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PRIMERA
EVALUACIÓN
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Esta
etapa diagnóstica duró unos quince días y nos llevó a formular las siguientes
hipótesis:
A
medida que el tiempo pasa, este placer central se mantiene, o se extiende, o es
remplazado por otros… pero, incluso si hay acostumbramiento, es decir, incluso
si la conducta problemática no genera tanto placer, es posible que se mantenga,
como un automatismo tenaz, el equivalente comportamental de un rasgo de
carácter.
Las
conductas de las cuales hablamos aquí, son muy diversificadas, a veces
auto-eróticas (head banging, chuparse el pulgar, encopresis…), a veces
comprometen a otros en un círculo relacional muy estrecho (mutismo selectivo,
hábitos de sueño, ciertos rechazos
escolares…)
-
A
veces, traduce la existencia de un conflicto intrapsíquico, en el centro de la
evolución de la neurosis infantil o de una neurosis más patológica; entonces, los fantasmas que hablan del
conflicto, permanecen reprimidos y engendran productos deformados que pasan la
barrera del consciente. Similar
conflicto no puede ser excluido en Catalina, aunque clínicamente, no muestra los
signos típicos de una neurosis.
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En
otros casos, la imaginación del niño parece alimentada masivamente por la de los
padres y lo que es peligroso para ellos se vuelve lo mismo para aquel :
incluso si, en el primer plano, los padres de Catalina parecen tranquilos y no
le impiden enfrentar los pequeños riesgos de la vida, las transmisiones
transgeneracionales más sutiles son susceptibles de existir: por ejemplo, el
abuelo materno parece haber sido un padre muy duro; el padre reconoce que el
abuelo paterno no bromeaba con la disciplina, el padre casi no puede afirmarse
en una posición autoritaria: no excluimos que él pueda estar habitado por
terrores de niño y que los transmita mezzo voce, a Catalina y a
Julián.
-
En
otros incluso, ciertas representaciones mentales atemorizantes se despiertan por
estímulos condicionados, que en el pasado, estuvieron asociados a peligros
verdaderos y graves: ni los padres, ni Catalina pueden decir nada preciso con
respecto a esto…. Es cierto que la
abuela materna murió al comienzo de la noche hace 4 años… pero de allí a decir que el estímulo
¨obscuridad¨ está ligado, incluso hoy en día, a la amenaza de la muerte, nos
parece un poco excesivo!!.
-
Finalmente,
otros niños son portadores de imágenes, recuerdos, palabras traumáticas
reprimidas, susceptibles de operar en el inconsciente y de dar nacimiento,
también a producciones deformadas que pasan la barrera del consciente bajo la
presencia de estímulos análogos – estímulos de recuerdo de cierta manera-. Con respecto a esto, podemos especular
sobre el hecho de que el pensamiento: “yo estoy sola, sin mamá” “recuerde”, cada
cierto tiempo a Catalina, la experiencia de un gran peligro reprimido y grabado
como recuerdo traumático… pero durante esta primera fase de exploración, ni los
padres ni la niña pueden acceder a esto.
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PRIMERAS
PROPUESTAS.
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1.
Nosotros comentábamos ciertas impresiones, por separado a Catalina y a sus
padres y negociábamos las
consecuencias.
Con
los padres solos, verificamos su
tolerancia potencial a la idea de un acompañamiento delicado: esta tolerancia se
revela grande, ya que, en el fondo, fueron testigos exteriores los que había
presenciado el hecho de que Catalina tenía un serio problema. Por otro lado, a nuestra pregunta, ellos
explican que la existencia del problema no pesaba sobre sus relaciones íntimas,
que se realizaban en los momentos de la ausencia de la niña o durante el
día. Finalmente, los tranquilizamos
sobre el hecho que este comportamiento desaparecería necesariamente un día y
esto cuanto más rápido, si Catalina no se siente amenazada con respecto a
ellos.
Teniendo
así, el acuerdo de los adultos sobre el análisis y las grandes líneas del
acompañamiento, resumimos nuestro punto de visa y nuestras propuestas con ellos
y Catalina juntos, según lo que sigue a
continuación:
-
Catalina
no es una comediante. Por el
momento, ella necesita de verdad, la presencia de su madre, durante la noche
para sentirse bien; esta necesidad
es de naturaleza bien misteriosa, al menos provisionalmente… es como una dimensión de Catalina que
habría permanecido ¨pequeñita¨ y quisiera todavía sentir el cariño de un gran
peluche viviente. Probablemente,
por otro lado, estar de acuerdo con la demanda de Catalina, también de algo positivo, al menos a su
madre.
-
Frente
a esta necesidad que los padres reconocen, ellos no tienen la fuerza de rechazar
a la niña el acceso a su cuarto.
Sin embargo, Catalina debe respetar mejor su bienestar y su lugar de
esposos, el uno al lado del otro.
No es posible sacar al papá del lecho conyugal y hay que volver a
instalar la pequeña cama y pedir firmemente, que ella la
ocupe.
-
Estas
decisiones se toman por una duración indeterminada, es decir, tanto tiempo
cuanto Catalina sienta una fuerte necesidad y que no pida por ella misma que se
le ayude a ir en otra
dirección.
-
Proponemos
encuentros regulares a la familia y a Catalina, una vez por mes para comenzar,
para reflexionar sobre la evolución de todo esto y para hablar con la niña de su
vida, sus proyectos y de sus malestares
eventuales.
A) En
una minoría de casos, el niño sufre mucho con su problema y quiere deshacerse de
él sin demasiada ambivalencia (ejemplo : ciertas tricotilomanías…, ciertos
problemas de la excreción) ; a menudo, se realiza una terapia de
introspección (sobretodo si hay un componente conflictivo conjunto), una terapia
cognitivo-conductista centrada sobre el comportamiento y una orientación
parental ; ésta última destinada a sostener los esfuerzos del niños,
evitarle los beneficios secundarios ligados al comportamiento problemático,
encontrarle otras fuentes de placer y de manera más general, a reducir las
fuentes de dificultades afectivas que alimentan el
comportamiento.
B) Pero,
en una mayoría de casos, el niño parece indiferente a su problema, o al menos
ambivalente: es el caso de Catalina.
Entonces,
la toma a cargo es infinitamente mucho más
delicada :
No
escogimos esta vía, sobretodo porque, al inicio de nuestros encuentros, no me
parecía que los padres de Catalina tenían la fuerza de carácter para mantener su
posición y que el síntoma, objetivamente, no era molestoso de manera
extraordinaria. Sin embargo, no nos escondemos detrás de afirmaciones éticas
para justificar nuestra abstención: podemos concebir que ciertos
comportamientos, como el mutismo selectivo, sean extraordinariamente costosos en
invalidación o en energía familiar y que lleguemos a querer eliminarlos a través
de posiciones muy directivas pero que no sean sádicas (Krohn et coll.,
1992).
·
Proponerles
encuentros de palabra que sean al inicio y antes que nada un encuentro con ellos
mismos, en su proyecto de vida, como lo hacemos en toda psicoterapia : a
veces, estos encuentros conducen a que se movilicen las otras raíces, más
afectivas, del comportamiento problemático ;
·
Aprovechar
para hablar directamente con el niño: hacer una evaluación de sí mismo,
reflexionar sobre los pros y los contras que tiene en mantener o abandonar, sin
forzarlo, recordándole que no podemos doblegar su libertad, y si se lo ve más
motivado, proceder entonces como en el punto
A) ;
·
Trabajar
paralelamente con los padres para que encuentren un punto óptimo de serenidad en
sus relaciones con el niño (para comprender mejor cuál es su proyecto profundo,
Catalina necesita paz y aceptación de su persona !) ; llevarlos a
hacer el duelo de una rápida resolución, por parte del niño, de su
comportamiento problemático y, al mismo tiempo, motivarlos a tomar disposiciones
tales que este comportamiento no agote su energía y no cree demasiada
molestia.
Es
en esta última dirección que nos encaminamos con Catalina y sus
padres.
Recibimos
cada vez separadamente a Catalina y a sus padres y luego, procedemos a un breve
momento de un espacio
conjunto.
Catalina,
sola, dice que va mejor, en el sentido que el ambiente es más distendido y que
sus padres aceptan mucho mejor su presencia en su cuarto. Ellos insistieron para que una u otra
vez, ella duerma en el cuarto de su hermano, pero en vano y no la retaron por
eso.
Ella
no puede evocar nada más que su necesidad de su madre durante la noche
(recordemos que durante la jornada es completamente autónoma). También, habla de sus angustias y sobretodo del
esqueleto de la abuela que abre la puerta de su cuarto y quiere llevarla. Trabajamos esta temática ansiosa según
un enfoque congnitivo (3) : intercambio de ideas y de
informaciones sobre la muerte y sobre la resurrección de los muertos (tema
abordado en el catecismo, dice ella, pero sin muchas precisiones : le
aseguramos que, si eso ocurre, eso será luego de largo tiempo y que los muertos,
que han vuelto a vivir tendrán cuerpos muy bonitos y deseos positivos)..,
entrenamiento a poner un ‘pare’ a partir del momento en que la imaginación
comienza a elaborar imágenes atemorizantes (gritar en su cabeza: ¨no, es mi
imaginación¨).., entrenamiento a que luego del ‘pare’ siga una imagen positiva
(por ejemplo: recordar los buenos momentos pasados con la abuela cuando vivía, o
con la madre hoy).
Los
padre, solos, confirman la tranquilidad familiar en su conjunto, las cosas pasan
como Catalina lo ha dicho, salvo que, una u otra vez, ella quiso volver a su
cama, con respecto a lo que, les invitamos a permanecer muy firmes ¨ No, no es
posible¨ (4). Por el resto, están
contentos de su hija y escuchamos atentamente esta percepción positiva, para no
reducir a Catalina a ¨su problema¨.
En cuanto a éste, confirmamos el análisis hecho en el momento
de la sesión de programación de las propuestas: lo mejor es resignarse durante
una duración indeterminada a la existencia del hábito nocturno de Catalina, que
no pone en peligro ni la vida, ni la salud, ni siquiera la comodidad de la vida
de ninguno. Concomitantemente si
ellos guardan el deseo y la esperanza de que Catalina renuncie más rápido de lo
que señalaría su evolución espontánea,
pueden ayudarla, sin violencia, sin humillarla diciéndole ¨eso es de un
bebé¨ con un tono de desprecio, sino más bien, ayudándola a encontrar una
motivación positiva: en nombre de qué, ella podría renunciar a su peluche
nocturno?. Podría ser, quizá, por
ejemplo- pero un día ella tendrá
que decidir por sí misma- para
parecerse a los otros niños de su edad.
Entonces ellos podrían sostener este proyecto prometiéndole un ¨gran
placer¨ inesperado, en recompensa y a la medida de los esfuerzos que ella
consienta… pero cuál? Y cómo hacérselo saber sin que sienta esta promesa como
una evaluación negativa de su ¨ser hoy día¨. Nos separamos dejando planteadas estas
preguntas.
1.
Se desarrolla del mismo modo que las anteriores, salvo que, en la entrevista
individual, al ser interrogada sobre sus proyectos, Catalina afirma que quiere
dormir toda la noche en el mismo cuarto que su hermano Julián. Ella lo dice, aparentemente sin presión
externa, ya que los padres no han dejado de mostrarse muy tolerantes, no puede
explicarnos sus razones para esta decisión, conscientemente, sin embargo, sale
de la indecisión y de la pasividad, al menos
verbalmente.
Tomamos
en cuenta su deseo, nos regocijamos sobriamente por ella, porque es su deseo;
como suponemos – en alta voz – que este proyecto le demandará reales esfuerzos,
le proponemos buscar juntos qué otros placeres podría ofrecerse, con la ayuda
eventual de sus padres, a la vez para recompensarse y para remplazar, en parte,
lo que
pierde.
Catalina
descubre entonces que lo que le gustaría, sería recibir el camping-car de la
muñeca Barbie (maravillosa producción de su inconsciente: la chica Barbie parte
en vacaciones, hacia cielos nuevos… y su pequeña madre Catalina no estará muy
lejos para motivarla).
2.
Cuando la vemos con sus padres, les contamos el proyecto del cual ellos ya
tenían alguna idea, pero no habían querido ponerlo en ruta antes de la ¨luz
verde¨ de la consulta. Proponemos
que este proyecto se aplique progresivamente, en el sentido que, hasta la
próxima consulta, todavía creemos, que dos noches por semana Catalina podrá ir a
dormir cerca de su madre. Sugerimos
igualmente que se busque con ella, en la casa, un apoyo material de la categoría
de ¨objeto transicional¨ (por ejemplo, tener cerca una bufanda de su madre…, o
una pequeña grabación donde su madre cuente una bella historia). También planteamos la idea de una
recompensa que vendrá para recompensar los esfuerzos de Catalina : no
hacemos referencia a la muñeca Barbie, pero les recomendamos encontrar alguna
cosa juntos.
3.
Finalmente, insistimos sobre el estado de espíritu que debería acompañar este
programa comportamental: motivar discretamente a Catalina, ya que ella – o al
menos una instancia en ella – pide el cambio… ; si hay un progreso, tanto
mejor…, si hay un estancamiento o regresión, no descalificarla, mantener la idea
que hace aquello que necesita ahora y que el cambio vendrá un día. La familia se va, bien decidida a
experimentar a domicilio lo que ha sido esquematizado en la
sesión.
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SESION
SIGUIENTE, DESPUÉS DE 15 DÍAS, CATALINA SOLA, LUEGO CATALINA Y SU
MAMA.
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1.
Catalina, bastante decepcionada, debe convenir que, por el momento, su proyecto
permanece letra muerta, aunque sus padres se han mostrado motivamentes y que se
han puesto de acuerdo en una recompensa: un fin de semana con toda la familia en
Disneylandia.
Le
volvemos a decir, con palabras de su edad, que, sin duda, ella maneja su
comportamiento en función del mejor equilibrio que siente como mejor en el
momento y que no se arriesga a perder la estabilidad, aún cuando sea de manera
transitoria.
Ella
responde que, desde hace poco, sus miedos nocturnos han aumentado: vampiros,
murciélagos podrían llegar a atacarla.
Continuamos tratando sus angustias según un modelo cognitivo ya comentado
(detallar los miedos, intercambiar informaciones con respecto a ellos, llamar su
atención sobre el funcionamiento de su imaginación, recurrir a un ¨pare mental¨
precoz y a la imaginación positiva como reemplazo). Buscamos juntos imágenes y escenarios a
los cuales podría recurrir : ya sean los favoritos o sean otros donde sus
agresores (por ejemplo los vampiros) serían eliminados por su héroe
favorito : escoge Jerónimo, una forma de Popeye de las tiras cómicas
belgas, imaginamos en sesión escenarios enérgicos donde Jerónimo se deshace de
los agresores, introduciendo en ellos, a una niña – una chiquilla de una decena
de años – amiga y ayudante de Jerónimo: elaborando juntos los escenarios,
llegamos a que esta niña, tome un rol cada vez más activo. Invitamos a Catalina a hacer trabajar su
imaginación en la casa, como acabamos de hacerlo en sesión. Al final de la
misma, ella afirma que quisiera dormir en el cuarto de los niños con su hermano
y que se esforzará durante los quince días que
vienen.
2.
Con la mamá y Catalina, hablamos todavía del proyecto de la chiquilla y de los
arreglos que requiere de la parte de los padres y concluimos esta parte de la
discusión acordando que harán todo lo que es
posible.
Sin
embargo, la sesión con Catalina sola nos ha trastornado, nos preguntamos si, en
nuestra propia representación mental de lo que pasa, no privilegiamos demasiado
la dimensión ¨adicción – hábito muy fijado¨ con respecto a la importancia
todavía actual de las ideas ansiosas y depresivas. Pero si hay angustia, cuando el ambiente
de Catalina parece tan tranquilo, entonces no puede ser otra cosa que la
re-evocación nocturna racionalizada, deformada de un núcleo ansioso o ansioso –
depresivo más radical, más inconsciente, traumatismo interno introyectado a un
momento mucho más precoz de la vida de Catalina (5).
Insistimos
más firmemente con su madre, que, hasta ahora, presentó la historia
de vida de su familia y de Catalina como igual: ¨Casi no es posible. Alguna cosa muy antigua debe darle
todavía miedo a tal punto que no estar cerca de usted, le hace temer la peor
catástrofe….
Busque
un poco más.
Por
qué podría haber sido
¨marcada¨ ?
Y
la madre, como siempre sobria de afectos responde: ¨Probablemente no tiene
ninguna importancia, pero, antes de Catalina, yo perdí cuatro bebés (en efecto,
se trata de cuatro abortos espontáneos)…
Ella solo puede hablar tímidamente de su tristeza y de la inseguridad
ligada a estas pérdidas y el deseo desesperado de la pareja de tener al fin un
niño… Embarazada de Catalina, aún hace dos amenazas de aborto, una a tres meses
(quince días de cama) y una a seis meses y medio (en cama hasta el
nacimiento) ; en ese momento, recurrió a la sofrología: todavía se escucha decir a su bebé en
voz alta y sosteniendo su vientre: ¨Quédate…. Sosténte¨. Ella añade que al nacimiento de
Catalina, ella todavía sentía un gran estado de inseguridad y de incredulidad (
¨no es posible que ella haya nacido pese a todo !¨) y que vivió las dos –
tres primeras semanas del nacimiento en una especie de ¨sueño despierto¨ donde nadaba en una
felicidad incrédula. Por el
contrario, dice espontáneamente: ¨tuve problemas en apegarme al segundo, Julián,
porque él nació quince días después de la muerte de mi madre, que me hacía mucha
falta¨.
Hacemos
algunos comentarios: quizá Catalina fue impregnada muy precozmente por este
¨pedido de sostén¨ ansioso, vital
para la madre ; y luego quizá obedeció, mucho más tarde en su vida, a esta
¨huella de su madre en ella¨ : en un momento en donde la pena y el miedo de
la pérdida salían de nuevo poderosamente, hacia la edad de 5 años, ella de nuevo
se sostuvo… Quizá incluso, cree que
hoy en día, todavía debe hacer eso tanto para su madre como para ella misma, sin
preguntarse verdaderamente si su madre lo desea todavía… Incluso, porque lo que
sucede, cuando nos expresamos de tal manera, es que cada uno accede gentilmente
y entonces la madre se impide de añadir: ¨yo ya no lo
necesito¨.
En
el momento mismo, no nos damos cuenta que podríamos haber invitado a la mamá a
hablar más sobre lo que vivió a raíz de la muerte de su propia madre. Nos separamos sobre la recomendación
reiterada de hacer lo que es posible, ni más, ni
menos.
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SESION
SIGUIENTE, DESPUÉS DE 15 DÍAS : CATALINA SOLA, LUEGO CATALINA Y SU
MAMA.
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1.
En respuesta a nuestras preguntas, Catalina cuenta que sigue durmiendo en la
cama cerca de su mamá; y aunque todo el mundo acepta este comportamiento, ella
se siente decepcionada de sí misma.
Aparte de esto, se siente feliz de vivir y no tiene grandes
preocupaciones… salvo que su bisabuela materna acaba de morir y que de nuevo,
ciertas imágenes la invaden, donde la muerta viene a buscarla: hablamos sobre el tema, del mismo modo
que lo hemos hecho antes con respecto a la abuela materna. Volvemos a hablar también de la sesión
pasada: Catalina comprendió bien, a
grandes rasgos, las angustias de su madre con respecto a su nacimiento, pero
pide una que otra explicación complementaria ( ¨las pérdidas de
sangre¨).