad sexual, insiste si su socio potencial es en primer lugar reservado, pero sin violencia ni fraude, propone el programa concreto, etc.

 

B) Sucede a menudo que el niño infringe las normas por el placer de sentirse fuerte. Consciente de las prohibiciones que los adultos instalan en torno a su sexualidad (“ Eres aún demasiado pequeño para … ”) : puesto que está prohibido, va a poner de manifiesto que se atreve a hacerlo, con excitación y un poco de angustia ( presciencia del riesgo y la efecto posible ), o incluso algo de culpabilidad (“ Hacer frente a la prohibición me brinda placer y me vuelve culpable a la vez ”).

En los niños que van bien, estos retos se refieren generalmente a normas menores o a aquéllas que ellos mismos ven como abusivas. Habitualmente, permanecen guiados del interior por el deseo de respetar las Leyes humanas universales que prohíben la destrucción de otros, o el sofocamiento sí mismo y de otros en el incesto y sus equivalentes ( sexualidad intergeneracional ). En la primera parte, hemos descrito sin embargo los posibles desvíos transitorios.

En unos casos, el deseo de desafiar puede resultar incluido en la patología, como en algunos niños muy opositores o muy “ negativistas ”. Los primeros pueden comprometerse en una sexualidad sin retención. Los segundos pueden dañarse en actividades que lo deterioran, solitarias o no.

 

IV. El orgullo y el ejercicio del poder de seducción

 

 

El niño que va que bien piensa que él tiene un poder de encanto e incluso, a medida que crezca, un poder de seducción sexual, y tiene deseo de experimentar éstos sobre un público autorizado.

De manera general, cualquier propuesta de actividad sexual compartida puede en parte resultar en un motivo de orgullo : orgullo de sentirse bonito, bien dotado, atractivo ; orgullo de poseer conocimiento y competencia técnica ; orgullo a la idea de hacer bien al otro, etc. A cambio, la actividad sexual realizada puede aún aumentar el aprecio sí mismo, cada vez que la viva como un éxito.

 

V. El compañerismo, la amistad y el amor

 

Puesto que le gustan las experiencias sexuales, el niño tiene a veces deseo de compartirlas con una persona elegida o preferida por su corazón : es por otra parte un indicador de salud sexual que elija cercanos más bien antes  que  extraños. El juego sexual compartido entre compañeros o compañeras es la forma más corriente. “ Alegres pares hedonistas ” o pequeños grupos en búsqueda de afirmación de sí  promueven su creatividad sexual impertinente.

¿Y con el (la) mejor amigo (a) ? La respuesta es variable. Muchas verdaderas amistades son castas y mojigatas.

 

 

En otros casos, la división de la intimidad de los cuerpos estará más presente pero discreta y sin deseo de goce. ¡A dos amigos les gustará desnudarse y observarse discretamente cierta ocasión en un baño ... es una manera de indicarse sin palabras que comparten mucha intimidad ! En una minoría de casos, después de maniobras de enfoque vacilantes, los mismos amigos pueden sin embargo comprometerse en una actividad sexual clara y neta.

 

En cuanto a los adolescentes, la idea que invade a la mayoría tarde o temprano es la de amar y ser amado, y es con el despertar del enamoramiento que nace el proyecto “ de hacer el amor ” con el  ser amado : ¡la expresión toma aquí todo su peso ! ¡No sin angustia y falta de confianza transitoria en sí ! ¿Es su genoma que comienza a hacer vibrar su cuerpo y sus sentimientos porque se  prosiga la aventura de la transmisión ? ¿Es más bien su espíritu que quiere vivir la intimidad, la felicidad, un momento de simbiosis bañado de ternura ? A menos que el placer, muy trivialmente, no resulte lo más atractivo …

 

VI.   La búsqueda del placer físico

 

A) En el niño joven y con buena salud emocional, el placer erótico experimentado localmente mediante la activación de los órganos genitales es modesto. No es pues prioritariamente para encontrarlo que persevera en sus actividades sexuales, incluso si aprecia su presencia complementaria.

Una pequeña minoría es sin embargo hiper-excitable (muy) precozmente. Van, ya sea a actuar como niños sin retención sexual, ya sea a vivir una aventura secreta de larga duración, por ejemplo con un hermano o una hermana más vieja, un adolescente o incluso un adulto : es años más tarde que hablará de su experiencia sobre un foro Internet, a menudo sin pesares, Este hiper-atractivo sexual parece innato para algunos ; más a menudo, está vinculado a un ambiente muy laxo ( relajado ) de la vida diaria y/o a experiencias precisas de iniciación “ suave ”, erógena y repetida emanando de mayores o de adultos.

 

B) En la preadolescencia, bajo el juego combinado de las transformaciones de la pubertad y del aumento de la fantasía erótica, el placer físico local se amplía. El joven tiene pues deseo de reproducirlo y la búsqueda de placer se convierte en un determinante cada vez más importante de la actividad sexual. Por otra parte, no es imposible que, por retroacción, la función crea el órgano : la práctica abundante podría así generar un efecto amplificador sobre la vascularización y los nervios locales.

 

VII. Las angustias o la culpabilidad relativas a la sexualidad

 

Una parte de las experiencias de angustia o culpabilidad que operan en el niño tienen su origen en acontecimientos o preocupaciones sexuales y sin embargo, paradójicamente, son estas mismas prácticas sexuales que el niño va a reproducir para intentar aliviarse ( Clerget S, 2001 ) !

Por ejemplo en los pequeños, justo hasta los siete años, la imaginación está encaminada a rellenar la ignorancia y genera a veces “ explicaciones ” más o menos amenazantes Entonces, « El pipi de los muchachos puede caer, sobre todo cuando se juega con el … es quizá lo que paso a las muchachas que poseían uno antes ... » … Y el pequeño comenzará a hacer comprobaciones sobre su cuerpo, sobre el de niños cercanos, o incluso de niños de estatus más débil que no lo resisten.

 

 

Por ejemplo también, el niño que ha sido atacado sexualmente en un ambiente de miedo, o que se enfrentó a una sexualidad que lo asustó, puede liberarse de su trauma psíquico a través de una actividad sexual compulsiva, brutal, donde devuelve la situación y retoma el poder, agrediendo a uno mas débil que él ...

Del mismo modo, se traumatiza a niños que sus padres han culpabilizado duramente a propósito de su sexualidad naciente ( neurotización de la sexualidad ). Pueden suministrarse  las mismas descargas brutales que acabo de mencionar o ponerse a comprobar compulsivamente su integridad sexual ( por ejemplo : masturbaciones repetidas y a veces imposibles a disimular ).

 

VIII. Calmarse o consolarse a través del sexo.

 

Entonces si hay pequeñas penas que perturban su vida, el niño puede recurrir a la masturbación como a un chupón consolador. Se practica entonces sin sueños, para el simple bienestar físico que se obtiene, o acompañada de fantasmas de plenitud o amor perfecto. Más tarde en su vida, algunos hombres no van a “ ver a las muchachas ” en la misma perspectiva : ¿placer-nirvana, regresión a la plenitud de los principios, y un poco de consolación eximida por la puta-madre ?

El vínculo entre una experiencia de frustración o humillación y la utilización de la sexualidad como compensación existe también a todas las edades de la vida. ¡Aquí desgraciadamente sucede que se abusa del  menor, o incluso que se viola, para vengarse de las humillaciones infligidas por otros !

 

IX.  La identidad sexual 

A) La identidad sexual que el niño vive y expresa, es su convicción de pertenecer a una clase, masculina o femenina, adoptando las actitudes y comportamientos que, al término de su reflexión personal,  se asigna a esta clase.  De hecho, hay generalmente numerosas atribuciones generadas por su cultura de pertenencia.  Aventurado es luego afirmar que habría un masculino y femenino innatos, dotaciones en cada uno que la cultura agarró intuitivamente,  vistiéndolas de aplicaciones concretas secundarias ( Chiland C., 1995 ).      

 

Imagen de la pelicula muy bonita « Billy Elliot ». Billy ( once anos decide de dedicarse a la danza classica, eu un ambiente minero en Inglaterra. Se siente sin embargo un real varon, bien hétéro.

 

B) La identidad sexual se ajusta al sexo biológico en la mayoría de los niños.

Es más raro que sea “ cruzada ” : aquí, un muchacho ( genético y biológico ) puede lamentar ser muchacho, odiar su sexo físico, desear ser una muchacha y conducirse precozmente como cree que ellas se conducen : se debe entonces a un desorden de la identidad sexual ( Green R., 1994 ). En los casos más pronunciados, se trata incluso de transexualismo : el niño afirma saber que él es del otro sexo, que es su verdadera esencia, y que la vida se equivocó materializándole en el sexo que él tiene.

Alrededor de los cinco-seis años, algunos niños sueñan incluso transitoriamente tener los dos sexos : sin odiar sin embargo el suyo, envidian también los atributos físicos o culturales del otro.

 

 

Afortunadamente, al envejecer, la sabiduría termina generalmente haciéndoles aceptar su sexo específico, pero puede ser una sabiduría sutil, donde a pesar de todo  han metabolizado algunos atributos culturalmente dedicados al otro sexo: es el caso de muchas muchachas llamadas hombrunas o mari-machos, o de muchachos considerados como “ un delicado ” suave y afeminado.

 

C) la identidad sexual y sus posibles desordenes se producen más en la formalización de la sexualidad del niño que en lo acelerado o retrasado del despertar de ésta ( Chiland C, 1995 bis ). No diremos aún más, ya que, cuando se trata de desórdenes, son seguidos de comportamientos problemáticos que están incluidos en la ayuda especializada ( por ejemplo : llegar hasta atacar sus órganos genitales .

 

§ V. El lugar final de la reflexión personal y la libertad.

 

I. Sigue siendo raro que el niño esté invadido por impulsos sexuales, automatismos psico-fisiológicos tal como ocurre con la necesidad de comer, que le resultan intensos, que le invaden y que él descargará brutalmente ; será entonces el desencadenamiento de impulsos (casi) irresistibles, sin “ pensar ” sobre su sexualidad, ni decidirlo!        

Raro, pero no imposible : los niños no sociables, sin modelo de referencia interno, viven en familias caóticas, pueden conocer tales impulsos.

Los niños muy traumatizados o que sufren de una grave neurosis, que acabo de mencionar en el párrafo consagrado a la angustia y a la culpabilidad, no resisten tampoco siempre a las tensiones que sufren y se acumulan en su psiquismo: se los ve entonces a veces descargar repentinamente una sexualidad que no pueden retener más y que se ejerce sin alegría : masturbaciones, exhibiciones, y algunas brutalidades sexuales dirigidas hacia los más débiles, para hacer comprobaciones o para superar su traumatismo, pero esta vez  invirtiendo los papeles, historia de  incluirlo y ya de no tener miedo : ¡en todos estos ejemplos, el acto sexual no se pensó o se decidió apenas !

 

II. Pero estos casos hipotéticos son raros. Más bien a menudo el niño reflexiona, acepta ajustarse a las ideas y valores que le sugieren las fuentes de influencia operativas a cada momento o usan su creatividad para modelar un proyecto sexual más personal ( Ménès Sr., 1995 ). Este proyecto, se limita a vivirlo en sus fantasías, o lo actúa concretamente: en todas estas operaciones es su memoria, su inteligencia, su capacidad de anticipación y programación y su libertad de elección las que entran a la obra. Algunos ejemplos :

 

 

- Tal preadolescente decide dejar expresar su curiosidad y el deseo de desafiar a los adultos y se suministra a experiencias sexuales aventureras, que tiene entrevistas en Internet : ¡ahí tienes pues transitoriamente la zoofilia !

 

- Ante la propuesta de un juego sexual o de una actividad más erótica compartida, tal preadolescente acepta con entusiasmo y vuelve a buscarlo, mientras que otro rechaza más o menos vanamente. Ante el partenaire o compañero, algunos se conducen de manera dominante o egocéntrica, otros negocian el “ dando-dando ”, a otros les gusta mucho “ dar ” ( conocimiento, placer …), otros por fin se someten sin ser  violentados …

 

- En la pre-adolescencia y al principio de la adolescencia, no es raro que el joven esté habitado por fantasmas y deseos homo- y heterosexuales : desea a las personas del otro sexo, pero ellas  le provocan un poco de miedo ; la gente de su propio sexo son más tranquilizantes y más familiares. Ante esta indecisión, algunos jóvenes encuentran una solución muy simple : declararse “ BI ” ( bisexual ) y demostrarlo in situ, al menos hasta el final de la adolescencia.    
Más numerosos sin embargo son los que se esfuerzan en hacer selecciones en su imaginación y en sus deseos, y en expulsar de su espíritu una de las dos categorías sexuales: acelerar el movimiento hacia la heterosexualidad o, al contrario, declararse “ gay ” o “ lesbiana ” precozmente ; ¡para algunos, hoy, esta última afirmación les permite “ lucir ”, les vale aún más refuerzos sociales positivos que de vergüenza … pero, una vez hecho el aprendizaje, tienen todas las oportunidades de fijarse !

 

- Y lo mismo sucede a nivel cuantitativo. En una psicoterapia, un adolescente de quince años, confiado en sí mismo y portador de una lengua dura y directa,  nos dijo : “ Soy yo quien debe controlar a mi polla (pene) y no mi polla que me va a controlar a mí ”. Recibió como respuesta : “ ¡Tú has comprendido todo, padrecito ! Extenso programa, a pesar de todo ”. Y en efecto, ante la experiencia del placer - cualquiera que sea - algunos eligen dejarse ir ilimitadamente, otros pretenden aún más disciplinarse equilibrándolo, según su proyecto, hedonismo y otros objetivos de vida, otros por fin desean vivir en la abstinencia.

Es necesario observar que, cuando alguien se dedica al placer sin limitarse, se vuelve a menudo dependiente y entonces, el ejercicio de su libertad es mucho más difícil. Al contrario, incluso en 2008, se encuentra algunos adolescentes, muchachas y muchachos que dicen estas palabras : « Yo no me masturbo nunca ». No son  siempre grandes neuróticos. Quizá jóvenes que buscan otra manera de afirmarse y de demostrarse su potencia superando su cuerpo.

 

Capítulo II : La sexualidad de los niños y adolescentes que se desarrollan bien.

 

§ I. Síntesis General

 

Entre tres años y medio y seis, el niño descubre su cuerpo sexual y el de otro, algunas veces semejante, otras totalmente diferente, con una mezcla de excitación alegría y angustia ( Meyfroet M., Vander Linden R., 1999 ). Solo o con un par ( compañero ) de su preferencia - homo- o hetero, sin discriminación -, él procede a manipulaciones que son tomas de posesión y averiguaciones en cuanto a la normalidad y a la « permanencia del objeto » y la necesidad de cada recluta. Así van disminuyendo sus angustias respecto a esto.

Evocando la curiosidad, ya dijimos que el niño de siete a diez años era un científico contemporáneo : el sexo lo interesa, a granel y sin tabú, pero sobre todo como objeto de estudio. Discute de buen grado siempre con sus amigos. De vez en vez, hacen uno u otro ejercicio práctico, seguido de debates inter-jueces y de elaboración de un conocimiento, aún más en esta perspectiva de control intelectual  que para tener orgasmo.

El preadolescente entreabre la puerta de la habitación sexual de los adolescentes y adultos, luego se aventura por cuenta propia : tiene deseo de intentar sus competencias.  El placer físico lo intriga en primer lugar, luego lo interesa mucho, en la teoría y en la práctica.

 

§ II. Forma de las actividades sexuales habituales antes de la pubertad

 

Varían mucho ( Cavanagh Johnson T., 1999 ; Larrson I., 2000 ). Citemos           por ejemplo :

 

I. Observar y mostrar ; tocar, inspeccionar ; suministrarse experiencias sobre partes precisas de anatomía : ¿“ Que pasa cuándo se pone un lápiz en estos orificios tan fascinantes del cuerpo ? ¿Cuándo se retiene su pene bajo el prepucio ? ¿Cuándo se hace entrar su pene en la parte posterior de un amigo ? » Estas actividades se integran eventualmente en breves juegos de papel o rol, como el  juego de doctor ( Lamb S., Coakley Sr., 1993 ).

 

II. Manejar de cada vez más el control del vocabulario y el discurso sexual. A partir de 7-8 años, una parte de los intercambios en el patio del recreo se refiere a los conocimientos sexuales. A medida del desarrollo en edad, el vocabulario diario se enriquece con interjecciones atrevidas por las cuales el niño afirma su pertenencia del mundo de los grandes : « maricón ; gay ». Las bromas salaces se multiplican, cada vez más crudas. Muchos intercambios verbales son centrados sobre el sexo, y no solamente de modo general : se habla allí también de allegados, la hermana grande y su amigo de quienes observan o imaginan las prácticas, o incluso imágenes multimedia.

 

III. Masturbarse solo. A menudo de manera ostensible y de vez en cuando, hasta alrededor de los cinco años. Luego discretamente, porque recibió reproches ; pero hasta nueve-diez años, se puede aún olvidarse y hacerlo bajo las prendas de vestir, por ejemplo en un momento de angustia o en un sueño que excita ; se les recuerda entonces rápidamente al orden sobre las « sucias maneras en público ». A partir de la pre-adolescencia, el sex for one se confirma y se amplía como  la actividad sexual principal. 

 

Hacía los dieciséis, diecisiete años, la frecuencia de la masturbación comienza a disminuir, puesto que el cuerpo es algo menos excitable y que el gran adolescente prefiere actividades sexuales compartidas ... o simplemente descansarse en la cama mas bien que excitarse. 

La masturbación infanto-juvenil agita todavía y siempre las emociones de los adultos. Al contrario de una minoría que sigue condenándola mucho, una minoría opuesta más importante se muestra intrusivamente ( de manera intrusiva ) partidaria, respondiendo al infinito y sin escuchar “ Es perfectamente normal, aunque lo hace diez veces al día. El sexo es bueno para la salud ”.

Las variantes de gestos, de accesorios y de escenarios para la masturbación son muy numerosos y la frontera entre lo normal y las actividades bizarras, perversas o no, queda algunas veces casi perdida. Muchos niños desean vivir progresivamente  la vida sexual común, y entran en ésta a partir de la masturbación. Es un estado de hecho más bien positivo, más aún que la denegación de la existencia de su cuerpo sexual o que la huida. Más allá del placer experimentado, la masturbación ayuda a tomar posesión de su cuerpo sexual y a gustarlo: ¡un sano amor de si mismo - que no es la idolatría - es una disposición interesante para conseguir su vida … y su relación a los otros ! ¿Los prepara la masturbación al encuentro, a desarrollar su vida, en las que están incluidas las relaciones sociales ? ¿Los prepara al encuentro amoroso y sexual de un partenaire, mediante los fantasmas que lo acompañan ? ¡Sí y no ! Los fantasmas de la masturbación ponen a menudo en escena los gestos de un encuentro íntimo con otro, pero es un encuentro imaginario, cuyo proceso se programa enteramente por el niño, sin negociación con el partenaire, aquí es más virtual : en el momento del  encuentro sexual concreto, por hacerlo, todo quedará incierto para encontrar en qué consiste la cooperación sexual.

Sin embargo, la masturbación no constituye una obligación. Una minoría de niños realiza su proyecto de vida personal diferentemente, sin sufrir sin embargo de fobia ni de culpabilidad indebida ante el sexo: tienen derecho al reconocimiento positivo del despliegue casto de sus recursos.

 

IV. Masturbarse con otros : entre las actividades sexuales compartidas, sobre todo entre once y catorce años, más frecuentemente permanecen las experiencias de masturbación “ lado a lado ”, a dos o en pequeño grupo, o las de verdadera masturbación mutua que ya abren las puertas al aprendizaje de la división del placer.

 

V. Gusto por el placer de los ojos : el niño pretende ver a quién y lo que no debe, precisamente porque está prohibido, para ser como los mayores que hablan tanto de este tipo de paisajes, y luego progresivamente porque eso lo excita sexualmente. En la actualidad, más allá de los vistazos personificados que permanecen bien valorados - abrir brutalmente la puerta del gabinete de las muchachas u observar por la cerradura -, sólo tiene que bajarse, incluso a una edad muy tierna, para recoger una cesta increíblemente abundante de información sexual y pornografía. Más el niño es joven, y más es sin su voluntad activa que está siendo confrontado, más corre peligro de ser chocado hasta quedar traumatizado por ello ( Hayez, 2005 ).

 

 

VI. Dedicarse precozmente a las actividades sexuales adultas : en el despertar de los más atrevidos preadolescentes, las actividades sexuales imitan cada vez más las de los mayores, luego, para algunos, se ajustan completamente, con todas las clases de penetraciones. No obstante, persiste un hito importante entre su capacidad de resultado físico - que puede ser muy “ en el punto ” - y su madurez emocional y en su proyecto de vida.

 

 

VII. Experimentar francas bizarrearías ( cosas extrañas ) : a partir de la pre-adolescencia sobre todo, numerosos jóvenes en buena salud mental se revelan especialmente audaces de vez en cuando. Pretenden afirmar su potencia explorando con creatividad los medios de recorrer el territorio sexual y de probar sus placeres, incluso los más extraños. Hacerse eyacular sobre el cuerpo de su pequeño perro, beber pipí, masturbarse en los calzones de su hermana mayor, etc. La frontera entre normal, patológico pasajero, incluso patológico destinado a permanecer, queda a veces muy vaga para un sexólogo experimentado que tendría determinarlo.

 

§ III. Contexto de las actividades sexuales antes de la pubertad, signos de un desarollo normal.

 

I.                  El niño que va bien reconoce sus prácticas sexuales como queridas y programadas por él, al menos intuitivamente y en su fuero interior : « Sí, yo lo sé, yo estuve de acuerdo en hacerlo con Florencia ». Si los adultos los descubren, será embarazoso, obstruido, pero no de verdad catastrófico. ¡Está dicho, reconocerlo abiertamente ante tal adulto muy conocido severo o imprevisible, es otro rollo !

II.             El ambiente emocional que impregna estas actividades se centra en la alegría, la diversión ; ¡se añade a menudo, sobre todo al principio, un escalofrío de excitación, de febrilidad ( satisfacer su curiosidad y saber … tomar riesgos … desafiar a los adultos ) ! Al principio modesto, el lugar del placer erótico se convierte cada vez en más acaparador. En cuanto a la angustia ( y eventualmente a la culpabilidad ), es corriente que persiste un “ poquito ”, aunque el niño se desarrolla positivamente. ¡Ya dijimos que la sexualidad, no es una tarta ofrecida, sino que es un territorio que debe conquistarse !   

III.         La actividad sexual es a menudo espontánea, desencadenada por la casualidad o por un estímulo imprevisto ; no se ejerce con alta frecuencia y sigue siendo recreativa : algunos amigos se reúnen para procurar hacer todas las cosas : discutir, jugar, armar jaleo, hacer deporte … y a veces un poco de sexo. Las actividades exploradas y practicadas se diversifican, con una progresión hacia las formas más adultas de la sexualidad. El niño practica su sexualidad discretamente, lejos de la generación de los adultos e incluso de los de su edad no directamente concernidos.

IV.             El niño que va  bien práctica una parte de su sexualidad en compañía ; e incluso cuando  ejerce solo, sus fantasmas pueden volver al otro presente, excitando o deseando.

Cuando el otro participa concretamente, existe muy a menudo una paridad ( igualdad ) de estatuto o nivel: los niños involucrados  tienen la convicción intuitiva que tienen el mismo estatuto. Las actividades de iniciación sana ya mencionadas constituyen la única excepción a esta norma.

 

Imagen de la seria « Petit Spirou » de Tome et Janry. Spirou, su amiga Suzette y sus companeros, atrevidos y ingenuos a la vez….

 

La sexualidad compartida positiva presenta también las siguientes características :

- el consentimiento de cada uno ;

- la reciprocidad : cooperación a una situación, negociaciones sobre el programa ;

-   muy a menudo, el rebasamiento de una estricta centración en la búsqueda de placer : se divierten  juntos, se ríe, se habla. 

 

§ IV. La sexualidad de los adolescentes bien encaminados

 

I. Un largo y constante viaje hacia la pareja

 

Con la pubertad, en los adolescentes que van bien crece  el deseo de querer a alguien de su grupo de edad y de ser queridos por él. Al principio, es aún un poco teórico, para hacer como otros.  Pero más tarde o más temprano, caen de verdad enamorados y al deseo de compartir amor y confianzas, al deseo también de reconocerse por el elegido del corazón, se mezcla un deseo de encuentro físico íntimo, de comunión de los cuerpos, y hasta un determinado punto un “ deseo de placer ” más o menos compartido a dos. La  cronología y las proporciones de los componentes afectivos y físicos del deseo varían de un adolescente al otro. El movimiento afectivo hacia el (la) otro(a), el compañero de sueño, es esencial pues, en definitiva es el corazón de la adolescencia que va bien. En muchos casos, esto no se hace sin angustia. De plano, el adolescente alega angustias “ técnicas ” (“ Podré lograr ( tener éxito ) en esta misteriosa primera vez ? »). Pero, bien más básicamente, se trata de una inseguridad en torno a su propio valor (“ ¿Voy a agradarle ? ¿Seré capaz de amar ? ¿Nos atraeremos ? ». Pues muchos toman el tiempo “ tornar prudentemente alrededor ”, no sexo “ por montón ”.  Entonces, se va  a cortejar  y a veces a saber un poco más en los sitios de Chat.  En el curso del colegio, uno se arregla para pasar delante del posible compañero/a elegido, esperando que éste vaya a observar furtivamente; por ejemplo, si se es una muchacha, se hace compartir la delicia de su búsqueda a una u otra gran amiga, que juran el secreto. ¡Si se siente homosexual, en este caso se añade también la dificultad de la mirada parental y social !

Un determinado número vive la primera vez del encuentro de los cuerpos como un símbolo, un rito de iniciación, el límite máximo de paso de un estatus. « ¿Ya lo hiciste? Sí, entonces, eres un verdadero hombre, una verdadera mujer ». Aunque, hoy como ayer, la primera vez dista mucho de dejar siempre un recuerdo trascendente. Un sondeo en un sitio web para jóvenes muy frecuente indica un 25% de descontento, un 50% de “ Bof, más bien medio ” y un 25% de gran satisfacción. ¡Definitivamente, si el tiempo cambia, no cambia todo !

Lo que acabo de describir vale para la media de las parejas que van bien. A los extremos, se encuentra los precoces ya en relación de enamorados, o incluso sexual, a trece-catorce años. ¡Al contrario, se encuentra temporalmente el o los definitivamente poco interesados por el amor, que se dedican en primer lugar a los estudios - sí, a veces, eso pasa ! -, al deporte, a la música si tiene su grupo de música, a los movimientos de juventud, etc.

Para la media, es hacia dieciséis años que se vivió el primer verdadero gran amor, rápidamente enriquecido o no de relaciones sexuales. La edad media de la primera relación no varió mucho, entre quince años y medio y dieciséis años ( en Europa ).

Seguirán vínculos muy fieles o, más a menudo en los amores en fase experimental ( que no quiere decir que sean superficiales ), oscilando entre continuación de la relación y rupturas dolorosas, entre momentos de celibato y nuevas pruebas.

 

II. La masturbación : se sigue recurriendo mucho a ella.

 

La masturbación permanece como una actividad muy frecuente en los muchachos y justo un poco menos en las muchachas. Precede y luego acompaña la instauración del vínculo amoroso, para declinar lentamente a continuación : para un muchacho de catorce años, es una vez al día, con cumbres aún normales que ascienden a tres-cuatro veces ; a dieciocho años, es dos veces por semana.

Repito rápidamente sus principales funciones, más allá de un objetivo de placer : demostrarse que uno se quiere y que se puede mimar ; confortarse ; aliviar tensiones ; domesticar técnicas y variaciones del placer en la sexualidad. Plantea a veces problemas, pero entonces, se dejan las orillas de la buena salud mental : por ejemplo, se convierte en un adicción en algunos ; en otros, se refleja en daños en su piel.  La masturbación, al igual que la frecuentación excesiva de Internet, mantiene el círculo vicioso del corte de los contactos sociales. 

§ V. Dos cuestiones conexas

 

I. Una palabra sobre la orientación sexual.

 

Si se refiere a un sondeo de 4.000 jóvenes sobre el lugar que nos sirve de referencia, pone de manifiesto, que esta orientación sólo es heterosexual claramente para un 70% de los jóvenes. Un 15% de los jóvenes se declaran homo, y otros no saben bien aún. Incluso si existe en este sondeo las inclinaciones que aumentan artificialmente las cifras de la homosexualidad, estas cifras indicadas son claramente superiores a lo que existía hace veinte años.

¿Cómo entenderlo ? Ciertamente, existe un subgrupo de jóvenes adolescentes, o incluso de preadolescentes, que se descubre inmediatamente muy diferente de los otros en el campo del amor. ¡De verdad enamorado a doce años de alguien de su sexo, y de su edad ! - todos estos jóvenes no tardan mucho tiempo en descubrir y asumir en secreto en primer lugar su homosexualidad.

Otros lo descubren a catorce-quince años, enfrentados en los vestuarios deportivos a la atracción humeante e irresistible de un bonito cuerpo, el mismo que el suyo, aquí idealizado. Para otros, es aún más tarde …

Pero existen también razones sociológicas a este crecimiento,  del lado de la apertura social en Occidente, del proselitismo y el contagio y del lado de la búsqueda de una afirmación, a la vez original y poco peligrosa socialmente. Adolescentes con la sexualidad aún indeterminada, “ BI ” ( bisexual ) como dicen, se dejan tomar por este tipo de facilidades sociales y comienzan también a declararse gay o lesbianas.  Un determinado número lo permanecerá, porque habrá accedido fácilmente a relaciones emocionales y sexuales homo agradables que le darán satisfacción.  En ese ámbito, Europa 2026, será San Francisco.      

 

II. Sexualidad en el grupo fraterno.

 

El hecho de ser hermanos y hermanas sólo decide espontáneamente una parte de los niños,  a menudo a medida que crezcan. Otros sólo ven en su hermano o hermana a un socio fácilmente accesible.

Es necesario distinguir tres categorías de actividades sexuales en la hermandad :

 

A. Las actividades normales para la etapa del desarrollo, como acabo de mencionarlo. El hecho de que sean “ normales ” significa que los padres no deberían preocuparse en cuanto a su significado o a su pronóstico patológico. Eso no significa ipso facto que estos padres deben seguir siendo pasivos. Cuanto más el hermano o la hermana que tiene la iniciativa avanza en edad, más hay disparidad de las edades, o más la forma de las actividades es hard ( fuerte ), más los padres ganan al prohibir instaurando lo que llamo las normas potentes. Habrá.

 

B. Verdaderos abusos sexuales, transitorios o de larga duración. Aquí, un hermano o una hermana más fuertes en inteligencia o en musculatura seduce, desinforma o aterroriza a un cadete para sacar un pseudo consentimiento, o incluso violarlo sencillamente. Esto hay que tratarlo igual que el abuso, con la circunstancia agravante de que el autor de verdad fue a lo sumamente fácil, hacia una presa que no podía escapársele.

 

C. Las verdaderas actividades incestuosas. Son, por mucho, lo más raro, ya que deben combinar sexo y amor posesivo, exclusivo, unilateral o bilateral. Lea a este respecto el bonito libro de Agustino Gómez Arcos, “ El cordero carnívoro ” o “ Los meteoros ” de Michel Tournier. Otra combinación incestuosa, algo menos rara, es lo que yo llamo el “ incesto de los viejos asiduos ” : aquí, se combinan sexo, asociación exclusiva de larga duración, con al menos buen acuerdo afectivo, uno es suficiente para el otro, la situación vivida impidiendo de facto ir a conquistar un(a) partenaire exterior.

 

§ VI. Sin embargo, “ nada está adquirido para siempre ... ”

 

[ Titulo de un supremo poema de Louis Aragón. Traducción aproximada : nada puede considerarse como adquisición definitiva del ser humano ].

 

Ningún ser humano está en condiciones de vivir permanentemente en el centro de la normalidad, con una salud mental brillante … o terriblemente amplia. En el niño que se desarrolla bien, excursiones ocasionales en el mundo de la patología o el mal siguen siendo posibles.  Se limitan sin embargo entonces a un acto aislado o a algunos que se repiten en una fase de breve duración: viaje de un día o “ vacaciones ” de algunas semanas en un club cuestionable. Eso puede ir lejos: torturar a un animal, no decir “ no ” si la pequeña banda de la cual se es miembro graba en un celular una escena de abuso sexual de un “ ingenuo ”, dirigir o aterrorizar al más pequeño y abusar de su cuerpo.

 

Un día, Juan ( ocho años ) me dibuja a una muchacha desnuda con algunos   pelos y un gran clítoris sobrecargado al lápiz negro. Con mucha obstrucción, me explica que su hermana mayor ( catorce años ) le mostró y explicó su sexo con todo detalle, luego exigió que la toque y la ame … después, ella le pidió perdón y le hizo jurar callarse …

 

Cuando son niños o adolescentes básicamente en buena salud mental que patinan de este modo, se constata que :

 

- Sólo van excepcionalmente al cabo del horror ( por ejemplo : prolongar en la duración un abuso sexual patente …) : su conciencia moral se reactiva y los disuade.

 

- Hacen espontáneamente marcha atrás: lamentan sus actos y toman disposiciones personales de no repetir ; se esfuerzan incluso a veces en reparar su falta completamente solos.

 

¿Lo admitirán públicamente, espontáneamente o si se sospecha de ellos ? ¡No fácilmente ! Desearían que sus exacciones ( malas acciones ) siguieran siendo secretas como lo fueron los nuestras a su edad. Si los atrapan, es el drama, ya que sus padres, sinceramente, no comprenden : es como si un único acto destruía todo lo que dieron de positivo al niño.

A tener en cuenta que estas consideraciones valen también para los adultos.   

Capítulo III.

Cuando la sexualidad resulta de verdad preocupante

Describiré  las principales actividades sexuales preocupantes por orden de incidencia decreciente. El cuadro I ( Anexo I ), página 54  da una idea de su frecuencia.

Cada una de ellas pueden ser transitorias o de larga duración porque los problemas psicológicos, que son la fuente, siguen pesando o que la actividad aporta al niño mucho placer físico o prestigio en el punto que pasa a ser adicto sexual. Cada una de ellas ocupan una extensión variable en el paisaje global de las actividades sexuales del niño, en un momento dado de su vida : en un extremo, la categoría “ preocupante ” sólo constituye una pequeña zona entre otras actividades más abiertas ; en el extremo opuesto, su vida sexual se resume a una única categoría preocupante, por ejemplo una búsqueda intensa de amor sexualizado.       

§ I. Hay en primer lugar las actividades sexuales más o menos compulsivas, determinadas por la angustia o la culpabilidad

 

I. En los niños

 

- Es el caso, en particular, de algunos niños jóvenes cuya imaginación fértil construye teorías sexuales tan caprichosas como inquietantes. Entonces, para tener el corazón en paz y tranquilizarse, es necesario comprobar bien.

 

- Es el caso también de niños que vivieron o viven aún agresiones sexuales graves, principalmente aquellas que le provocan miedo y que se repiten.  ¿Agresiones graves ? Por ejemplo, la visión de imágenes pornográficas  demasiado hard ( duras ) ; por ejemplo, algunos tipos de abuso.

 

En tales contextos, los niños pueden ser perseguidos interiormente por imágenes y recuerdos sexuales traumáticos. En la vida diaria muestran a menudo un estado de malestar difuso ( tensión, mala imagen …). En el ámbito sexual, sobre un fondo de pudor excesivo e inhibición, pueden intentar liberarse de vez en cuando de una imagen traumática invirtiendo los papeles e identificándose a sus agresores : entonces, son ellos quienes van dirigiendo impulsivamente y sin mucho respeto a potenciales partenaires sexuales : a veces adultos, más a menudo a inferiores a ellos en estatuto. Comprueban también compulsivamente la integridad de su cuerpo sexual por masturbaciones sin alegría ( Heuly N., Fitzpatrick C., Fitzgerald E., 1991 ).

 

- La sexualidad compulsiva puede también ser el hecho de niños que sufren de neurosis. El niño rechaza un deseo - aquí sexual - que cree malo, pero este rechazo no es lo suficientemente poderoso para impedir un “ paso al acto ” donde dicho deseo se expresa, a  menudo bajo muchísima tensión. El cuadro clínico que sigue es muy cercano al de un niño traumatizado. Quizá observamos un mayor número de actividades sexuales compulsivas y solitarias, que el niño no consigue siempre disimular.

 

II. En los adolescentes

 

¿Esta infiltración de la angustia en la práctica y la sexualidad se da también en los adolescentes ? En una proporción menor que a los niños, aunque las razones siguen siendo idénticas :

 

- - Un imaginario bastante pueril puede re-invadir transitoriamente a algunos de ellos, esencialmente al principio de la adolescencia. Se ponen entonces a temer las consecuencias de sus nuevas prácticas sexuales, ¡como Prometeo habría podido reprocharse por haber robado el fuego de dioses !. Entonces, por ejemplo, temen el SIDA aunque sean vírgenes, la esterilización de sus órganos genitales o la exclusión de la comunidad humana, tanto se juzgarían terriblemente anormales si se sabría que se habían hecho lamer el sexo por su perro.

 

- - Otros también sufren en silencio horribles abusos sexuales que los mortifican, los hieren y los culpabilizan. Es mejor si pueden hablar más tarde. Pero conocemos mucho de estas repercusiones terribles como la toxicomanía, los TS ( trastornos sexuales ) o la anorexia entre dieciséis y veinte años, o la evitación sexual de muy larga duración.

 

- - Hay menos neurosis que entre los niños puesto que numerosos jóvenes se desinflaron, volvieron a poner en un rincón lejano las Voces infantiles de su “ Super Yo” ; en una minoría, estas voces internas que condenan exageradamente persisten, e intentan rechazar sus propios deseos, así como lo hacen los niños. Resultado del rechazo : la frigidez, la impotencia o algunos tipos de eyaculación precoz. Como lo describí antes para los niños, el rechazo puede ser ineficaz, con pasos al acto cargados de tensión, ansiedad y culpabilidad.  

§ II. Una vida sexual sin retención

 

 

I. No lejos de un 10% de los niños pre-púberes practican transitoria o detenidamente una sexualidad que la mayoría de los observadores serenos consideran demasiado abundante o demasiado precoz : se acerca y se incorpora demasiado deprisa a la de los adultos ( Gila E., Cavanagh Johnson T., 1993 ). Para estos niños,  la práctica sexual no reviste más un aspecto recreativo, sino que se convierte en una parte significativa de su proyecto de vida. El número  de estos pequeños codiciosos del sexo va creciendo con la edad. A menudo, su ambiente es él mismo laxo - “ sexo ” para hablar familiarmente -, sin de verdad ser incestuoso ni perverso. Otros fueron iniciados a las alegrías del sexo por más viejos, adolescentes y adultos, sobre un método suave y prosélito y eso “ los encendió ”.

El niño prueba pues los platos sexuales grandes en cuanto la ocasión se presenta. A diez años, tiene una felación con su amigo, imitando lo que acaban de ver en la pantalla. En clase, hace pasar fotografías o dibujos sexuales. A doce años, tiene relaciones completas con una amiga de su edad, o incluso con los más viejos, hasta adultos pederastas. El ambiente de sus prácticas sexuales se centra en la hazaña, el placer físico y, si hay partenaires contratados, son más bien lascivos amigos, de su edad o  mayores, más bien que niños más pequeños que pretendería desestabilizar ( Yates A.1997 ).

 

II. En la adolescencia, la cantidad de los y las que se pierden a lo largo del tiempo en el abuso no está en crecimiento explosivo: tal como ocurre con lo que se pretende para los probablemente violentos, afirmarlo constituye completamente una proyección de adultos.        

Lo que cambió radicalmente, en referencia a nuestra adolescencia, es la libertad para expresarse y reconocerse sexualmente,  la desdramatización de la masturbación, la frecuentación de la pornografía, que en mucho pasa de una fase de descubrimiento codiciosa a una fase moderada, y el conocimiento precoz de todas las técnicas sexuales.

Esto significa que es verdad que un subgrupo más importante de los niños depende probablemente de una sexualidad sin retención. Lo estimo entre el 15 o el 20%, en un momento dado del tiempo. La frontera es borrosa con la sexualidad sana, signo de un buen desarrollo :

 

- - Hay en primer lugar el que tiene una sexualidad libre y precoz, con su partenaire privilegiado del momento pero con aún más inestabilidad de vínculos que la media.

 

- - Viene a continuación el fenómeno un poco diferente de “ One night shot ” ( agarre de una noche ) y,  en la misma clase, de « ucking friend » ( amigo sexual ) : aquí no está con su enamorado con quien tiene relaciones sexuales - sino con tal o cual camarada del momento. Es aquí también que declarar su bisexualidad constituye un fenómeno que aumenta.

 

- - Viene por fin el pequeño subgrupo de los auténticos practicantes de orgías, que no necesita comentario.

 

§ III. Los niños y los adolescentes autores de abuso sexual

 

En la mayoría de los casos, se trata de actos aislados o que sólo se repiten durante el paso de un mal momento. Se da en jóvenes inmaduros, poco sociables, e incluso hay jóvenes habitualmente sanos.

Más raramente, en menos de uno por ciento  de la población infanto-juvenil, son actividades repetitivas que ocupan un lugar significativo en el “ proyecto sexual ” de los que las generan.

Dos motivaciones principales y no exclusivas mutuamente son la causa de estos abusos repetidos :

 

-         El descubrimiento y la búsqueda del placer erótico pueden convertirse en intensos, hasta convertirles en esclavos. Verdaderos adictos sexuales, tal como ocurre con los toxicómanos probados, estos jóvenes no eligen siempre respetar a sus partenaires : ¡si éstos están de acuerdo, mejor, si no tanto peor !

Sammy ( once años ) tiene relaciones sexuales completas con su hermana Samantha ( doce años ). Los dos niños están de acuerdo a este respecto y “ se arreglaron ” para engañar a los padres y no hacerse atrapar. Tras quince meses, Samantha comienza a retractarse ( miedo vinculado al enfoque de su pubertad ? Toma de conciencia de la transgresión incestuosa ? ). Pero Sammy no puede oír el “ no ” de su hermana : insiste y aunque las relaciones sexuales se espacian, termina siempre por “ ganar por agotamiento ” de la hermana. Mucho tiempo después, cansada de la guerra, Samantha irá completamente sola a denunciarlo a la policía, después de haber visto una obra teatral sobre el abuso sexual. Descubiertos los hechos, Sammy se hunde, demanda perdón para lo que se había transformado en abuso y que no pudo mirar de frente. Encuentra que fue un cabrón … y tenemos la impresión que su discurso es sincero.

 

- Para otros, el placer de la influencia sobre la víctima constituye la motivación esencial. No hace a menudo más que concretar una voluntad difusa de poder sobre las leyes de la vida, una búsqueda de omnipotencia, manifestada aquí por la audacia al abusar. Este planteamiento se refiere a jóvenes con temperamento dominador más que a adultos suaves, o incluso que demisionan, que no llegan nunca a socializar. Se refiere también a niños con fuerte temperamento, a quienes adultos todopoderosos intentaron someter y que ellos resisten indirectamente ; estos últimos viven a menudo en un clima perpetuo de violencia ( conflictos maritales ruidosos, conflictos con las leyes de la ciudad, gritos, trifulcas …) ; no solamente testigos, estos niños serán futuros autores ellos mismos de abusos, tanto y más si los atacan física, moral o sexualmente.

 

§ IV. Una intensa necesidad de amor a través de la práctica de la sexualidad

 

Un pequeño porcentaje de jóvenes ( 2% ?, 3% ?) recurren de manera duradera a prácticas sexuales compartidas para obtener, o incluso mendigar amor. Se les puede distribuir en dos categorías :

- - Hay en primer lugar lo que pasa en una pequeña  minoría de los incestuosos. Aquí, después de maniobras de enfoque unido - o bilaterales, se tiene al niño o al adolescente como un pequeño amante o “ maestra ” de un padre, orgulloso de serlo, feliz de recibir un afecto especial, llegando a veces hasta triunfar al tomar el lugar del otro padre  o del grupo fraterno y, para mejorar la cosa, teniendo placer en el campo sexual. Estas líneas pueden chocar, pero tales jóvenes sin embargo existen, muchachos y muchachas que están en alianza perversa con un padre ( más raramente, se trata de un miembro de la familia extensa o de un adulto externo ).

Para una minoría, es claro y simple : lo quieren, lo desean intensamente. Muchos, en cambio, son más ambivalentes.

 

- - Por otra parte, algunos niños con privación emocional no se dejan marchitar por el frío que los rodea. Más bien resisten, se ponen a la caza de afecto global y principalmente fuera de su medio natural, no esperan ya nada.

Al compás de su vagabundeo, para gustar y porque el sexo es uno de los raros placeres consolatorios que conocen ( bajo su forma auto-erótica ), toman la iniciativa “ de ligar ” ( conquistar ) a un socio potencial de cualquier edad.

¿Y la consecuencia ? A veces, es un pequeño rastro o el único encuentro perverso que no  ha tenido consecuencias en su ser. Pero por otra parte, un vínculo se establece  y una relación emocional se instala, abierta o secreta, con una sexualidad compartida que viene a completarla.

Desgraciadamente, la calidad de la relación se deteriora a menudo con el paso del tiempo. En primer lugar, cada uno quiere recibir un amor perfecto del otro, origen de una gran vulnerabilidad. A continuación, la sociedad soporta generalmente mal su vínculo fusionista cuando lo detecta, aunque, hasta ahora, no pudo ofrecerles ninguna alternativa aliviadora.

 

§ V. La búsqueda de bizarrearías ( cosas raras ) y las reales perversiones.

 

I. “ nada está adquirido para siempre …”, una vez más ”. Cada uno, a cada edad de la vida, puede desviarse en la práctica de un placer que deteriora. Un poco por casualidad, por sugerencia de otros o porque uno cruza una mala época. O también, porque hay en cada uno, ya sea más o menos fuerte, un gusto por el fruto radicalmente prohibido y por el reto que representa el atreverse a morder éste.  Otros todavía tienen miedo de la intimidad de la relación completa, rechazan la idea y cubren sus necesidades sexuales por compensaciones muy parciales : la masturbación en un calzón más bien que negociar con una muchacha y abandonarse a la relación …

 

II. Todos no sucumben a estas tentaciones. Hay muchos que sólo hacen una ida y vuelta : es así, creo, que es necesario interpretar la estadística que afirma que del 5 al 10% de los jóvenes practicaron la zoofilia, ahora que Internet les muestra muy precisamente lo que es.

 Alrededor de los catorce años de Pedro, su pene  redobló las actividades exploratorias, las que lo hacen a veces sentir mal. Asombrando, en este joven adolescente que es muy bien educado y a quien se daría al buen Dios sin confesión. Un día, me envía un correo pidiendo una cita con gran urgencia. Es la segunda vez que lo hace ; la primera, literalmente estaba traumatizado - en el sentido del PTSD ( trastorno por estrés post-traumático ) - por la visión de imágenes pornográficas de un atrevimiento imprevisto. Lo recibo rápidamente y él se atreve a decirme, con infinito desconcierto que, algunos meses antes, se ha hecho lamer el sexo por su perro y que eyaculó. Viene a mí, básicamente, para aliviarse de su vergüenza, para comprobar si todavía vamos a poder mirarnos directamente a los ojos y si va a seguir oyéndome decir : “ Tengo aprecio hacia ti ”.

 

III. Una minoría se cuelga sin embargo a las prácticas muy desviadas de la experiencia, vividas como muy agradables y seguramente lo hará en momentos de angustia y de necesidades emocionales insatisfechas ( Bokanowski T., 1995 ). Es  el ámbito de las perversiones estructuradas ; ¡es necesario acordarse de que es su núcleo más duro, como el grano de arena que constituye el centro de una perla, aquí bien negro ! Se establece a menudo mucho antes de los dieciocho años. Pero los niños y los adolescentes no se elogian y, cuando se los descubre, juran siempre que era la primera vez, que otro los implicó y que no lo volverán a hacer. ¡Vaya a saber ! ¡Nada es menos seguro, cuando el placer vivido se considera como en verdad exquisito ! En este campo, se pueden encontrar los underground increíbles : por ejemplo, existe decenas de millares de “ infantilistas ” en el mundo, hasta hay psicólogos infantilistas proselitistas, que dicen que se tiene el derecho de hacer más o menos todo lo que quiere de su sexualidad. Y consideramos que el 15 % de ellos comienzan antes de la pubertad, por ejemplo para compensar  en actos secretos el dolor donde lo ha hecho vivir el nacimiento de un primogénito.  Ah, qué es el infantilismo? Perversión sexual en referencia a la cual, después de la escuela o el trabajo, solo o en pareja, una persona usa de nuevo « chupones para bebe », se alimenta de biberones y de sopas de pan, se pone pañales en las cuales hace sus necesidades, adornándolas a veces del producto de una masturbación. En un orden de ideas similar, hay el panties poop ( defecar intencionalmente en su ropa interior, el olor y la sensación son tan deliciosas ! ). El Internet neoliberaliza todo eso : ¿Jame ( diecisiete años ), se planteaba algunas cuestiones sobre la integridad de sus gónadas a raíz de su larga práctica de electroestímulo masturbatorio testicular ( Receta ? Una treintena de páginas al menos en Google ) …

 

IV. Oficialmente, a los jóvenes apenas les gustan las honestas perversiones duraderas, oficiales bien catalogadas que terminan por invalidar la vida y por cortar a los otros. Es lo que ellos declaran masivamente en los foros cuando uno de los suyos arriesga una pregunta en este campo … Es allí que debe decirse que muchos no experimentan o no practican todavía una u otra pequeña bizarrearía viciosa para darse gozo, hay un paso que no cruzaría … Pero, por discreción obligada, ellos apenas se jactan de esto, incluso entre compañeros en los foros.

 

Capítulo IV. ¿Cómo los adultos pueden acompañar ?    

§ I. Situar sus emociones

 

El adulto puede en primer lugar intentar sobre todo ver claramente entre la mezcla de ideas irracionales y de emociones que surgen a menudo en él cuando se enfrenta a lo improvisto ; tiene la evocación e incluso la práctica de la sexualidad infanto-juvenil. He aquí algunos ejemplos, entre otros :

 

- - Cuando el niño pasa la puerta de la sexualidad, penetra a un patrimonio guardado por los adultos ¡y aquí tenemos novicios que desembarcan y aspiran a ejercitarse en eso ! ¡Su entrada en el ámbito sexual, irrupción a veces salvaje, puede pues apenar como cuando, apenas adolescentes, algunos jóvenes quieren aprender a conducir el coche familiar! Aquí es aún peor : ¡pretenden desenvolverse inmediatamente solos o el uno con el otro !

 

- - ¿Y si, sin ser plenamente conscientes, los adultos se sienten a veces celosos, de que ellos tengan el fuego ? ¿Este pequeño Prometeo, qué viene pues a hacer en el territorio de su sexualidad ? ¡Si se dejan a los niños, luego a los jóvenes ejercitarse en cualquier cosa, está claro quizá que estos se apoderarán sexualmente de los “ especimenes ” más bonitos, más vigorosos y en consecuencia los más deseables de la comunidad ! Incluso los científicos no escapan de este sentimiento de celos, que expresan en afirmaciones cuestionables. Piense por ejemplo en todas estas brillanteces de espíritus que afirman sin autocrítica que es necesario dar castración (!) ¡al niño, para que asuma sus faltas mientras que los padres castradores parecen tan detestables como los mismos autores !

 

- - Una punta de deseo se mezcla a veces a los celos del adulto, mezclándose entonces demasiado en lo que no le incumbe. El adulto también clava a veces su oreja a la puerta de la habitación del niño, para encontrar el encanto sulfuroso de sus diez años.

 

- - En otros contextos, una vela de tristeza se enciende sobre los padres : el niño no es ya el peluchito que se deja mecer … él fue a observar lugares porno sobre la red. Ahí tiene pues su pequeño, interesado por el placer físico, la trasgresión, la excursión del lado de la Prohibición y a veces del mal. Su itinerario de vida ya no se habrá ahorrado esos intereses y adquisiciones, inherentes al crecimiento y a la pérdida de inocencia en todos.

Obviamente, la educación ideal no se desarrolla en un ambiente neutro, plano, sin el tumulto de la vida que son las emociones ; sería peor aún si los adultos sólo hubiera emociones seleccionadas de tratados de ortopedagogía.

Es ilusorio imaginar que las cosas serían más fáciles si llegáramos a detectar de antemano estas “ buenas ” emociones, y si nos hubiésemos servido de ellas como los pilares de un sistema educativo tanto vivido como pensado. Desgraciadamente, esta localización preventiva resulta imposible y no se sabe nunca predecir desde luego el impacto final de la expresión de las emociones.

Si esto sucede y si tenemos la humildad, nos es siempre permitido reparar los daños que causamos : podemos de verdad intentar “ recuperar ” una reacción que hiere, que es injusta o que el niño no comprendió y que lo dejó en la angustia.

 

§ II. Instalar al niño en la alegría de ser sexuado y sexual

 

Al principio de la vida común con el bebé, por su inversión carnal, los padres “ sexualizan ” literalmente el cuerpo de éste. Es una misión fundadora positiva, al menos si este movimiento es gratuito en los padres, es decir, si este pequeño niño no es el objeto necesario de su excitación y su disfrute sexual, ni de una voluntad de posesión emocional. Entonces les corresponde brindar afecto y acariciar el cuerpo de este conjunto pequeño, del entenderlo, de hacerles estas pequeñas caricias que quieren, de hacerlos bailar sobre las rodillas. Y su ternura puede referirse a todas las partes del cuerpo, incluido las partes sexuales : también pueden a veces ser el objeto de un guiño de ojo divertido, de un comentario sonriendo, de unas pequeñas cosquillas fugaces a salir del baño …

A medida que el niño crezca, los padres se sienten espontáneamente invitados a volver menos carnales sus señales de amor. Los sustituyen por gestos de ternura más discreta, más delicado y por un reconocimiento verbal positivo de su cuerpo y su ser.

En la adolescencia, la discreción, el pudor de los gestos son más utilizados que nunca. Sin embargo, fuera de los períodos grandes de tensiones emparentadas, la mayoría de los adolescentes aprecian sin observaciones los reconocimientos verbales breves y sobrios de su físico, incluso cuando emanan de sus padres : ¡“ Qué súper look! ! ” “ Qué caballero! ! ” “ Tan bonito ! ” “ Tú eliges de verdad bien tus prendas de vestir ”, etc.  

§ III. El testimonio de vida espontáneo de los adultos

 

Ahí tienes una dimensión fundamental, lo más irreemplazable de la educación. Es el que educa sin querer educar.

Por lo que se refiere a la sexualidad infanto-juvenil, ganaríamos al preguntarnos más especialmente sobre :

 

- - El lugar que concedemos a nuestra propia sexualidad en nuestra vida y el sentido que le asignamos.

 

- - El lugar reservado a los placeres de la vida, la proporción placer-trabajo que ponemos en actos y el sentido que le asignamos.

 

- - La manera en que vivimos las relaciones afectivas.

 

- - La consideración que sentimos por los intereses de otros y a los de nuestra persona ; nuestra manera de solucionar los conflictos de intereses.

 

§ IV. El ambiente de vida diaria: entre discreción y presencia


I. ¿La discreción ?

Ante esta mayoría de jóvenes cuyo desarrollo general y sexual nos parece suficientemente bueno, una excelente manera de acompañar la instalación de su sexualidad consiste en dejarles en paz : no respondiendo de antemano a cuestiones que se nos plantean incluso, no implicándonos en tanteos privados, o para los cuales buscan ayuda para su generación, dejándolos jueces propios de lo que se aventurarán quizá a venir a pedir en casa …

Cuando las actividades sexuales se vuelven preocupantes, es necesario proceder a adaptaciones realistas en función de la naturaleza y el comportamiento del niño. Así pues, un impaciente necesita a menudo un reaseguro más activo, que precede a algunas cuestiones que no se atreve a plantear claramente. Se puede, sin violencia, ponerle de manifiesto delicadamente que es posible dialogar con respecto a la sexualidad y que estos intercambios pueden ser liberadores. Por otra parte, algunas categorías de funcionamiento sexual piden una vigilancia lúcida : los jóvenes sin retención sexual o los que pueden derivar hacia la perversión. Del mismo modo, si un joven de verdad cometió un abuso, es necesario supervisarlo aún más, hasta que se vuelva a estar suficientemente tranquilo sobre su evolución.

 

II. ¿La presencia ?

 

Esto nos presenta la cuestión del valor más general de la presencia del adulto junto al niño. Tiene efectos beneficiosos que repercuten sobre la socialización de éste y sobre la integración de su sexualidad en el conjunto de su proyecto de vida. Es obviamente una condición necesaria para la instauración de la relación afectiva. Es la ocasión concreta para el adulto de hablar, transmitir sus ideas y sus valores ; la ocasión de estar junto con el joven para fomentar sus esfuerzos, sostenerlo, echarle una mano, felicitar sus éxitos. Tiene una connotación de fuerza : del adulto presente debería emanar una atmósfera de sana autoridad. Actúa por último como una presencia que supervisa discretamente. Sin sospechar de todo y cualquier cosa, por el simple hecho de examinar el territorio común, el adulto limita de hecho el tiempo y el espacio libres para las descargas.

Es necesario pues poder manejar con destreza las dos necesidades paradójicas de la presencia y la discreción. Cuanto más el niño avanza en edad, más el adulto-padre debe poder retirarse materialmente, sin dejar de estar al mismo tiempo disponible espiritualmente.

 

§ V. Monólogos y diálogos sobre el sexo

 

Cobertura de una seria dedicada a los adolescentes (15-17 anos) y dibujada por Anne-Catherine

 

Estos momentos de compromiso verbal del adulto, niño o de los dos no son siempre fáciles.

Nuestro margen es bastante estrecho: por una parte, debemos velar por no obstruir al niño bajo la masa de nuestras palabras; por otra, éste aprecia nuestro compromiso personal.

En los momentos en que la información esta puesta, gana en ser transmitida sobriamente, brevemente, en respuesta a una interrogación viva en el niño. Debe enunciarse en términos accesibles y su contenido no debe superar las capacidades emocionales del niño para integrarlo. Después de haberla propuesto, es útil comprobar lo que él integró y lo que piensa.  Por último, recuerdo el gran interés que hay por corregir a la ocasión una primera reacción verbal o comportamental negativa, hecha bajo el peso de las emociones irracionales del momento.

En otros momentos, ganaríamos al reconocer nuestra ignorancia o nuestra incertidumbre. Este consentimiento sereno no tiene nada de común con el silencio que pesa, que da al niño la impresión que su preocupación o su acción del momento son inadmisibles.

Puede tratarse también de una incertidumbre sobre la dimensión sana o preocupante de un comportamiento. ¿Una masturbación anal ocasional con el cuello de una botella, a diez años, es un tanteo sin otro significado que la curiosidad y el reto, o el indicador de una estructuración perversa para fijarse ?

La incertidumbre puede también referirse a los códigos sociales. ¿Cuáles son los que se aplican de verdad al niño en tal momento de la vida ?

Puede tratarse por fin de una incertidumbre sobre el valor más profundo de un acto específico : ¿Que pensar de estos depravados que observan la pornografía ? ¿Y de esta hermana mayor dominante que inicia en la masturbación a su flexible hermano, tres años menor que ella ?

El joven necesita siempre autenticidad … también nosotros somos seres de carne, que tenemos que dominar nuestra sexualidad para que siga siendo sociable … Sin entrar en los detalles de nuestra vida privada, el niño o el adolescente debe saber que esto sucede … Y después de todo, con los más mayores, por qué no ser más concretos y mencionar uno o el otro avatar de nuestro propio itinerario, sin exhibicionismo, más bien para tranquilizarlo. Un ejemplo podría ser nuestro propio informe sobre la pornografía …

Por fin, podemos discutir más con el niño y aún con el adolescente sobre el sentido de la sexualidad y sobre los valores que se pueden asignarle. A título orientador, ahí tienes aquéllos que propongo a mis niños y a mis jóvenes clientes :

 

- La sexualidad es un dinamismo vital positivo, a menudo destinado a realizarse en el marco de relaciones afectivas de compañerismo o amor, aportando enriquecimiento humano y placer a aquel que la practica.

 

- La sexualidad sirve para transmitir la vida y el genoma humano. La evolución de la historia de la vida sobre la tierra indica la necesidad de que sigan naciendo pequeños humanos, en el marco de una paternidad responsable. Esta finalidad biológica debe seguir siendo promovida por la comunidad. Cada uno no tiene la obligación de participar directamente, pero nadie puede oponerse a este dinamismo de transmisión de la vida alrededor de él, que debe ser responsable.

 

- La sexualidad es el reparto del placer y específicamente un placer erótico. Al igual que los demás placeres corporales y materiales, es nuestro ser que debe administrarlo y no el revés. La moderación sexual conserva todo su sentido: los grupos que sólo viven para la sexualidad y el placer no construyen una civilización.

 

- Practicar una sexualidad abierta implica el reconocimiento de un lugar positivo para el otro, el partenaire ( compañero ) y los testigos potenciales. Es pues decir que los niños tienen no sólo el derecho, sino también el deber de protegerse directamente y de pedir ayuda si ellos no lo logran solos.  El ejercicio de la sexualidad no puede hacer sufrir a otros : que no haya violencia sexual, no hay egocentrismo loco donde sólo se vive como objeto de disfrute, sin la menor consideración para sus sentimientos.

 

- Cada uno debe respetar las fronteras transgeneracionales y hasta practicar su sexualidad de manera discreta ( los que participes de orgías o los espectadores de live-shows ( shows en vivo ) se retiran para practicar en lugares cerrados, al refugio de las miradas extranjeras …).

 

- Todo grupo ( familia, escuela …) tiene esferas sobre la formación de la sexualidad de sus miembros. Es necesario distinguir las esferas principales ( esenciales, fundamentales ) que se refieren al respeto de las “ Leyes naturales ” y sobre la parte de los códigos sociales que las concretan y las expectativas menores ( u ordinarias ) que se refieren a la otra parte de los códigos sociales.

 

§ VI. La reglamentación de la sexualidad de los menores

 

I. En todas las edades de la vida, algunas prácticas sexuales pueden contravenir  las Leyes naturales. Son violentas ante el otro, lo destruyen o quieren tomar posesión de todo su ser, como es el caso en el incesto. A veces, es la persona que practica la que se destruye a sí misma, como en algunas perversiones degradantes. Estas prácticas son completamente inaceptables y deben ser prohibidas.

 

II. Más a menudo, sin embargo, mediante sus prácticas sexuales, el niño no hace más que incumplir las normas de vida y la cultura de su grupo. Estas normas se hacen para velar por la armonía del momento e indican las formalizaciones de la sexualidad aceptables a los ojos del grupo en cuestión. En particular, existen casi siempre formalizaciones en torno a la edad a la cual algunas prácticas se vuelven admitidas.

El niño que desobedece con suficiente intencionalidad comete una transgresión menor. No se debería acusarle de haber “ mal hecho ”, sino más bien debe admitirse que es “ difícil, desobediente, imprudente, desafiador ”.  Cuando el adulto se dedica a hacer respetar estas normas, vela porque el niño permanezca en el orden y, si éste los infringe, le llama al orden.

Existe sin embargo un grupo de normas menores que aparecen como responsables de sensatez a los ojos de la mayoría de los adultos. Les parecen garantizar aspectos  importantes para el estatus de los unos y de los otros. Son normas ( menores ) potentes. El término me parece justificado, incluso si puede parecer paradójico que una norma aún menor sea ya potente: el niño que lo infringe sigue siendo un niño que desafía, no malo, ya que él no va siempre contra una Ley natural, pero debería encontrar una fuerte determinación para recordar el centro del orden.

Así tenemos, a mi parecer, las normas principales en Bélgica o Francia en 2006 :

-          Ninguna actividad sexual completa ( con penetración ) antes de acabar la pubertad. Lo mismo para las actividades que surgen pero sin tener la intención erótica (“ puestas en boca … o atrás ” exploratorias ).

-          No hay actividades sexuales entre un joven púber y un niño totalmente impúber.

-          No hay actividades sexuales si la diferencia  de edad es demasiado importante.

-          No más actividades sexuales compartidas en el grupo fraterno a partir de la pre-adolescencia ( once años ).

-          No hay actividades sexuales francamente raras ( actividad con un animal, actos travestis, etc. )

 

§ VII. Manejo  específico de la sexualidad preocupante

 

Cuando la sexualidad resulta preocupante, componentes específicos se añaden a las actitudes descritas hasta ahora. Las que consisten en actitudes educativas particulares que intervienen en el día a día y en actividades de cuidados, cada una también importante y complementaria de las otras.  El espacio me falta, sin embargo para responder  esta importante cuestión.  Les remito a mi obra  “ La sexualité des enfants ”, París, Odile Jacob, 2004, p 245.

Me limitaré ahora a resumir un programa global que puede favorecer la maduración sexual de un niño o de un adolescente sorprendido en bizarrearías. Conjeturarán inmediatamente las analogías en la asunción con las otras categorías de actividades preocupantes.

Este programa implica a los padres (P), a otros miembros adultos (A) de la comunidad, en posición informal de educación o enseñanza (a), así como los psicólogos y psiquiatras en su función de diagnóstico (D) o de psicoterapia (T).  Implica a Estas personas en orden principal (+++), al mismo título de otros (++) o circunstancialmente, en adición de otras funciones más centrales (+) :

I. Observar el comportamiento del niño, con vigilancia y discreción, sin dramatización, sin paranoia, pero también sin ingenuidad ni desmoronamiento ( P+++ ; A+ ; D y T ++ ).       

II. Juzgarse a sí mismo como adulto ; comprobar, entre otras cosas, si no se transportó una imagen angustiosa del encuentro sexual, si no se empuja al niño al reto de las leyes o si no se es demasiado ambivalente en el reglamento de sus comportamientos sexuales.


III. Dialogar con el niño, con respecto a su comportamiento problemático y la sexualidad en general ; dialogar también con respecto a él, sus riquezas, cuestiones y problemas ( P+++ ; A+ ; D+++ ; Si se sigue una psicoterapia, T+++ ).

A. Fomentar la palabra del niño y comenzar por acoger sin críticas lo que dirá eventualmente. No se llega sin arte a la domesticación y raramente una vez … pero no se puede elegir y se debe pues tener como objetivo el hablar de :

- su actividad sexual problemática : ¿Puede decirla brevemente ? ¿Cómo la idea le vino ( posiblemente fue el papel de otros, de Internet, etc.) ? ¿El ya lo hizo antes? ¿Si uno o más están implicados, qué hay con él (ellos) ? ¿Qué interacciones hubo con él ? ¿Lo que piensa ? Etc. 

- otras posibles dimensiones de su vida sexual, a hacer precisar el estado de ánimo ;

- otras dimensiones, su persona, sus recursos y riquezas, problemas, alegrías, preocupaciones, intereses, etc ...    

B. Estar seguro sobre ese campo a veces bien torturado de sus vivencias sexuales : el compromiso verbal del terapeuta, a la vez preciso, sincero y delicado no es ni fácil ni imposible. Despertará tanto más interés y reciprocidad en su joven interlocutor cuando se mostrará portador de ideas personales, ni “ reprimido ” ni agente de un proselitismo ni de un voyeurismo turbio. Si es terapeuta, debe también respetar la confidencialidad entre su joven cliente y él, sin inmediatamente tener dolor de estomago al saber que los padres o el sistema judicial no están informados !

Entonces, a menudo el niño o el adolescente comenzará por tanteos y terminará por compartir sus verdaderas preocupaciones sexuales, que lo corroen intensamente a veces … Y sin precipitarlo, el profesional conocerá entonces la alegría de hacerlo reflexionar y de llevarle a decidir por sí mismo formas más sociables de su vida sexual.

Hablando bastante de sexo conmigo, Julien ( 17 años ) terminó por convencerse de  no adornar más sus masturbaciones gracias a “ tensiones eléctricas bajas ” inspiradas por decenas de sitios web perversos … Un día, entre dos conversaciones, tuve la alegría de recibir el siguiente correo electrónico : « Sabe que estuve a punto de fallar y reanudar mis experiencias eléctricas ? Después de un día horrible en la caja ( NOTA : su escuela ) necesitaba fuertes sensaciones  ( explica los sinsabores y el problema de su día ) ... y tuve deseo de un pequeño montaje hard … que tengo prohibido, por lo tanto fui a liberarme … ¡fui al gimnasio ! ».

¡Qué alegría tuve al leer este correo electrónico ! Julien se prohíbe completamente solo el auto deteriorarse ; tiene por objeto cultivar positivamente su cuerpo más que poner sus espermatozoides en peligro … y encontró solamente la idea de agotarse en la musculación allí donde algunos manuales de sexología conductualistas se limitan a proponer una masturbación a todo paso y sin fantasias para olvidar un deseo perverso.

C. Esforzarse en convenir con el joven compromisos concretos con respecto a sus prácticas sexuales que vendrán ( y a veces, de otras dimensiones de su vida ).

D. Si se constata un sufrimiento sexual o un sufrimiento moral más general, se puede proponerle seguir estas conversaciones en una psicoterapia : dentro de ésta, se velará por cuestionar de tiempo en tiempo su evolución sexual, sin reducirlo a su sexualidad y en consecuencia interesándose por él en general.

Si no hay sufrimiento o si el niño no desea psicoterapia, se le pedirá presentarse a conversaciones de evaluación espaciadas ( por ejemplo cada dos meses ), un determinado tiempo ( por ejemplo dos años ).         

IV - Prohibir clara y serenamente toda repetición de la práctica sexual preocupante.
Es el asunto esencialmente de los padres (P+++ et A+) si la práctica sólo se refería a una trasgresión de las normas socio-familiares o prescritos culturales : “ En casa, no se realiza su sexualidad de esa manera ; si quiere hacer el sexo, puede …”.

Si, además, hay trasgresión de las Leyes naturales ( por ejemplo, violencia sobre otros ; incitación a un pequeño grupo ), la prohibición debe emanar formulándoselo como aplicable a todos, y de manera más radical (“ un ser humano no hace lo que hizo allí ” ) ; gana incluso al acompañarse de una exigencia de reparación concreta u otras sanciones si se acompañó de la destrucción moral de otros.

V - (P+++; A++) les queda el velar por :

http://www.jeanyveshayez.net/images/puce.gif- la presencia concreta y espiritual de los adultos o sea  presencia “ más fuerte ” en la vida del niño ;

http://www.jeanyveshayez.net/images/puce.gif- Lo atractivo en su vida cotidiana : Presencia de fuentes variadas de placer y posibilidades de realización sí interesan al niño ; apoyo de su realización.

 

 

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[1]   Psiquiatra infanto-juvenil, doctor en psicología, profesor emérito de la Facultad de medicina de la Universidad Católica de Lovaina.

Correo electrónico : jyhayez@uclouvain.be.

Sitio Web : http://www.jeanyveshayez.net/