Publicado en “ Cuadernos de psquiiatria y psichotherapia del nino y del adolescente”,2004, 37-38, 143-176

Catalina nunca duerme sola

 

 

 

 

 

PLAN.

 

Presentación del problema.

Escuchar, pero escuchar qué ?

Primera evaluación.

Primeras propuestas.

Las dos sesiones siguientes con un intervalo de un mes.}

Sesión siguiente después de un mes.

Sesión siguiente después de 15 días.
Catalina sola : luego Catalina y su madre.


Sesión siguiente después de 15 días.

Catalina sola: luego Catalina y su madre.

Sesión siguiente después de 15 días.

Catalina sola, luego Catalina, Julián y su madre.

Sesión siguiente, después de 15 días.

Catalina sola: luego sus padres sin ella!.

Esquema de algunas sesiones posteriores.

Resolución del síntoma.

Discusión.

Por qué el síntoma de Catalina se mantuvo tanto tiempo antes de su resolución ¨fácil¨.

Por qué una familia tan pasiva había consultado ?

Cuál pudo ser el efecto de la psicoterapia ?

Bibliografía.

Palabras clave - Keywords

Notas.

Resúmenes.

Resúmen en francés :  Résumé.

Resúmen en inglés : Summary.

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Publicado en :
Psicoterapias, VoL 22, 2002, N0 4, pp. 229-243

CATALINA NUNCA DUERME SOLA !

Jean-Yves Hayez (1)[1].


Para ilustrar el problema de las conductas que podríamos llamar adictivas en el niño, les proponemos un caso ¨muy a propósito¨, nada espectacular, pero representativo de lo cotidiano en el trabajo de un pedopsiquiatra general.

Se trata de Catalina, que presentaba un comportamiento rebelde problemático, pero un funcionamiento de conjunto, considerado como satisfactorio, por ella y por la gente más cercana a ella. A medida que la terapia avanza, el comportamiento persiste, aunque era mejor aceptado e integrado en el proyecto de vida de la niña y en su red relacional.  Luego, un buen día, después de un año de trabajo, al final de un pequeño ¨empujoncito¨ dado por los padres, el comportamiento desaparece, sin hacer mucho ruido……

No somos indiferentes ante la idea de que una niña se deshaga o no de un síntoma molestoso para ella o para su entorno.  Pero el esfuerzo – de reflexión y de comportamiento – que le conducen a esto, supone en el niño, una fuerte motivación, tanto como las motivaciones de su entorno.  Durante largo tiempo, este no fue el caso aquí y hubo que aceptarlo, con una mezcla de insatisfacciones y de satisfacciones y de duelos que hay que hacer, de los cuales también se teje la vida.  Y luego, poco a poco, el proyecto de vida de cada uno se moviliza y el cambio sucede,  todo de una sola vez.  Encima, esto se realiza en el transcurso de un proceso de reencuentro de sí – y de su yo -familiar – maravilloso!!





 

 

 

PRESENTACION DEL PROBLEMA



Nuestros colegas neuropediatras nos piden una opinión con respecto a Catalina (9 años), que ellos han hospitalizado debido a un trastorno del sueño tenaz, para el cual ¨no encontramos nada¨.  Desde la edad de 5 años, la chiquilla va a acostarse cerca de su madre, ya sea en la cama de los padres o en un pequeño diván que está al lado.  Cada noche, ella va a su cuarto a dormir sin hacer historias, en el cuarto que comparte con su hermano pequeño Julián (5 años), pero, a una hora variable, otra vez le sucede:  elle debe ir junto a su madre.  Los médicos consultados están más desconcertados ya que en la vida diaria de la niña, no existe ningún signo de angustia de separación, ni otras formas clínicas de angustia que podrían considerarse excesivas.  Por otro lado, Catalina tampoco protestó por ir al hospital a observación y sus noches pasan muy bien, en la ausencia de sus padres :  ella está como ¨condicionada¨ por un conjunto de estímulos, mal identificados y ligados a la casa.


La niña y sus padres me precisan que el problema comenzó hace cuatro años, seis semanas después que se produjeron, uno tras otro, dos eventos familiares relatados como impresionantes: primero la muerte de la abuela materna (AM) (2), luego, quince días después, el nacimiento de Julián.


AM se ocupaba mucho de Catalina la cual estaba muy cercana de su abuela ; ella vivía en la misma ciudad que los padres y las idas y venidas entre las dos casas eran numerosas,  el abuelo materno, vive todavía, es descrito como más austero y distante, y los contactos con él no son muy numerosos.  En cuanto a Julián, Catalina, al inicio lo aceptó mal.

 

Los padres tuvieron enseguida la intuición que el regreso de la chiquilla a su cuarto tenía que ver con su doble pena del momento, en un inicio se mostraron tolerantes sin hablar mucho sobre lo que pasaba.  Con el correr del tiempo, su tolerancia se transformó, a veces en rabia, en culpabilización de la niña, con, como es el caso frente a disfunciones crónicas, muchas ideas y venidas en la manera de manejar el problema.  Durante más de un año, instalaron un diván, pero cuando lo retiraron por consejo de un médico, nada cambió :  Catalina volvió al lecho conyugal, el padre salió para estar más confortable y la rabia creció, ¨luego de este mal ambiente¨,  como dicen los padres, hace dos o tres meses que Catalina muestra, durante la jornada, numerosos signos de malestar, de angustia y de irritación (se come las uñas, juega menos) ;  ¨ella no es así¨ añaden los padres.  En su conjunto, ellos la reconocen como una chiquilla muy agradable, es decir: estudiosa, discreta, sociable, que sabe ocuparse sola e insisten que no es para nada ansiosa, pero temeraria tampoco…  la chiquilla de los sueños !!... sin embargo, con un grano de arena, justamente, esa arena que el mercader no aporta.


Antes de la aparición del problema, ellos no se acuerdan de ningún evento particular que podría haber marcado negativamente a Catalina.  El crecimiento de la niña se hizo sin muchos problemas.


Más allá de su discurso, la familia en su conjunto, da una impresión de calma, de reserva, de discreción.  Los dos padres han creado un buen vínculo con sus niños y la pareja da la impresión de comprenderse bien, personas sin historia, pero que hablan poco.  La madre parece dulce, atenta, pero también pasiva y un poco depresiva.


Rápidamente, tuvimos la idea de que el comportamiento de Catalina está muy ¨fijo¨ y que para que se movilice, se necesitará de algún tiempo, el tiempo de comprender y de dejar  a la niña tomar sus decisiones, a su ritmo.  Con el paso del tiempo, ella adoptó este hábito, del cual es muy dependiente, probablemente porque gana algo, más allá de las apariencias y quizá, no solo ella!!.

 

Explicamos este punto de vista a los colegas neuropediatras ; ellos parecen descargados al ver que nos ofrecemos a tomar a cargo el caso, en el cual no podemos esperar resultados espectaculares ni rápidos.  La referencia es bien aceptada por los padres:  ellos están de acuerdo con las propuestas del equipo médico, que se presenta tan desamparado e impotente como ellos mismos:  entonces, se tranquilizan con la idea de un acompañamiento con paciencia, al interior del cual, serán bien escuchados.

 

 

ESCUCHAR, PERO ESCUCHAR QUÉ ?


 Como sus padres y sobretodo su madre, Catalina se muestra atenta y llena de buena voluntad, pero también pasiva,  avara de palabras, con una débil capacidad de introspección, o más exactamente, de expresar lo que tiene en su mundo interior.  Pedazo a pedazo, ella confirma que está satisfecha de sí misma y de su familia… a parte de este problema que enerva tanto a sus padres y que le da la impresión de que es una niña muy malvada.


Pero explorar las implicaciones de su problema, es otra historia !!.  En respuesta a nuestras preguntas, que intentamos que no sean ni demasiado inductivas, ni demasiado intrusivas, ella nos hace comprender que, durante la noche necesita de su madre :  una gran tristeza se apodera de ella, se siente vacía si no va donde su madre… pero cuando está junto a ella, Catalina tiene calor,  siente un gran bienestar y se duerme en seguida; a veces, pero no muy a menudo, también sucede que tiene miedo en la noche:  la abuela materna en esqueleto, pasa la puerta y viene a molestarla o también, algunas fieras vienen a llevarla.

 

PRIMERA EVALUACIÓN


Esta etapa diagnóstica duró unos quince días y nos llevó a formular las siguientes hipótesis:

  1. El comportamiento juzgado problemático en Catalina subsiste; e incluso, comienzan a mostrarse otros signos disfuncionales, durante la jornada, en parte debido a la respuesta inadecuada del ambiente: irritación, dramatización, consultas repetidas – sistema del cual formamos parte – culpabilización a la niña.  Hay que calmar la situación, es decir, aligerar el peso de estos factores de mantenimiento, cronológicamente terciarios.
  2. Con el transcurso del tiempo, es posible que se haya instalado, una dimensión de adicción (factor causal cronológicamente secundario).  El término parece fuerte, pero aquí lo explicamos: a lo largo de la vida, en muchos niños se instala y se mantiene, una u otra conducta precisa, repetitiva, fijada tenazmente, que ha comenzado por los motivos más variados (casualidad… aburrimiento… vulnerabilidad orgánica… compensación o conflicto afectivo);  esta conducta es la fuente de un placer que el niño busca reproducir, empujado por un impulso interior, más o menos fuerte. El ‘placer’ debe ser tomado en una concepción amplia y muy diversificada, cada vez propia y particular a la persona concernida : placer corporal (¨sexual¨), anestesia de un displacer, borrachera de realizar un acto excepcional, placer de vivir una rabia o una afirmación de sí inconfesables y de ser más fuerte que sus padres, placer de un aumento de atención  hasta,  a veces, ser el centro del mundo, etc.

A medida que el tiempo pasa, este placer central se mantiene, o se extiende, o es remplazado por otros… pero, incluso si hay acostumbramiento, es decir, incluso si la conducta problemática no genera tanto placer, es posible que se mantenga, como un automatismo tenaz, el equivalente comportamental de un rasgo de carácter.

Las conductas de las cuales hablamos aquí, son muy diversificadas, a veces auto-eróticas (head banging, chuparse el pulgar, encopresis…), a veces comprometen a otros en un círculo relacional muy estrecho (mutismo selectivo, hábitos de sueño, ciertos rechazos escolares…)

  1. La problemática afectiva que, de cierta manera, habría precedido a la instalación de la conducta puede haber desaparecido o mantenerse en el transcurso del tiempo.  En esta última eventualidad,  podemos representarnos la conducta fija como que tiene una dimensión de adicción y otra dimensión más afectiva (por ejemplo, constituye también la compensación de una vivencia ansiosa, de una vivencia depresiva…  constituye también una manifestación edípica más o menos desplazada,  más o menos conflictiva, etc.)

    3. Y precisamente, en el caso de Catalina, persiste también y concomitantemente, una dimensión de angustia que habría sido el primum movens del asunto?.  Podemos conservar la hipótesis, aunque Catalina es discreta con respecto a esto y que, durante el día, ella no está ansiosa.  Pero la noche sucede que su imaginación trabaja :  ella piensa entonces en animales hostiles o en su abuela – esqueleto..  Cuando la imaginación elabora tales imágenes y/o ideas ansiógenas, lo hace en virtud de mecanismos múltiples y no exclusivos unos de otros (Hayez, 1999):

-          A veces, traduce la existencia de un conflicto intrapsíquico, en el centro de la evolución de la neurosis infantil o de una neurosis más patológica;  entonces, los fantasmas que hablan del conflicto, permanecen reprimidos y engendran productos deformados que pasan la barrera del consciente.  Similar conflicto no puede ser excluido en Catalina, aunque clínicamente, no muestra los signos típicos de una neurosis.

-          En otros casos, la imaginación del niño parece alimentada masivamente por la de los padres y lo que es peligroso para ellos se vuelve lo mismo para aquel : incluso si, en el primer plano, los padres de Catalina parecen tranquilos y no le impiden enfrentar los pequeños riesgos de la vida, las transmisiones transgeneracionales más sutiles son susceptibles de existir: por ejemplo, el abuelo materno parece haber sido un padre muy duro; el padre reconoce que el abuelo paterno no bromeaba con la disciplina, el padre casi no puede afirmarse en una posición autoritaria: no excluimos que él pueda estar habitado por terrores de niño y que los transmita mezzo voce,  a Catalina y  a Julián.

-          En otros incluso, ciertas representaciones mentales atemorizantes se despiertan por estímulos condicionados, que en el pasado, estuvieron asociados a peligros verdaderos y graves: ni los padres, ni Catalina pueden decir nada preciso con respecto a esto….  Es cierto que la abuela materna murió al comienzo de la noche hace 4 años…  pero de allí a decir que el estímulo ¨obscuridad¨ está ligado, incluso hoy en día, a la amenaza de la muerte, nos parece un poco excesivo!!.

-          Finalmente, otros niños son portadores de imágenes, recuerdos, palabras traumáticas reprimidas, susceptibles de operar en el inconsciente y de dar nacimiento, también a producciones deformadas que pasan la barrera del consciente bajo la presencia de estímulos análogos – estímulos de recuerdo de cierta manera-.  Con respecto a esto, podemos especular sobre el hecho de que el pensamiento: “yo estoy sola, sin mamá” “recuerde”, cada cierto tiempo a Catalina, la experiencia de un gran peligro reprimido y grabado como recuerdo traumático… pero durante esta primera fase de exploración, ni los padres ni la niña pueden acceder a esto.

  1. Pero, quizá, el primum movens de este hábito tan bien fijado no fue del orden de la angustia, sino más bien del lado de la depresión y de la búsqueda de una compensación a una vivencia depresiva?.  Hasta los 5 años, Catalina es descrita como una niña sin historias.  Entonces, pierde, uno tras otro, a su abuela y su estatus de hija única.  Quizá, incluso su madre reaccionó particularmente mal a la muerte de la abuela, al punto de que Catalina tema que ella también pueda desaparecer…  Incluso hoy, Catalina habla de ¨vacío¨ cuando no está cerca de su madre durante la noche : expresa de esta manera una vivencia depresiva remanente, inscrita en ella y/o en resonancia con una tristeza que adivina en su madre?
  2. Y si se tratase de la rabia?.  Rabia de un pequeño niño (5 años), todavía parcialmente en la edad del pensamiento mágico, frente a un evento doloroso, que los padres no pudieron impedir?.  Rabia no dicha como tal, pero expresada indirectamente en un comportamiento tenaz que, también, podría revestir la dimensión de una protesta actuada:  “Tú, al menos, yo te guardo bajo mi control?”… Rabia cargada de culpabilidad y que explicaría quizá el regreso de la abuela como un fantasma hostil…
  3. En cuanto al padre,  podríamos decir, a primera vista que no participa en toda esta historia, como sucede en la relación conyugal:  es discreto, avaro de palabras, aburrido por su hija.  El solo relató un cierto enervamiento cuando las circunstancias lo obligaron a dejar varias veces el lecho conyugal.
  4. Si reflexionamos bien,  podemos pensar que, si él se hubiese mostrado más seductor con su esposa y más autoritario, en el momento en el cual madre e hija comenzaban a posicionarse como objeto antidepresivo y contrafóbico la una para la otra, quizá podría haber obtenido que no se instale una dimensión de adicción..  En el momento del inicio de las entrevistas, ni él, ni su esposa no parecían poder tener actitudes firmes, con las cuales impondrían la separación a la niña, sin ceder  a sus lloros y protestas.

 

PRIMERAS PROPUESTAS.

1. Nosotros comentábamos ciertas impresiones, por separado a Catalina y a sus padres y negociábamos las consecuencias.

Con los padres solos,  verificamos su tolerancia potencial a la idea de un acompañamiento delicado: esta tolerancia se revela grande, ya que, en el fondo, fueron testigos exteriores los que había presenciado el hecho de que Catalina tenía un serio problema.  Por otro lado, a nuestra pregunta, ellos explican que la existencia del problema no pesaba sobre sus relaciones íntimas, que se realizaban en los momentos de la ausencia de la niña o durante el día.  Finalmente, los tranquilizamos sobre el hecho que este comportamiento desaparecería necesariamente un día y esto cuanto más rápido, si Catalina no se siente amenazada con respecto a ellos.

Teniendo así, el acuerdo de los adultos sobre el análisis y las grandes líneas del acompañamiento, resumimos nuestro punto de visa y nuestras propuestas con ellos y Catalina juntos, según lo que sigue a continuación:

-          Catalina no es una comediante.  Por el momento, ella necesita de verdad, la presencia de su madre, durante la noche para sentirse bien;  esta necesidad es de naturaleza bien misteriosa, al menos provisionalmente…  es como una dimensión de Catalina que habría permanecido ¨pequeñita¨ y quisiera todavía sentir el cariño de un gran peluche viviente.  Probablemente, por otro lado, estar de acuerdo con la demanda de Catalina,  también de algo positivo, al menos a su madre.

-          Frente a esta necesidad que los padres reconocen, ellos no tienen la fuerza de rechazar a la niña el acceso a su cuarto.  Sin embargo, Catalina debe respetar mejor su bienestar y su lugar de esposos, el uno al lado del otro.  No es posible sacar al papá del lecho conyugal y hay que volver a instalar la pequeña cama y pedir firmemente, que ella la ocupe.

-          Estas decisiones se toman por una duración indeterminada, es decir, tanto tiempo cuanto Catalina sienta una fuerte necesidad y que no pida por ella misma que se le ayude a ir en otra dirección.

-          Proponemos encuentros regulares a la familia y a Catalina, una vez por mes para comenzar, para reflexionar sobre la evolución de todo esto y para hablar con la niña de su vida, sus proyectos y de sus malestares eventuales.

  1. Estas propuestas aplican nuestro método de trabajo con estos comportamientos problemáticos con una dimensión de adicción :  a veces sucede que no tengamos la opción y que haya que luchar enérgicamente contra ellos, a veces con una cierta violencia terapéutica, porque son muy peligrosos y/o deshumanizantes (por ejemplo: consumo de solventes.., perversiones sexuales en vía de instalación…, anorexias llegando a límites peligrosos para la vida).  Pero, muy a menudo, como es el caso para Catalina, la adicción no presenta estas características de inaceptabilidad.  Entonces, el grado de motivación de la niña para hacer algo con respecto a su problema se vuelve un elemento clave en la organización del programa terapéutico.

A)   En una minoría de casos, el niño sufre mucho con su problema y quiere deshacerse de él sin demasiada ambivalencia (ejemplo : ciertas tricotilomanías…, ciertos problemas de la excreción) ; a menudo, se realiza una terapia de introspección (sobretodo si hay un componente conflictivo conjunto), una terapia cognitivo-conductista centrada sobre el comportamiento y una orientación parental ; ésta última destinada a sostener los esfuerzos del niños, evitarle los beneficios secundarios ligados al comportamiento problemático, encontrarle otras fuentes de placer y de manera más general, a reducir las fuentes de dificultades afectivas que alimentan el comportamiento.

B)     Pero, en una mayoría de casos, el niño parece indiferente a su problema, o al menos ambivalente: es el caso de Catalina.  Entonces, la toma a cargo es infinitamente mucho más delicada :

  1. Cierto, si se trata principalmente de una adicción, siempre podemos decirnos que una violencia pedagógica aplicada muy firmemente y por el suficiente tiempo por los padres, con el apoyo activo de los terapeutas, podría disuadir al niño de continuar su comportamiento y orientarlo hacia otros placeres más socializados.  La adhesión del niño seguiría a esto, sobretodo si explicamos las razones positivas de la prohibición y recompensamos los esfuerzos que él haría para conformarse a lo que se espera de él :  ciertos programas norteamericanos van en este sentido y pretenden obtener resultados (a título de ejemplo: Krohn et coll., 1992; Steuart Watson et Allen, 1993).

No escogimos esta vía, sobretodo porque, al inicio de nuestros encuentros, no me parecía que los padres de Catalina tenían la fuerza de carácter para mantener su posición y que el síntoma, objetivamente, no era molestoso de manera extraordinaria. Sin embargo, no nos escondemos detrás de afirmaciones éticas para justificar nuestra abstención: podemos concebir que ciertos comportamientos, como el mutismo selectivo, sean extraordinariamente costosos en invalidación o en energía familiar y que lleguemos a querer eliminarlos a través de posiciones muy directivas pero que no sean sádicas (Krohn et coll., 1992).

  1. Pero entonces, si no optamos por la insistencia firme, cómo enfrentar a estos niños ambivalentes y atrapados en su adicción?.  Como lo veremos en lo que sigue del texto, podemos:

·         Proponerles encuentros de palabra que sean al inicio y antes que nada un encuentro con ellos mismos, en su proyecto de vida, como lo hacemos en toda psicoterapia : a veces, estos encuentros conducen a que se movilicen las otras raíces, más afectivas, del comportamiento problemático ;

·         Aprovechar para hablar directamente con el niño: hacer una evaluación de sí mismo, reflexionar sobre los pros y los contras que tiene en mantener o abandonar, sin forzarlo, recordándole que no podemos doblegar su libertad, y si se lo ve más motivado, proceder entonces como en el punto A) ;

·         Trabajar paralelamente con los padres para que encuentren un punto óptimo de serenidad en sus relaciones con el niño (para comprender mejor cuál es su proyecto profundo, Catalina necesita paz y aceptación de su persona !) ; llevarlos a hacer el duelo de una rápida resolución, por parte del niño, de su comportamiento problemático y, al mismo tiempo, motivarlos a tomar disposiciones tales que este comportamiento no agote su energía y no cree demasiada molestia.

Es en esta última dirección que nos encaminamos con Catalina y sus padres.

LAS DOS SESIONES SIGUIENTES, CON UN LAPSO DE UN MES.


Recibimos cada vez separadamente a Catalina y a sus padres y luego, procedemos a un breve momento de un espacio conjunto.

Catalina, sola, dice que va mejor, en el sentido que el ambiente es más distendido y que sus padres aceptan mucho mejor su presencia en su cuarto.  Ellos insistieron para que una u otra vez, ella duerma en el cuarto de su hermano, pero en vano y no la retaron por eso.

Ella no puede evocar nada más que su necesidad de su madre durante la noche (recordemos que durante la jornada es completamente autónoma). También,  habla de sus angustias y sobretodo del esqueleto de la abuela que abre la puerta de su cuarto y quiere llevarla.  Trabajamos esta temática ansiosa según un enfoque congnitivo (3) : intercambio de ideas y de informaciones sobre la muerte y sobre la resurrección de los muertos (tema abordado en el catecismo, dice ella, pero sin muchas precisiones : le aseguramos que, si eso ocurre, eso será luego de largo tiempo y que los muertos, que han vuelto a vivir tendrán cuerpos muy bonitos y deseos positivos).., entrenamiento a poner un ‘pare’ a partir del momento en que la imaginación comienza a elaborar imágenes atemorizantes (gritar en su cabeza: ¨no, es mi imaginación¨).., entrenamiento a que luego del ‘pare’ siga una imagen positiva (por ejemplo: recordar los buenos momentos pasados con la abuela cuando vivía, o con la madre hoy).

Los padre, solos, confirman la tranquilidad familiar en su conjunto, las cosas pasan como Catalina lo ha dicho, salvo que, una u otra vez, ella quiso volver a su cama, con respecto a lo que, les invitamos a permanecer muy firmes ¨ No, no es posible¨ (4). Por el resto,  están contentos de su hija y escuchamos atentamente esta percepción positiva, para no reducir a Catalina a ¨su problema¨.  En cuanto a éste, confirmamos el análisis hecho en el momento de la sesión de programación de las propuestas: lo mejor es resignarse durante una duración indeterminada a la existencia del hábito nocturno de Catalina, que no pone en peligro ni la vida, ni la salud, ni siquiera la comodidad de la vida de ninguno.  Concomitantemente si ellos guardan el deseo y la esperanza de que Catalina renuncie más rápido de lo que señalaría su evolución espontánea,  pueden ayudarla, sin violencia, sin humillarla diciéndole ¨eso es de un bebé¨ con un tono de desprecio, sino más bien, ayudándola a encontrar una motivación positiva: en nombre de qué, ella podría renunciar a su peluche nocturno?.  Podría ser, quizá, por ejemplo-  pero un día ella tendrá que decidir por sí misma-  para parecerse a los otros niños de su edad.  Entonces ellos podrían sostener este proyecto prometiéndole un ¨gran placer¨ inesperado, en recompensa y a la medida de los esfuerzos que ella consienta… pero cuál? Y cómo hacérselo saber sin que sienta esta promesa como una evaluación negativa de su ¨ser hoy día¨.  Nos separamos dejando planteadas estas preguntas.

 

SESION SIGUIENTE DESPUÉS DE UN MES


1. Se desarrolla del mismo modo que las anteriores, salvo que, en la entrevista individual, al ser interrogada sobre sus proyectos, Catalina afirma que quiere dormir toda la noche en el mismo cuarto que su hermano Julián.  Ella lo dice, aparentemente sin presión externa, ya que los padres no han dejado de mostrarse muy tolerantes, no puede explicarnos sus razones para esta decisión, conscientemente, sin embargo, sale de la indecisión y de la pasividad, al menos verbalmente.

Tomamos en cuenta su deseo, nos regocijamos sobriamente por ella, porque es su deseo; como suponemos – en alta voz – que este proyecto le demandará reales esfuerzos, le proponemos buscar juntos qué otros placeres podría ofrecerse, con la ayuda eventual de sus padres, a la vez para recompensarse y para remplazar, en parte, lo que pierde.

Catalina descubre entonces que lo que le gustaría, sería recibir el camping-car de la muñeca Barbie (maravillosa producción de su inconsciente: la chica Barbie parte en vacaciones, hacia cielos nuevos… y su pequeña madre Catalina no estará muy lejos para motivarla).

2. Cuando la vemos con sus padres, les contamos el proyecto del cual ellos ya tenían alguna idea, pero no habían querido ponerlo en ruta antes de la ¨luz verde¨ de la consulta.  Proponemos que este proyecto se aplique progresivamente, en el sentido que, hasta la próxima consulta, todavía creemos, que dos noches por semana Catalina podrá ir a dormir cerca de su madre.  Sugerimos igualmente que se busque con ella, en la casa, un apoyo material de la categoría de ¨objeto transicional¨ (por ejemplo, tener cerca una bufanda de su madre…, o una pequeña grabación donde su madre cuente una bella historia).  También planteamos la idea de una recompensa que vendrá para recompensar los esfuerzos de Catalina : no hacemos referencia a la muñeca Barbie, pero les recomendamos encontrar alguna cosa juntos.

3. Finalmente, insistimos sobre el estado de espíritu que debería acompañar este programa comportamental: motivar discretamente a Catalina, ya que ella – o al menos una instancia en ella – pide el cambio… ; si hay un progreso, tanto mejor…, si hay un estancamiento o regresión, no descalificarla, mantener la idea que hace aquello que necesita ahora y que el cambio vendrá un día.  La familia se va, bien decidida a experimentar a domicilio lo que ha sido esquematizado en la sesión.

SESION SIGUIENTE, DESPUÉS DE 15 DÍAS, CATALINA SOLA, LUEGO CATALINA Y SU MAMA.


1. Catalina, bastante decepcionada, debe convenir que, por el momento, su proyecto permanece letra muerta, aunque sus padres se han mostrado motivamentes y que se han puesto de acuerdo en una recompensa: un fin de semana con toda la familia en Disneylandia.

Le volvemos a decir, con palabras de su edad, que, sin duda, ella maneja su comportamiento en función del mejor equilibrio que siente como mejor en el momento y que no se arriesga a perder la estabilidad, aún cuando sea de manera transitoria.

Ella responde que, desde hace poco, sus miedos nocturnos han aumentado: vampiros, murciélagos podrían llegar a atacarla.  Continuamos tratando sus angustias según un modelo cognitivo ya comentado (detallar los miedos, intercambiar informaciones con respecto a ellos, llamar su atención sobre el funcionamiento de su imaginación, recurrir a un ¨pare mental¨ precoz y a la imaginación positiva como reemplazo).  Buscamos juntos imágenes y escenarios a los cuales podría recurrir : ya sean los favoritos o sean otros donde sus agresores (por ejemplo los vampiros) serían eliminados por su héroe favorito : escoge Jerónimo, una forma de Popeye de las tiras cómicas belgas, imaginamos en sesión escenarios enérgicos donde Jerónimo se deshace de los agresores, introduciendo en ellos, a una niña – una chiquilla de una decena de años – amiga y ayudante de Jerónimo: elaborando juntos los escenarios, llegamos a que esta niña, tome un rol cada vez más activo.  Invitamos a Catalina a hacer trabajar su imaginación en la casa, como acabamos de hacerlo en sesión. Al final de la misma, ella afirma que quisiera dormir en el cuarto de los niños con su hermano y que se esforzará durante los quince días que vienen.

2. Con la mamá y Catalina, hablamos todavía del proyecto de la chiquilla y de los arreglos que requiere de la parte de los padres y concluimos esta parte de la discusión acordando que harán todo lo que es posible.

Sin embargo, la sesión con Catalina sola nos ha trastornado, nos preguntamos si, en nuestra propia representación mental de lo que pasa, no privilegiamos demasiado la dimensión ¨adicción – hábito muy fijado¨ con respecto a la importancia todavía actual de las ideas ansiosas y depresivas.  Pero si hay angustia, cuando el ambiente de Catalina parece tan tranquilo, entonces no puede ser otra cosa que la re-evocación nocturna racionalizada, deformada de un núcleo ansioso o ansioso – depresivo más radical, más inconsciente, traumatismo interno introyectado a un momento mucho más precoz de la vida de Catalina (5).

Insistimos más firmemente con su madre, que, hasta ahora, presentó la historia de vida de su familia y de Catalina como igual: ¨Casi no es posible.  Alguna cosa muy antigua debe darle todavía miedo a tal punto que no estar cerca de usted, le hace temer la peor catástrofe…. Busque un poco más.  Por qué podría haber  sido ¨marcada¨ ?

Y la madre, como siempre sobria de afectos responde: ¨Probablemente no tiene ninguna importancia, pero, antes de Catalina, yo perdí cuatro bebés (en efecto, se trata de cuatro abortos espontáneos)…  Ella solo puede hablar tímidamente de su tristeza y de la inseguridad ligada a estas pérdidas y el deseo desesperado de la pareja de tener al fin un niño… Embarazada de Catalina, aún hace dos amenazas de aborto, una a tres meses (quince días de cama) y una a seis meses y medio (en cama hasta el nacimiento) ; en ese momento, recurrió a la sofrología:  todavía se escucha decir a su bebé en voz alta y sosteniendo su vientre: ¨Quédate…. Sosténte¨.  Ella añade que al nacimiento de Catalina, ella todavía sentía un gran estado de inseguridad y de incredulidad ( ¨no es posible que ella haya nacido pese a todo !¨) y que vivió las dos – tres primeras semanas del nacimiento en una especie de  ¨sueño despierto¨ donde nadaba en una felicidad incrédula.  Por el contrario, dice espontáneamente: ¨tuve problemas en apegarme al segundo, Julián, porque él nació quince días después de la muerte de mi madre, que me hacía mucha falta¨. 

Hacemos algunos comentarios: quizá Catalina fue impregnada muy precozmente por este ¨pedido de sostén¨  ansioso, vital para la madre ; y luego quizá obedeció, mucho más tarde en su vida, a esta ¨huella de su madre en ella¨ : en un momento en donde la pena y el miedo de la pérdida salían de nuevo poderosamente, hacia la edad de 5 años, ella de nuevo se sostuvo…  Quizá incluso, cree que hoy en día, todavía debe hacer eso tanto para su madre como para ella misma, sin preguntarse verdaderamente si su madre lo desea todavía… Incluso, porque lo que sucede, cuando nos expresamos de tal manera, es que cada uno accede gentilmente y entonces la madre se impide de añadir: ¨yo ya no lo necesito¨.

En el momento mismo, no nos damos cuenta que podríamos haber invitado a la mamá a hablar más sobre lo que vivió a raíz de la muerte de su propia madre.  Nos separamos sobre la recomendación reiterada de hacer lo que es posible, ni más, ni menos.

SESION SIGUIENTE, DESPUÉS DE 15 DÍAS : CATALINA SOLA, LUEGO CATALINA Y SU MAMA.


1. En respuesta a nuestras preguntas, Catalina cuenta que sigue durmiendo en la cama cerca de su mamá; y aunque todo el mundo acepta este comportamiento, ella se siente decepcionada de sí misma.  Aparte de esto, se siente feliz de vivir y no tiene grandes preocupaciones… salvo que su bisabuela materna acaba de morir y que de nuevo, ciertas imágenes la invaden, donde la muerta viene a buscarla:  hablamos sobre el tema, del mismo modo que lo hemos hecho antes con respecto a la abuela materna.  Volvemos a hablar también de la sesión pasada:  Catalina comprendió bien, a grandes rasgos, las angustias de su madre con respecto a su nacimiento, pero pide una que otra explicación complementaria ( ¨las pérdidas de sangre¨).